Editoriales, Carlos Lamas : EDITORIAL, SER POSITIVO SIENDO NEGATIVO

el 11/8/2021 18:15:07 (201 Lecturas)

DESDE QUE EL FENÓMENO SÁNCHEZ, DOCTORA, DISCURSEÓ ALEGRE Y MU SATISFECHO CONSIGO SISMO, SOBRE QUE YA PODÍAMOS ANDAR POR LA CALLE SIN MASCARILLA -“¡HALA CHAVALOTES! QUE YA LO DERROTAMOS OTRA VEZ”-, LA INCIDENCIA NO HA HECHO MÁS QUE CRECER. SI ES QUE EL LÍDER ES UN VISIONARIO, OIGA (QUE VE VISIONES, QUIERO DECIR). Y CUANDO PEOR ESTABA EL ASUNTO DEL VIRUS EN LO QUE ES ESPAÑA, AGAIN, EL TIPO VA Y SE MONTA EN EL AEROPLANO PARA VISITAR LOS UNAITES TEITES PARA…, PARA… (¿ALGUIEN SABE WHY?). LAS MALAS LENGUAS HABLAN DE QUE FUE A SER REPORTEADO, PREVIO PAGO, POR VARIOS ‘IMPORTANTES MEDIOS’, Y A REALIZAR CONTACTOS ENTRE EMPRESAS DE ALLENDE LOS MARES Y SUS AMIGOS TECNOLÓGICOS Y DEL ÁMBITO DE LA COMUNICACIÓN. QUE UNA MANO LAVA LA OTRA Y LAS DOS LAVAN LA CARA DEL GOBIERNO. AQUÍ, POR OTRO LADO, EL PEDRO NO TENÍA NADA QUE HACER, QUE LA CO-GOBERNANZA VA VIENTO EN POPA. LOS GOBIERNOS REGIONALES DECIDEN TAL COSA Y LOS JUECES Dictaminan TAL OTRA. NADIE SABE, EN NINGÚN RINCÓN DE LA PIEL DE TORO, A DÍA DE HOY, CUÁLES SON SUS DERECHOS CIUDADANITOS. A UN AMIGUETE LO PARÓ LA POLICÍA ESTOS DÍAS -PERMÍTAME, DOC, CALLAR POR QUÉ MOTIVO Y/O CIRCUNSTANCIA- Y EL AGENTE LE PREGUNTÓ SI SABÍA CUÁLES SON SUS DERECHOS, PORQUE ÉL TAMPOCO. ENTRE HOMENAJES INSTITUCIONALES, VIRUS DESBOCADOS, IMPUESTOS POR LAS NUBES Y PARIDAS VARIAS, EL desÁNIMO, EL MIEDO Y EL HARTAZGO VAN A MÁS, AUNQUE TODAS LAS CIFRAS Y ESTADÍSTICAS OFICIALES DICEN QUE VAMOS POR EL BUEN CAMINO. OJALÁ, ALGUNA VEZ, ESTOS MATEMÁTICOS OFICIALISTAS TENGAN QUE RENDIR CUENTAS Y ANDAR POR ESAS CALLES DESNUDOS Y DESCALZOS, POR LISTOS

 

Pero no hay que desesperar, Doc, porque tenemos un nuevo gobierno. El entrenador Pedro, ‘Perico el largo’ ha hecho como 14 cambios, o así, de resultas que nos ha quedado un ejecutivo más verde, más digital, más joven y más feminista. Son todas cosas que se llevan ahora, así que esto se ha hecho bien y modernamente. Se creará, conmemorativamente, con todas estas características, un muñequito/te/ta en navidades, para regalar en vez de carbón -que ya no se lleva-, a los niños que no hayan aprobado ‘progresismo’ (nueva materia a implementar) en la escuela. Siguen siendo 22 los ministerizados en plantilla. Sánchez se ha desprendido de todos los que le han hecho el trabajo sucio en los asuntos de leyes, decretos y contactos. Había algunos más quemados que otros, pero casi todos ya olían, y nadie tenía muchos deseos de sentarse a la descomunal mesa ministerial con semejante tufo. Como estamos en co-gobernanza ninguno de ellos tiene mucho que hacer y pasan el rato efectuando declaraciones que, luego, generalmente, deben ser desmentidas o matizadas. Por lo demás, pasean por el misterioso ministerio a su cargo y planean reformas…; pintura, decoración, alicatados y eso.

