IV Festival de Teatro Musical Don Benito y Villanueva de la Serena
CONSOLIDACIÓN, DIVERSIDAD Y BALANCE CRÍTICO DE UNA EDICIÓN VIBRANTE
Por: José Manuel Villafaina
La clausura del Festival de Teatro Musical de Don Benito y Villanueva de la Serena ha vuelto a confirmar, en su cuarta edición, el éxito de una cita ya consolidada. En esta ocasión, el certamen ha ofrecido ocho espectáculos entre el 27 de febrero y el 21 de marzo, con una excelente acogida del público, que llenó los teatros de ambas localidades -el Teatro Imperial y el Palacio de Congresos-. La programación, variada y cuidada, ha reflejado la riqueza del teatro musical actual, en un evento impulsado por ambos municipios, la Junta de Extremadura y la Diputación de Badajoz.
El festival se inauguró el 27 de febrero en el Palacio de Congresos de Villanueva de la Serena con “DULCINEA”, protagonizada por Paloma San Basilio, de la que ya dimos cuenta en su momento. A lo largo del mes de marzo se han sucedido las siete propuestas restantes, culminando este fin de semana con “El otro lado de la cama”, una comedia de gran popularidad que también tuvo su adaptación cinematográfica.
Como actividad paralela de especial relieve, el festival acogió este año una conferencia dedicada a desentrañar la historia del teatro musical desde sus orígenes. El encargado de guiar este recorrido fue Ricard Reguant, figura imprescindible del género en España, quien además presentó su monumental obra Historia del “Musical Around the World”. Se trata de una ambiciosa enciclopedia, fruto de una década de minuciosa investigación, que se extiende a lo largo de más de 3.000 páginas distribuidas en cuatro volúmenes.
La presentación, celebrada en la Casa de los Guillén de Don Benito, ofreció no solo un acercamiento erudito, sino también una experiencia viva y dinámica. Acompañado de material audiovisual, Reguant trazó un itinerario que conjugaba los grandes hitos internacionales con la evolución del musical en España, un ámbito todavía poco explorado. Su exposición, cálida y cercana, resultó especialmente grata para los asistentes, envueltos en una atmósfera de memoria y descubrimiento. Con lucidez crítica, el autor subrayó el notable crecimiento del género en las últimas décadas, sin dejar de señalar la necesidad de abrir nuevos caminos creativos. El acto fue presentado por el director del festival, Juan Carlos Parejo.
Presentación charla, historia del teatro musical
A continuación, analizo las siete obras.
“SE HA ESCRITO UN CRIMEN”, de Naim Thomas, es un musical interactivo que mezcla misterio y humor en una trama ambientada en la mansión DeWitt, que convierte al espectador en cómplice activo del desenlace. El recurso aporta frescura, aunque condiciona la profundidad narrativa de los personajes. La música de Pedro Chalkho destaca por su carácter pegadizo y su función satírica, mientras que la escenografía y la iluminación construyen eficazmente una atmósfera entre suspense y comedia. El elenco ofrece actuaciones versátiles que equilibran lo coral con lo individual en un espectáculo dinámico, más orientado al entretenimiento que a la complejidad dramática.
“CHAVELA”, de Carolina Román, se alza como un retrato escénico donde lo humano y lo sagrado se entrelazan con delicadeza. La dirección de Alejandro Pelayo guía la obra con sobriedad y sensibilidad, como quien acompaña un ritual íntimo. La música late con autenticidad, evocando la voz herida y eterna de la artista. El montaje dibuja un recorrido vital que transita entre origen, caída y resurrección. Hay en su lenguaje una poesía tenue que convierte la escena en un espacio casi místico. El desdoblamiento del personaje, aunque sugerente, a veces difumina la claridad de un relato que acaricia la memoria y honra con ternura la leyenda.
Chavela
“GOYA”, musical de Tom Vega, traza un retrato escénico del genio aragonés entre luces y sombras. La figura emerge como un alma en conflicto, desgarrada entre la corte y su mirada crítica. La obra combina música y dramatización para evocar la intensidad emocional de su universo creativo. Los pasajes musicales dialogan con sus pinturas, sugiriendo más que explicando, mientras la estética escénica apuesta por contrastes que recuerdan sus claroscuros más inquietantes. En algunos momentos, la ambición conceptual pesa sobre la fluidez narrativa, aunque logra transmitir la turbulencia de una época y de un espíritu creador.
Goya
“CABARET DE LOS HOMBRES PERDIDOS”, inspirado en el original de Christian Siméon y dirigido por Isabel Reyes, se adentra en un universo nocturno donde la marginalidad se vuelve poesía escénica. El montaje combina crudeza y lirismo con una sensibilidad provocadora, mostrando un mosaico de personajes heridos que buscan identidad, amor y redención. La música envuelve la escena con un tono íntimo y melancólico, mientras la estética apuesta por lo sombrío, creando una atmósfera tan inquietante como seductora. En ocasiones, su intensidad emocional puede resultar abrumadora, en una experiencia valiente donde la fragilidad humana se muestra sin máscaras.
El Cabaret
“BERNARDA ALBA” traslada al lenguaje del musical la intensidad trágica de Lorca con pulso contenido y emoción latente. La figura de Bernarda se erige como eje de un universo dominado por el silencio, la autoridad y la represión. La incorporación de la música de Michael John LaChiusa amplifica los conflictos internos de las hijas, entre deseo y obediencia. Cada número musical respira tensión, como un susurro que amenaza con romperse. El montaje funciona como un híbrido entre el teatro clásico español y el musical contemporáneo. En algunos momentos, la fidelidad al texto original limita la innovación escénica.
“HASTA EL FINAL DE LA FIESTA” es un viaje escénico donde la euforia y la melancolía bailan al mismo compás. La obra retrata a una generación desde la memoria emocional y musical, “cantada y contada por Marta de la Luz”, un alter ego vital que Mamen García encarna en una etapa madura de su vida. La música en directo de Albert Sanz sostiene un pulso que oscila entre la luz y la caída. El montaje envuelve con una atmósfera festiva e inquietante, mientras el relato, fragmentado, apuesta por sensaciones más que por una narrativa lineal, lo que en algunos momentos resta claridad al desarrollo dramático.
“EL OTRO LADO DE LA CAMA” traslada al escenario la frescura de la comedia romántica con un pulso musical ligero y cercano. Basado en la película de Emilio Martínez-Lázaro, el montaje juega con enredos sentimentales y verdades incómodas. Las canciones, reconocibles y generacionales, funcionan como vehículo emocional de los personajes, mientras el humor surge apoyado en diálogos ágiles y situaciones cotidianas. La propuesta apuesta por la sencillez, dejando espacio al ritmo y a interpretaciones con química y complicidad, claves en este tipo de relatos corales. El espectáculo resulta cercano y disfrutable, una celebración desenfadada del amor y sus contradicciones.
En conjunto, el festival reafirma su identidad como espacio de encuentro entre tradición y contemporaneidad, donde conviven la memoria escénica y la búsqueda de nuevas voces. Esta cuarta edición no solo consolida su trayectoria, sino que lo proyecta como una cita imprescindible dentro del panorama del teatro musical en España.
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Fotos cedidas por el Festival.








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