EL TESORO DE VILLANUEVA
Las monedas del Salón Trajano
Por: Antonio María Flórez (escritor)
A principios de este mes se ha inaugurado con todo fasto en el Museo Arqueológico de Badajoz la exposición numismática “El Tesoro de Villanueva. Las monedas del Rialto” que muestra 149 piezas de oro de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX encontradas en 1987 en los terrenos que ocupan hoy en día la Casa de la Cultura de Villanueva de la Serena. Otro pudiera ser el apelativo que nombre este tesoro, en nuestra opinión más acorde con la historia del lugar donde se encontró el tesoro. “Las monedas del Salón Trajano” en lugar de las del cine Rialto sería más pertinente, por las razones que a continuación expondremos.
Francisco Javier Heras Castaño, director de la pinacoteca, refirió a los medios de comunicación que las piezas fueron descubiertas por un obrero natural de Acedera de nombre Sebastián Fernández Iglesia, que las halló casualmente el 11 de noviembre de 1987 picando tierra en las obras de derribo y cimentación del lugar que ocupaba el llamado en ese momento cine Rialto, situado en la calle Carrera de Villanueva. Sintió que la pica golpeaba algo metálico, escarbó en la tierra y encontró esparcidas las 149 monedas de oro, de alto valor y con dos siglos de antigüedad. El obrero fue recompensado con 650.000 pesetas por haber entregado el hallazgo honestamente a las autoridades, que lo tasaron en unos quince millones de pesetas (unos cien mil euros en la conversión de entonces), pero que a día de hoy es muy superior en lo material: casi medio millón de euros por los cuatro kilos brutos que pesa el tesoro, pero sobre todo por su valor simbólico.
Las monedas son todas de ocho escudos, salvo una que es de 320 reales (unos diez escudos), y fueron acuñadas entre 1772 y 1822, en los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII; durante el Trienio Liberal, la última. Los lugares de emisión fueron diversos, la mayoría en América: Santiago de Chile, Santa Fe de Bogotá, Popayán, Lima, Potosí y México, el resto en Sevilla y Madrid. Postulan los arqueólogos encargados de estudiar el tesoro que este debió ser escondido en la década de los años del siglo XIX por “una familia que disponía de dinero, realmente una fortuna, y que decidió ocultarlo” por estar inmersos, según una de las hipótesis que se manejan, en una época marcada por los levantamientos militares y los cambios políticos en España que coinciden con la independencia de buena parte de las posesiones americanas y el tránsito del Antiguo Régimen de la monarquía absolutista a un Estado liberal, más democrático.
El extremeño Manuel Godoy (Badajoz, 1767-París, 1851), hidalgo, militar y político, fue uno de los personajes más poderosos de su tiempo al convertirse en valido de Carlos IV y favorito de la reina María Luisa; dominó la política española entre 1792 y 1808, ocupando los más destacados cargos políticos y las más altas distinciones militares y nobiliarias del Reino, siendo el encargado de la diplomacia española, especialmente la que tenía que ver con Portugal, Inglaterra y Francia. Reconocido con el título de Príncipe de la Paz por haber alcanzado, entre otros logros, la negociación de la Paz de Basilea en 1795 y la firma del Tratado de Badajoz en 1801 que dio fin a la “Guerra de las Naranjas”. Acumuló mucho poder y una gran fortuna sustentada en predios urbanos y rurales y obras de arte, hasta que cayó en desgracia en 1808, tras el Motín de Aranjuez poco antes de la invasión napoleónica, exiliándosele después en Francia, y expropiándosele prácticamente todos sus bienes en España, incluidos los de Extremadura, donde tenía estrechas relaciones familiares, entre otros, con los Barquero y los Hidalgo-Barquero, originarios de Quintana de la Serena, pero fuertemente arraigados luego en las comarcas de Las Vegas Altas y La Serena. Godoy poseía un sinfín de bienes en Castuera, Quintana, Villanueva, Don Benito y Valle de la Serena.
Admiten los investigadores que la propiedad donde se encontró el tesoro en Villanueva de la Serena en 1987 era una gran casa señorial que perteneció a Manuel Godoy por lo menos hasta 1808 cuando cayó en desgracia política y, al hilo de esto, perdió sus dominios; ignoran, sin embargo, quiénes fueron sus propietarios luego de esta fecha, hasta después de 1822, año en que se acuñó la más moderna de las monedas del tesoro. Presumen que de esta época procede el tesoro, sin mucho sustento -una mera hipótesis-, porque no debemos olvidar que las décadas posteriores en España también fueron muy convulsas, con muchos conflictos, guerras intestinas y luchas fratricidas en pos del poder y, en cualquiera de esos momentos, pudo haberse ocultado esa fortuna. Se nos hace extraño, curiosamente, que no se haya encontrado ese montón de monedas en un arcón o baúl u otro recipiente similar y no dispersas como las encontró el obrero de Acedera, ¿se cayeron quizás, accidentalmente, de un continente o las escondieron así precipitadamente por alguna razón desconocida? Yo tampoco tengo datos de esa época que me permitan inferir nada sobre su procedencia, pero sí de finales del siglo XIX, en la que ésa y otras propiedades de la almena urbana de Villanueva entraron a formar parte de los bienes de la familia Barquero Hidalgo-Barquero y, en los años treinta del siglo XX, de la familia Rodríguez Barquero. ¿Qué nos impide pensar que no fuera de esa estirpe?
Dos hermanos nos ayudarán a aclarar el papel jugado en esta época referida por dichas familias y su relación con la propiedad que nos ocupa: Esteban y Diego Barquero Hidalgo-Barquero. Ambos nacidos en Quintana de la Serena, grandes propietarios en la Serena, establecidos en Don Benito, con intereses económicos en esta localidad, el Valle de la Serena y Villanueva, especialmente; y emparentados con descendientes de la familia de Manuel Godoy. Según mi abuela materna la relación familiar con este personaje estaba documentada.
Esteban Barquero Hidalgo-Barquero (Quintana de la Serena 1855- Don Benito, 15 noviembre de 1897). Abogado egresado de la Universidad de Madrid en 1874. Periodista reconocido, fue corresponsal de El Heraldo de Madrid y de otros periódicos de la capital; redactor y director de la revista La Semana; así como director de La Prensa, periódico dombenitense impreso en La Marinoni de la calle Villanueva, donde coincidió con la reconocida articulista e intelectual local Ana María Solo de Zaldívar (1858-1916). Político destacado, fue secretario del Comité Democrático Progresista de Don Benito en 1881; discutido por su viraje ideológico del republicanismo liberal al conservadurismo monárquico de Cánovas del Castillo por el que fue elegido diputado a Cortes en 1896; previamente había sido diputado provincial de Badajoz durante tres períodos en representación del distrito de Don Benito-Villanueva entre 1882 y 1888 por los izquierdistas demócratas republicanos. Afiliado a la masonería en 1884 perteneció a la logia Pax Augusta de Badajoz, grado 3 y simbolizado como Camilo; estableciendo estrechos vínculos personales con otros miembros de la misma, al margen de la militancia política, en pro de la modernización, democratización y secularización de la Baja Extremadura. Tuvo un buen número de propiedades en la región de Las Vegas Altas y la Serena. Era familiar del afamado prelado y ganadero Diego Hidalgo-Barquero de Godoy, afincado en Sevilla, y del terrateniente Diego Hidalgo-Barquero Carrasco, asentado en Don Benito y Villanueva ya a principios del siglo XIX. En el siglo XVIII algunos otros familiares suyos ocuparon importantes cargos militares, religiosos y en la Inquisición. Falleció de forma inesperada contando con apenas 42 años de edad en Don Benito cuando apenas iba a jurar su cargo de Diputado a Cortes. Era hermano de Diego Barquero Hidalgo-Barquero y tío de los medio hermanos Miguel Barquero y Carolina Barquero.
Diego Barquero Hidalgo-Barquero (Quintana de la Serena, 1866-Don Benito, 8 de octubre de 1931), abogado prestante, poseyó grandes predios urbanos y rurales en Las Vegas Altas y la Serena; fue diputado provincial por el distrito electoral de Don Benito-Villanueva de la Serena en dos oportunidades entre 1917 y 1921. Casado dos veces: primero con Carolina Hidalgo-Barquero Godoy (Quintana de la Serena, 1867- Don Benito,1902) -emparentada por vía materna con Manuel Godoy- con la que tuvo varios hijos, entre ellos Miguel Barquero Hidalgo Barquero (Don Benito,1893- Villanueva de la Serena,1978), también reconocido abogado, militante del Partido Republicano Radical, amigo personal de Luis Bardají (diputado y ministro de Instrucción Pública en el gobierno de Joaquín Chapaprieta entre octubre y diciembre de 1935); habiendo sido elegido Diputado a Cortes por la Circunscripción de Badajoz para el periodo 1933-35, gracias a haber obtenido 141.828 sufragios; luego sería nombrado director General de Agricultura, Montes y Ganadería en enero de 1936 en el gobierno centrista de coalición de Manuel Portela Valladares, y posteriormente postulado a ministro de este gobierno. Residenciado en Villanueva de la Serena era dueño de algunas propiedades en esta urbe. La segunda esposa de Diego Barquero fue Matilde Hidalgo-Barquero Alguacil Carrasco (Don Benito, 1873-Madrid 1920), madre de cuatro hijas, entre ellas, Carolina Barquero Hidalgo-Barquero (Don Benito, 1906-Don Benito, 1983), casada con Alfonso Rodríguez Simoens (Mérida, 1895-Campanario, 1938).
