(Y no hay ni un solo avituallamiento para nosotros, padre)

 

Por: Carlos Lamas.

 

Cree uno, el cronista, jefe, que hasta los ciudadanitos menos espabilados han caído en la cuenta que nadie nos protege. Los políticos, en el fondo, están muy ocupados en protegerse ellos mismos entre ellos, de demasiadas trapisondas que nos hacen por lo que cobran y lo que recibirán, tanto sea si lo merecen como si no. Que no, digo yo. Los partidos se protegen, y protegen el sistema de partidos que los cobija y la madre -y su padre- que los parió. Los jueces suelen protegerse colegiadamente, aunque entre sí no puedan verse (me salió un pareado). El sistema, tengo para mí que es un bluff, una telenovela, una estafa, una trampa para bobos (nosotros) muy bien planeada y preparada durante muchos lustros. Colijo que, como decía Discepolín, verás que todo es mentira y que al mundo nada le importa. Y que todo suele ser nada; y la nada es casi todo. Aquí podría decir ya “Eso es todo”, y acabar, pero no, no habrá suerte, lo siento, sigo.

Poco menos que ‘todo’ (y sigue…), huele a podrido. Y lo que no huele mal es por abundancia de efluvios artificiales de fragancias extranjeras (venidas de París, seguramente), conseguidas en base a corruptelas e ilícitos en mercados ‘comunes’ o ‘inusuales’, oscuros, cuasi negros. Evidentemente esto viene desde las alturas del poder y baja a nivel de calle para inundarlo todo de basura; por más que las vecinas barran cada mañana puntualmente (eso sí, espiando las salidas y entradas a deshoras del vecindario; cotillas…).

Quiero decir, más allá de lo que digan los tribunales y de la presunción de inocencia, la actualidad política a nivel nacional y regional está anegada a los ojos de cualquier mortal, de corruptelas (de tipos que, curiosamente, nunca fueron muy honrados…), aprovechamientos ilícitos e indecentes, mentiras cochinas, amaños, mordidas, enchufes, trapisondas, cancelaciones, asesinatos morales, laborales y sociales sectarios y/o mafiosos, y otras malas yerbas, por parte de quienes ostentan el poder y no dudan ante nada que respalde el mínimo razonamiento, por continuar ostentándolo. Que “siempre los hubooo”, me dice, jefe, también es verdad, pero no tantos, ni tan flagrantes, ni tan vergonzantes, ni tan claros y en nuestra propia cara como los desfalcos de ahora. Aunque, según dicen por ahí los del aparato lameculos a sueldo de TVE1, la Secta, el ÍSPA, lo Ser o no ser -entre muuuchos otros-, serán los pseudomedios, serán.

Pero nadie renuncia, por más imputados o investigados que estén y por más pruebas y evidencias que haya en su contra. Y los juicios se eternizan, poniendo a la Justicia, una y cien veces, en tela de juicio (¡que vaya tela!). Y uno, el que escribe, quiere creer que si bien la gente, el queridísimo, amabilísimo y preparadísimo público en general, parece no entender ni interesarse por estas cosas politiqueras, cuidao, que sí sabe cuándo le están engañando, mintiendo sobre mentiras sin mover el susodicho falaz y mendaz ‘menda’, ni un músculo de la face, o careto. Eso espera uno, al menos.

Y, para más inri, hoy por hoy, deprimidas las ideologías, agonizantes la razón y la lógica, y muertos de espanto el sentido común, la ética y el decoro, cualquier concejal, consejero o secretario de tres al cuarto, con el conocimiento justo para cerrar el paraguas debajo de los soportales, nos dice qué es lo que hay que hacer para ser considerado un ciudadano moderno, como san ecologista y san progresista mandan, decretan, protocolan y estatutan. Y si alguien les pregunta -o se pregunta- que de dónde salieron estos tipos, ellos -con su cara pétrea y su aliento a putrefacto- no saben ni contestan y te quitan la palabra, so pasquín, so burbuja mediática de la ultraderecha derechista sin derechos, so fascistoide… Y, siguiente pregunta.

No hay más preguntas, señoría; y no las hay, simplemente, porque no hay respuestas. No hay respuestas claras, concretas, bienvenidas al caso, ni mucho menos respuestas sinceras y comprometidas. No las hay. Cuando les preguntan algo, nuestros dirigentes ponen cara de pensar, pero no en responder a lo que se les plantea, sino en elucubrar qué cuestión agraviante para el preguntón le han dictado sus asesores y los ‘creativos’ del partido, que venga a cuento ahora… Ni siquiera tienen la mínima intención de aclarar nada, porque es en la oscuridad, en la negrura, en el río revuelto, donde encuentran sus ganancias y beneficios. Y allí está el barro que lo enloda todo y que se arrojan unos a otros, por embarrar el campo de juego y suspender el encuentro.

Dicho esto, cuando uno, el tipo bah, empieza a repetir ejemplos de asuntos y cuestiones con distintas metáforas, alegorías y símbolos, más o menos venidos al caso, pero cansinos, es hora de poner el punto final y acostarse, que pa’ luego es tarde, jefe.

Buenas tardes.

Sin comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *