ESPECIAL SEMANA SANTA 2026
El Jesús de Tolkien
Por: Fernando Jesús Viñegla García
Jesús… ¡Ha resucitado! Hosanna al hijo de David, pues EL CRISTO ha resucitado y camina entra nosotros.
Estas palabras son la culminación de la Semana Santa, una festividad cristiana que compone los siguientes hechos;
Primero, la última cena de Jesús con sus apóstoles. Segundo, el encarcelamiento de Jesús y su juicio ante Poncio Pilatos y el Sanedrín. Tercero, la crucifixión del Jesús, que lleva implícito, la muerte y, por último, la resurrección de Jesús, apareciendo de nuevo con sus apóstoles.
Este suceso, me marcó en su día, cuando por primera vez entré en el grupo teatral Farándula, pues interpreté a uno de los dos ladrones que cumplían la misma condena que Jesús. Me supongo que este hecho también marcó, a uno de mis escritores favoritos, al famoso J.R.R. Tolkien.
Como bien es sabido, Tolkien era católico y su obra El Señor de los Anillos, no está carente de conceptos y similitudes con el cristianismo y la mitología nórdica, los cuales están perennes en su obra, empezando por Ilúvatar, que, en la lengua de los elfos, que el propio escritor desarrolló, significa; ilúvë (todo) y atar (padre), y terminando por uno de mis personajes favoritos y el favorito de muchísimos fans, Gandalf.
Gandalf es un mago, un anciano, sabio, de avanzada edad que recorre la Tierra Media buscando aliados en la lucha contra Sauron, el enemigo de los pueblos libres, pero más que un mago, en el legendarium de Tolkien es, un Maiar, un espíritu divino e inmortal, de menor poder que los poderes a los que sirve, los Valar (Los dioses).
Similitud con el cristianismo
Si reflexionamos, sobre el trasfondo de Gandalf y su similitud con el cristianismo, nos lleva a la conclusión de que Gandalf es un Ainur, en otras palabras, un ángel, enviado a la Tierra Media para salvarla de la oscuridad. Por lo tanto, ¿no es Gandalf una representación, aunque sea pagana, de Jesucristo?
¿Y por qué habría que pensar eso? Porque, a este personaje, le sucede lo mismo que a Jesucristo. No es tal y como cuenta la biblia sobre la muerte y resurrección del Cristo Salvador, pero si en los detalles que Tolkien describe.
En el capítulo de Moria, cuando luchan contra los trasgos en la cámara de Mazarbul, la Compañía del Anillo corre sin descanso hasta el puente de Khazad-Dûm y tras cruzarlo, aparece el Balrog de Moria o más conocido por los enanos como El Daño de Durin. El Balrog es otro Ainur, un ángel caído como Lucifer, creado a partir de los poderes oscuros mayores, el cual era conocido como Morgoth.
Todos sabemos como termina la batalla; ambos caen del puente hasta el abismo de Moria y siguen luchando hasta llegar a la torre de Durin, la torre más alta de Moria a la que acceden a través de la Escalera Interminable.
- Desde la abismal mazmorra hasta la más alta torre, hice frente al Balrog de Morgoth – Dice Gandalf. Hasta que al final, abatí a mi enemigo y esparcí sus restos por la ladera… de la montaña. La oscuridad me llevó y perdí la noción del tiempo, las estrellas sentían el firmamento y cada día era largo, como una edad en la tierra. Pero no fue el fin… Sentí vida de nuevo en mí.
Este fragmento, es el relato que un Gandalf resucitado cuenta a Aragorn, Légolas y Gimli, tras su aparición en el Bosque de Fangorn. ¿Por qué es tan importante este fragmento? Por muchos detalles. Cuando Jesucristo muere en la cruz, muere para expiar los pecados de la humanidad, y al cabo de tres días resucita, pues cuando van al sepulcro donde lo enterraron ya no lo encuentran.
Jesús, se aparece a sus apóstoles, resucitado, limpio, como un espíritu de luz pura que camina en la tierra de los vivos. Tolkien hace que la aparición de Gandalf sea casi idéntica. Cuando reaparece, aparece como Gandalf el Blanco y hasta este punto era conocido como Gandalf el Gris.
He aquí la importancia tanto de la resurrección de Jesús, como la resurrección de Gandalf, pues ambos se han transformado, aunque para Gandalf es diferente, pues, aunque su espíritu ha sido reforzado, sigue atado a las reglas terrenales, Jesús no, es puro espíritu, libre y sin ataduras, sin embargo, aunque Gandalf posee más poder, está atado a las reglas que Tolkien describe en su obra.
Paralelismo
Jesús aparece cuando la desesperanza ha hecho mella en sus apóstoles. Su aparición renueva su fe, lo que les da fuerza a seguir, eso mismo ocurre con Gandalf, quien aparece en un momento crucial de la trama, renovando la esperanza a sus amigos, pero, y eso es lo más importante, la fe.
Según este paralelismo, Gandalf es Jesucristo, en cierta medida. En la obra de Tolkien, es un ser de luz que ha regresado a la Tierra Media, para cumplir con su misión; Se me ha devuelto aquí, para… Completar la tarea. Eso es lo que dice en la película de Las Dos Torres, aunque en el libro es diferente, dado que da una explicación más concisa de su lucha contra el Balrog.
Cuando Jesús predicaba con sus parábolas, infundía la fe y las creencias cristianas, que se asientan con él, en el año 33 D.C. Gandalf infunde valor, y pone el destino en movimiento para que los pueblos libres luchen contra Sauron. Es un guía, otorga consejo, presta su sabiduría cuando la situación lo requiere y en ocasiones utiliza la magia, y como peculiaridad, tiene el don de la curación, más comedida que la sanación de Jesús, pero es uno de sus dones.
En conclusión, esta comparación entre dos personajes, uno por su trascendencia histórico-religiosa y otro por ser un personaje angular dentro del Legendarium de Tolkien. Particularmente, creo que Gandalf es el Jesús del Señor de los Anillos, de forma arquetípica, pues cumple con algunos de los rasgos que caracterizaban a Jesús. Es enviado por los poderes superiores para salvar a los pueblos libres de la oscuridad que se conjura desde el Este, muere combatiendo a un mal mayor, y resucita con su espíritu reforzado para cumplir con su misión.
Para finalizar, resumiría este ensayo con estas palabras pronunciadas por el mismísimo Gandalf;
¿Gandalf? Gandalf el Gris. – Sonríe. Soy Gandalf el Blanco, y en los albores de la tempestad, vuelvo a vosotros.






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