CUMBRES BORRASCOSAS
Por: Carlos Lamas
Jefe, usted no me lo va a creer, pero, últimamente, digamos, desde hace 7 añitos o así, es más factible que cualquier ministro, o asesor, o encargado, vaya a prisión, a que lo cesen o se cese a si sismo. Quiero decir, con todas las pruebas, los vestigios, los pelos, las señales, las huellas, los rastros, las sospechas y con todas las autopsias, las grabaciones, los papeles, los cotilleos y los señalamientos, y con todos los indicios -y ya está bien de sinónimos o así, eh, aunque con todos ellos, también- aquí no se condena o defenestra a nadie. Faltaría más. “Que al fin todos podamos cometer errores, y volver a cometerlos y reincidir una vez más, y otra, no significa que seamos culpables, o responsables, o causantes”, dicen los pobres diablillos, los inocentes del tó. No. Significa que casualmente pasábamos por allí. Que no nos avisaron, ni lo vimos venir, lo ignorábamos ¿ah?; pero, por si acaso, previamente lo hicimos todo bien y…, pasó lo que pasó. Una desgracia; un atentado, una mano negra… Y entonces reaccionamos al instante, hombre; que no nos enteramos por los periódicos, le señalo (nos lo dijeron, porque nosotros no leemos esos pasquines, leemos otros, los nuestros), e inmediatamente nos pusimos a la labor. No tardamos nada y actuamos con toda contundencia y concomitancia. No como estos ultras de aquí, de la diestra. Y ya está. ¿Qué más quieren? ¿Que nos inmolemos? ¿Y ustedes qué hicieron? Nada hicieron, como siempre, sólo poner palos en la rueda de este ‘trordinario’ gobierno que va como un tren…, perdón, como un cohete espacial.
Vamos a ver, que la denuncia fue hace apenas diez meses…, un tiempo relativamente corto y prudencial para tomar cartas en el asunto. Hay que hacer cinco juegos de fotocopias, ver los pagos a la seguridad social, hablar con unos más que con otros, obtener testimonios fidedignos, o no. Hay que pagar las tasas, sacar los permisos, esperar que venga el gerente o autoridad responsable – que de ‘eso’ escasean- a firmar…, y eso siempre tarda.
Y luego las borrascas, que eso lo atrasa todo, ‘asegún’ aseguran los del clima cambiático. Primero y fundamental hay que ponerles un nombre por orden alfabético y de llegada, para hacer de las trombas, tormentas y riadas, algo nuestro, algo cercano, vea. Ese tipo gris de ahí, del rincón, es el que lleva la cuenta y bautiza a los vientos. Sí, así como lo ve, ése se los bebe. Asegura que habla con Eolo… Los que no lo quieren nada, dicen que le ha dado un aire. Bueno, como le decía, las borrascas nos aturullan, nos despeinan. Pero ahí estamos, pendientes. Como el delegado del gobierno del Pedro I en Extremadura. Sí, ése mismo, el que no paga alquiler. Y va el muchachio y saca una foto en sus redes sociales, donde aparece él, Quintana, J.L. fetivamente, sentado en un cómodo sillón contemplando todo tipo de dispositivos electrónicos, tablets, teléfonos, ordenadores y eso. Y dice el tío: “Seguimos muy pendientes (sic) los efectos del temporal que está provocando incidentes por inundaciones y fuertes vientos…”, dice. Y luego recomienda a la población “evitar los desplazamientos innecesarios”, dice él. Sentado ahí, sin desplazarse mucho que uno sepa o note. Si acercamos la imagen, advertimos que un par de las pantallas no están funcionando y de las otras no se ve bien lo que aparece allí, pero no parece que sea nada destacado sobre el asunto borrasqueril. Pero bueno, él desde allí lo monitorea todo, y lo controla todo con todo éxito. Está pendiente, ojo avizor, en guardia, o sea, junto al brasero.
Le dejo aquí, jefe, en un inciso, una pregunta que me carcome la vista y la mente: podría decirme usted, por piedad, cuándo acaban los juegos esos deportivos de la nieve olímpica y de los tíos y muchachas que van con los esquíes corriendo, descendiendo y saltando, cuando bien podrían coger una telesilla o una telecabina y llegar antes pa’ disfrutar más de las vistas… Por lo que he oído, ahora esa actividad nevera se ha convertido en deporte nacional, gracias a unas medallas que ganaron un hombre y una mujer españoles -o catalanes, no oí bien-. Llegaron antes abajo que los otros y eso. Habrá que estudiar el asunto y esperar que caigan unos pocos de copos por aquí cerca, pa’ ir practicando.
Y de lo que hablan mucho los periodistas y poco la gente de la calle, es de si tendremos gobierno en Extremadura. Si habrá acuerdo entre los partidos, o tendremos que ir de nuevo a votar; los que hayan votado, digo. Si me pide mi ‘humilde opinión’, no se la daré, jefe, por humildad, más que nada. Y porque sé que acertaré. Dice el dicho “desconfía y acertarás”, o sea que… Ahora en serio, creo que no habrá elecciones, oootra vez, porque eso sería un fracaso de los dirigentes; uno más. Pero ellos verán. Querer a la democracia no significa convocar elecciones a lo tonto o a lo loco, cada dos por tres. No. Significa negociar, aunque antes sería conveniente que explicarán sobre qué, sobre el cómo y sobre por qué negocian. El pueblo quiere saber de qué se trata. Si nos dejan fuera de la negociación sentimos que nos dejan fuera del ‘negocio’ y del ‘negociado’. Y eso suena fatal, fatal. Pá matarlos, bah.
Buenas tardes.
P.D.: Acabando febrero 2026. «Febrero revoltoso, un rato peor que otro», dice un refrán que tiene más de trescientos años. Y hay muchos más: «Febrero, siete capas y un sombrero…»; «Enero friolero, febrero ventolero, marzo airado…». Como ven, no se aprecian muchos cambios climáticos que digamos. ¿O sí?




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