Por: Gregorio Gil Ruedas.
“Exaltan, adulan y ceden en todos los sentidos, y todo lo hacen en su propio interés.
Esa gente hace hoy las delicias del pueblo y mañana su desgracia”.
EURÍPIDES, dramaturgo griego, en “Las Suplicantes”.
¿Qué más nos falta por ver? ¿Hasta dónde se puede estirar la paciencia? ¿Cuándo finalizará este hartazgo diario en el que la disparatada cuestión de ayer se ve reemplazada con nuevas situaciones que ahondan en el lodo de esa corrupción que acecha y rodea hasta ahogar y que no solo se circunscribe a unos cuantos de milloncejos para familiares y amigos? Insisto en que no hay peor corrupción que la de las ideas, la de los principios morales que mueven a las personas a hacer lo contrario de lo que deben.
Lo último, por ahora, que campea no es otro tema que el procesamiento por el Tribunal Supremo del Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, que había sustituido a Dolores Delgado que ocupó el cargo después de ser Ministra de Justicia. Quien es el máximo servidor de la Justicia, quien debe velar por el recto comportamiento de jueces y fiscales se ha visto envuelto en una presunta filtración de revelación de secretos de un ciudadano en su contencioso con Hacienda. Se trata de González Amador, desde hace unos años conocido como novio de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. ¿Motivo? Pues el interés del entorno gubernativo para su uso partidista en un nuevo intento por dañar el prestigio de la codiciada presidenta madrileña. Pieza que viene siendo codiciada y tan difícil de abatir que los distintos cazadores han errado el tiro saliendo malparados de la contienda.
No parece que en esta ocasión vayan a tener el éxito que auguraban y antes más bien el propio fiscal, que borró las pruebas de su injustificable acción, se las verá en el banquillo y quién sabe si le costará su dimisión, su cese, su condena e incluso su inhabilitación. No es un hecho habitual, sino que es un hecho extraordinario jamás esperado en una democracia liberal y que supone ver la degradación y el sometimiento de la Fiscalía con tan partidista actuación. ¿De quién depende la Fiscalía? Pues eso. Baste recordar estas palabras para entender el embrollo.
La polémica fue inmediata: ¿Debe dimitir inmediatamente por el daño y descrédito que está causando a la institución o debe esperar a ser juzgado y condenado por quienes son sus propios subordinados? El mismo García Ortiz pidió en 2017 la renuncia del entonces Fiscal General, José Manuel Maza, por “comportamientos que le parecían autoritarios”. Claro que entonces era portavoz de la Unión Progresista de Fiscales y ahora le toca a él dar ejemplo y no pedirlos, y sobradamente sabemos que es más fácil exigir a los demás que exigirse y dimitir uno mismo.
Mientras que Presidente y ministros salieron mostrando un colegiado apoyo a su Fiscal General porque es uno de los nuestros, salvo un par de más erráticos componentes que dejan al libre albedrío del interesado su decisión, el resto de partidos afines a la causa gubernativa se quejaban del espectáculo y quedan a la espera nadando y guardando la ropa sin querer mojarse en tan revueltas y procelosas aguas. La oposición, que ve las cosas de otra manera, lo tenía más claro exigiendo el cese o la dimisión inmediata del Fiscal por considerar el hecho infame, indecente, e indefendible.
En un debate de TVE hubo quien defendió que el Fiscal General no había obrado bien filtrando la noticia y destruyendo luego las pruebas, pero que por ello no debía dimitir pues entonces ganarían los malos. Sí, como lo están leyendo, son palabras exactas del personaje cuyo nombre ni me importa. ¿Será posible que no tenga mejor argumento que el de asignarse al grupo de los bondadosos y acusar al resto por opinar lo contrario de ser los perversos del país? Pero, ¿quién narices se creen para bendecir a unos y condenar a los demás? Entérate, paniaguado, esto no va de buenos y malos, esto no es “Torrente en el Oeste”. Vergüenza de argumentos tan vacíos como maliciosos.
Nuestro presidente ha llegado hasta La Mareta con el fin de recuperar fuerzas. Sabe que deja numerosos asuntos pendientes: financiación singular catalana, presentación de presupuestos (a pesar de que en 2017 decía aquello de “gobernar sin presupuestos es como conducir un coche sin gasolina”) y siempre atento a que los informes de la UCO, Aldama, Koldo, Cerdán -quien manifiesta que “no se explica como Sánchez le ha dado la espalda”- y un largo etcétera puedan amargar su descanso. Asuntos todos que prometen tardes de gloria y que le estarán esperando a su regreso a Madrid. Demasiados frentes abiertos con un otoño que promete ser calentito, calentito y movidito, movidito.
Termino haciéndome cargo de un comentario del profesor Mora Aliseda sobre un artículo suyo “Asalto a la cohesión territorial de España” del 1-8-25 aparecido en el “Hoy”, en el que nos habla sobre la financiación singular de Cataluña y en resumen muestra su: “confianza en que los diputados socialistas extremeños y del resto de regiones no voten esta aberración porque el pensamiento político socialista o progresista ha tomado como seña de identidad irrenunciable la búsqueda de mayor igualdad social y no cree que traicionen sus principios”.
Profesor, ojalá esté en lo cierto, pues eso pensamos muchos y deseamos no esperar en vano.





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