Alfonso Rodríguez y Carolina Barquero se habían casado en Don Benito en 1928 y tenían ya dos hijos (María de los Ángeles y Alfonso) cuando se instalaron en Villanueva de la Serena en 1932, naciendo aquí la tercera, Matilde, en 1933. Alfonso Rodríguez, conocido en los medios culturales nacionales como “Trajano”, era emeritense de nacimiento y fue uno de los más notables artistas extremeños del primer tercio del siglo XX, reconocido especialmente como fotógrafo, pintor, ilustrador, actor, músico y humorista de viñeta. Había expuesto ya en el Salón de Otoño de Madrid en 1919, en el Salón Nacional de Bellas Artes de 1926, en el Salón de Humoristas Españoles de Nueva York de 1927 y en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, por mencionar sólo algunos de los eventos más importantes donde hizo presencia; siendo, además, asiduo colaborador de periódicos y revistas tan destacados como La Esfera, Buen Humor, Blanco y Negro o La Libertad. Era gran amigo de Fernando Garrorena Arcas (1898-1979), excelso fotógrafo y cineasta, con el que experimentó algunos avances relacionados con la transición del cine mudo al sonoro a finales de los años veinte.
El 8 octubre de 1931 falleció el suegro de Trajano, Diego Barquero, en su residencia de Don Benito, a causa de una úlcera gástrica. En razón del testamento otorgado el 31 de julio de ese año, a Carolina le correspondieron algunos bienes en Don Benito y Villanueva de la Serena, entre ellos la que sería su vivienda familiar a partir de 1932 en la calle Ramón y Cajal de Villanueva y, detalle importante, la gran casa señorial sita entre las calles Carreras y de Correos que era propiedad de su familia desde el siglo pasado, donde el artista instalaría su estudio fotográfico y construiría el Salón Trajano con su cine sonoro, que luego llamaría simplemente Cine Trajano. Por tanto, la llegada del cine sonoro a Villanueva de la Serena fue relativamente temprana y se dio gracias al impulso empresarial del matrimonio Rodríguez Barquero y con base en esta información es que postulamos que el tesoro de Villanueva podría llevar otro apelativo y que no sería descartable que fuera propiedad de algún ancestro de los Barquero Hidalgo-Barquero provenientes de Quintana de la Serena e instalados en Don Benito y Villanueva en varios momentos del siglo XIX.
Los inicios del cine sonoro se remontan a finales del siglo XIX, pero es a principios de la década del veinte del siglo pasado cuando logra los avances definitivos para su implementación gracias a los aportes, entre otros de De Forest, Case, Owens y Tykocinski que perfeccionaron el sonido óptico que se acoplaba a la cinta filmada. El 15 de abril de 1923, en el Teatro Rivoli de Nueva York, se proyectaron los primeros cortos de cine comercial con sonido óptico, el sistema que terminaría imponiéndose después. La primera película como tal, documentada como cine sonoro data de 1923 y fue rodada por Lee De Forest en España, teniendo como protagonista musical a Conchita Piquer, siendo su primera exhibición en el Rivoli de Nueva York. En 1924 el estudio creado por De Forest estrenó la primera película comercial dramática sonora, Love´s Old Sweet Song, dirigida por J. Searle Dawley, que protagonizaron Una Merkel y Donald Gallaher. En 1926 los hermanos Warner estrenan Don Juan, que si bien es muda ya incluye música. Sin embargo, es el año 1927 el que se considera como el germinal del cine sonoro de sala con el estreno de Amanecer del alemán Murnau el 23 de septiembre y de El cantante de Jazz con Al Jonson de la Warners el 6 de octubre, que obtuvo un arrollador éxito comercial. La primera película europea que incorporó este avance fue Beso tu mano, madame, y se estrenó en enero de 1929, dirigida por Robert Land y la intervención de Marlene Dietrich y Harry Liedtke. Las primeras películas sonoras españolas son mudas, con sonorización posterior: La aldea maldita (1929), de Florián Rey, Zalacaín el aventurero (1927), de F. Camacho, y Prim (1930), de José Buchs; Saturnino Ulargui filma en Londres La canción del día (1929); pero el 7 de enero de 1930 se proyecta la primera película sonora de España, Fútbol, amor y toros, dirigida por Florián Rey y seguida 4 días después por El misterio de la Puerta del Sol, dirigida por Francisco Elías Riquelme, cuyo rodaje se inició entre octubre y noviembre de 1929. tal fueron dirigidas por Benito Perojo, pero se rodaron en Alemania: El embrujo de Sevilla (1930-1), Es mi hombre (1932) y Niebla (1932). En Madrid, los primeros cines con equipos sonoros son el Palacio de la Música, que los instala en octubre de 1929; el Rialto lo hace en septiembre de 1932; el Callao y Prensa, de los que no hay datos concretos de la fecha de su instalación, pero que pueden ser de finales de 1932, el Royalti que estaba en la calle de Génova en marzo de 1934; el Avenida en agosto de ese año. En Barcelona lo fueron el Avenida (1930), el Walkyria (1931), el Fantasio (1931) y el Astoria (1934). En Francia, en 1932, sólo la mitad de los cines proyectaba sonoro, pero mucho más que en España.
