WEB gregorio 8 mayo 2026

ALIANZAS

Por: Gregorio Gil Ruedas

                               Más vale un buen callar que un mal hablar.

                                                                                              REFRANERO POPULAR.

 

El laborioso pacto logrado en Extremadura se ha visto culminado con la formación de un gobierno autonómico presidido por Guardiola con dos vicepresidencias, una para cada partido integrante, dirigidas por Abel Bautista y Óscar Fernández, más las 10 consejerías. Si el parto no fue fácil, tampoco lo ha sido la acogida brindada por la oposición de izquierda a quienes parece que la espera no haya templado los ánimos y tiempo les ha faltado para salir en tromba con una feroz crítica en sus declaraciones rebuscando los mejores calificativos que encontrar hayan sabido. Asusta pensar qué hubieran clamado ante un revuelto de variados partidos cada uno dedicado a sus particulares intereses, tal cual sufrimos en otras instancias superiores. Echemos un vistazo a esas declaraciones desde los más cercanos a los más alejados de nuestra tierra.

De Vergeles, a quien muchos veían como sustituto de Vara, elegimos estas dos perlas: Extremadura es  mejor que este gobierno de vergüenza y que la presidenta ha vendido su alma a cambio de un sillón. También apunta cómo el eje del acuerdo de gobernabilidad está basado en una traición en los derechos. Otros representantes diversos de la oposición en la Asamblea adjetivan el acuerdo con términos como rancio, indecente, mentiroso, vergonzoso, ilegal, indigno, inhumano, racista e infame. No han escatimado tirar de diccionario para diversificar las connotaciones negativas que, para ellos, supone el acuerdo entre dos partidos de la derecha nacional. Tengamos presente que en las urnas, este acuerdo cuenta con el respaldo de un 43,12 % logrado por el PP más el 16,90 % alcanzado por Vox. En total, pues, un 60 % del voto extremeño.

Por su parte, desde la capital del reino, Elma Saiz, portavoz y ministra de Inclusión, lo tacha de racista y xenófobo mientras que el superministro Bolaños se apuntó para calificarlo de reaccionario y ultra, un éxito de la “ultraderechita” (jocoso que se encontraba), trincando asientos (en clara referencia a Vox) y acusando al PP de revolcarse en la xenofobia por el pacto en Extremadura al que también censura de inhumano y discriminatorio. Hasta el propio Sánchez, que no quiso faltar a la cita, lo tildó como “Pacto de la vergüenza y de un salto atrás sin precedentes en derechos y dignidad”. No está mal la coherencia en los términos despreciativos que se utilizaron.

Habrá que preguntarse que cómo es posible esta estampida, esta cascada de descalificaciones e improperios contra un gobierno regional pactado entre dos partidos constitucionales que libremente han decidido aliarse. ¿O acaso unos tienen bula para buscar cualquier aliado que tape sus necesidades sin preguntar siquiera quiénes son, de dónde vienen, qué se proponen o simplemente, a qué dedican el tiempo libre? -como cantaba José Luis Perales-. Pues eso parece, ya que unos pueden aliarse con quien les dé la real gana en cada momento sin preocuparles sus exigencias, que serán debidamente pagadas, ni de qué hicieron porque tendrán sus beneficios carcelarios y sus indultos o amnistías servidas a la carta según sus particulares deseos. Pero otros no pueden hacerlo, no gozan de la libertad de formar pacto alguno. Tenemos la conciencia muy estrecha para lo que nos perjudica, pero muy laxa si es para colmar nuestras necesidades de gobernar. Se llama desde hace tiempo “La ley del embudo”.

Y todo porque un simple acuerdo en Extremadura puede ser el modelo a seguir en Aragón y Castilla León, en espera de extenderlo a Andalucía y a las Generales si acabada la legislatura y dando la voz al pueblo, que algún día tendrá que ser, fuera necesario un pacto de gobierno. ¿Y no será también por el manoseado concepto de la prioridad nacional? Si esto no es nada nuevo y se contempla desde décadas pasadas. Supone un sistema de baremación basado en criterios objetivos como el arraigo en el territorio o los vínculos familiares para asignar recursos limitados como la vivienda o ayudas sociales, puesto que estas no son infinitas como tampoco los dineros. Todo dependerá de cómo se articule su contenido pues este asunto está recogido en el derecho comunitario donde se dan las claves para entender qué permite y qué limita el derecho europeo que contempla la posibilidad de otorgar un acceso preferente a nacionales o situaciones especiales.

Claro es que el gobierno central, como es su obligación, debe y deberá corregir aquellos aspectos de futuras normas que puedan vulnerar leyes estatales de mayor rango. Y ya puestos, quizás podría no mirar hacia otro lado y actuar en los territorios periféricos dirigidos por sus socios, donde el acoso contra lo español o la lengua española está siendo una triste realidad.

¿Qué podríamos los ciudadanos decir de esos oscuros pactos por los que otros llegaron y se mantienen en el poder? Recordemos: con la izquierda podemita que no les dejaría dormir; con los independentistas condenados por golpistas y luego indultados por su chantaje; con golpistas exiliados en espera de una amnistía que nunca llega; con formaciones empeñadas en devolver la libertad a presos que sembraron el terror durante 60 años y hoy son tristemente homenajeados; o con cualquier partido político al que se otorga carnet de progresista para tapar su verdadera ideología. Será mejor callar y mirar para otro lado.

Y poco más podemos añadir. Ya saben que todo cambia muy rápido y mañana nos toparemos con esos asuntos judiciales que tan candentes andan por ahora. El juicio de la Kitchen que ve desfilar a la antigua cúpula del PP, y el denominado como “Mascarillas” que sigue su curso en el Supremo. Debutó Víctor de Aldama en ocho horas de declaración soltando perla tras perla con minucioso detalle para ceder el capote a Koldo, el “chicarrón” de los recados, una especie de coordinador general de asuntos diversos con contactos por doquier; y nos resta por ahora Ábalos, quien, pasado el dos de mayo, seguirá con el festejo.

Que Dios reparta suerte, que de todo esto ya hablaremos más adelante.

Saludos.

Los firmantes del pacto

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