Luego, en el marco de la pandemia y al cierre de esta edición, no hemos tenido noticia de que ninguno de los inútiles que llevan el tema sanitario a todos los niveles, haya renunciado, a pesar del fracaso estruendoso en la gestión. Cada día sabemos menos del virus y de las vacunas, en conclusión. Los irresponsables al mando dicen, como toda novedad, que los contagios son ‘galopantes’ y ‘muy preocupantes’ y la incidencia es ‘alarmante’. Eso lo puedo decir yo, Doc, o usted, pero de estos encargaos esperamos soluciones, planes, estrategias, no titulares de prensa. Respiran agitados al dar las noticias -malas- y quieren que creamos que sufren. Que se vayan y así no sufrimos más ninguno ¿no? Que dejen paso a los que saben, que debería haber de éstos ¿o no?

Aunque algunos/as/es aun niegan la realidad. La portavoz del Psoe, Lastra de apellido, ha dicho hace unos días, que ‘estamos saliendo de la pandemia’. Quizás quiso significar que ‘nos estamos saliendo’ con lo de la pandemia. Saliendo de unos amplios márgenes del cuadro sinóptico, o sea. Uno sigue sin saber, Doc, si cada positivo es un brote, o un posible brote, o nada, porque nadie explica eso. Y se habla de brotes como si fuera algo excepcional, y no. Se hacen cribados, de aquella manera (con descoordinación, cambios de horarios y de sitios, y con la gente esperando en colas tremendas y al sol) pero no se nos informan los resultados y tampoco sabemos si los positivos registrados en ellos se suman en las cifras diarias, que, por otra parte, ya no hay quien se las crea -yo nunca-. Lo de las vacunas es también otro gran enredo, entre la agencia europea del medicamento, las nacionales, la Organización Mundial de la Salud y los responsables sanitarios regionales y nacionales. Locales no hay; responsables, digo.

Pero veamos un poco lo positivo, que si no parece que uno es un tremendista, siempre negativo, Doctora -no, no se ría-. Y ahí tenemos los juegos olímpicos para distraernos y disfrutar por tv de hermosas imágenes en las mejores horas. En las mejores horas del sueño, aclaro, porque son en el Japón y sin público. Pero bueno, los vemos igual en diferido y notamos que los ágiles rusos están suspendidos por ‘dopaje institucionalizado’, pero compiten y ganan medallas, que nos escamotean a los que no nos dopamos -es un decir- y llegamos después, aluego, sin embargo. Si es que esto está mal configurado, vea.

Que estamos al albur de la providencia, Doc. Probes, con una salud precaria, con nuestros derechos manoseados, desinformados, casi calvos, mu mayores, reventando básculas, excluidos de todas las fiestas (bueno, sí, quizás esté siendo algo personalista), desganados, decepcionados, yendo siempre detrás del virus (en todos los sentidos), desorientados y apenados. Sufriendo todas las condenas, éstas y las que vendrán, por ser buenos y obedientes. También podemos ir a peor, cuidao…

¿Que no puedo acabar así?, me dice, muchacha. ¿Y qué quiere que diga para terminar con un bonito mensaje final?. Bueno, ahí va, lo intentaré. Que el mundo estaba loco antes de que esto empezara; que el gobierno, el nuestro, era muy malo también antes de eso. Que las cosas han ido aun a peor, no obstante. Que quizás nos merezcamos estos castigos, por repetir errores una y otra vez (temo que no lo esté mejorando). Pero siempre nos quedará París, que le dijo Rick a Elsa en el final de Casablanca. Habrá que aferrarse a los buenos recuerdos, ni más ni menos. Eso tal vez nos salve. The end (lo he intentado, puff).

No la toques más, Sam.

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