La llegada del cine sonoro a Villanueva de la Serena a principios de 1933 en un local con instalaciones adecuadas para proyectarlo, es bastante temprana si tenemos en consideración las fechas que antes hemos mencionado para Madrid y Barcelona; y este hecho está abundantemente documentado como lo consignamos a continuación:
El diario HOY del domingo 29 de enero de 1933, a través de su corresponsal en Villanueva, da cuenta de la primicia de la apertura del primer cine sonoro en la ciudad, hecho que ocurrirá en breve y que para el inmediato febrero la obra tendrá que estar concluida, empezando de inmediato sus pases: “Hemos tenido el gusto de visitar las obras que con gran actividad realiza don Alfonso Trajano para la construcción de un local destinado a cine sonoro y cuyos trabajos van adelantadísimos./ El salón llevará el nombre de <<CINE TRAJANO>>. Se lleva a cabo la instalación del aparato marca Super-Fosko./ Tenemos la esperanza de ver funcionar con fecha muy próxima el nuevo espectáculo en nuestra ciudad, haciendo suponer sea la inauguración en la feria que se celebra en ésta en los primeros días de febrero”. Finalmente, el cine se bautizó con el nombre de Salón Trajano y tuvo una excelente acogida en la ciudad. La mala suerte se cebó con el artista y empresario, ya que en el mes de mayo, el día 12, la cabina del cine se incendió, tal como lo relataron varios medios del país, entre ellos el Heraldo de Madrid y en La Libertad, que lo describió así: “En el Salón Trajano, cuando se hacían unas pruebas de películas que habían de proyectarse hoy, se incendió una y rápidamente se propagó el fuego a la cabina, que quedó destruida con los accesorios que en ella se encontraban./ El público acudió presuroso, y tras grandes esfuerzos, se consiguió no se corriera hacia el interior del teatro”. Después de aquel pequeño incidente el cine siguió funcionando con normalidad, a tal punto que sirvió de escenario a un mitin de propaganda electoral de la Coalición Republicana Agraria Local el día 16 de noviembre, tres días antes de celebrarse las elecciones generales, el 19 de noviembre de 1933; en ese acto intervinieron Joaquín Cortijo Andújar, Arturo Álvarez Delgado de Torres, Francisco Santos Coco y Antonio Texeira, tal como lo cita Antonio Molina Cascos en La insurrección revolucionaria del sargento Sopena (Editora Regional de Extremadura, 2020, Colección La Memoria). A partir del éxito obtenido con este proyecto, el artista emeritense empezó a analizar la posibilidad de montar otro cine en Don Benito, localidad a la que seguía estrechamente ligado y donde vivía su hermano Manuel y algunos buenos amigos suyos como el pintor Juan Aparicio, el médico Celestino Vega y el escritor Francisco Valdés. La estancia de la familia Rodríguez Barquero en Villanueva duró hasta los primeros compases de la Guerra Civil en 1936, cuando la ciudad fue bombardeada sin misericordia por las fuerzas de los alzados en armas contra la República, destruyendo su vivienda de la calle Ramón y Cajal, el estudio fotográfico de Trajano en la calle de Correos y afectando sensiblemente la estructura del cine de su propiedad.
En esencia estas son las razones que expongo para hacer la propuesta de que ese tesoro expuesto en el Museo Arqueológico de Badajoz reciba este otro nombre de “las monedas del Salón Trajano” dejando constancia de otro hecho importante en la historia de la comarca como fue el del inicio del cine sonoro en Villanueva, tal vez el primer lugar de Extremadura donde esto ocurrió; y también con la intención de que los datos que aquí aportamos sirvan para profundizar en la investigación de la procedencia cierta de tan singular hallazgo de inestimable valor simbólico.
El Tesoro de Villanueva de la Serena
LAS MONEDAS DEL RIALTO
Diciembre 2025 – Marzo 2026
Museo Arqueológico Provincial Badajoz






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