Por: Carlos Lamas
La verdad es que, últimamente, se me ocurren pocas cosas que decir en materia política. Creo que ya he dicho casi todo lo que pensaba en cada momento, y varias veces. Por lo que siento que me repito más de lo que quisiera y me arrepiento de repetirme con demasiada periodicidad y facilidad. Me queda, apenas, contar algo que me interese -aún, poca cosa- de lo que pasa, cuando apenas pasan cosas. Importantes, digo, que merezcan atención, señalo. Que los robos y escándalos son moneda común…
Compruebo que en determinadas épocas mi desánimo se acrecienta, como me ha acontecido cada vez que he ido perdiendo ingenuidad con el paso de los años, y con la caída de los pseudo referentes y del cabello. Hoy en la sociedad sólo priman los intereses y el rodearse de gente que opine, más o menos, como tú, que sienta y odie algo parecido a lo que sientes y odias tú y te acompañen en los sentimientos y en la marcha, buscando metas comunes. O sea, formar una tribu; una más. Por eso es que uno se va convirtiendo en un solitario sin remedio. Mejor solo que mal acompañado, dice el ermitaño, según Aramis Fuster.
Ves en los actos, presentaciones y reuniones, que los autodenominados ‘progres’ están en sus corrillos muy a gusto, con otros progres, y los otros -los demás- se mezclan sin demasiados prejuicios. Pero hay desconfianzas y miradas escrutadoras y hasta acusadoras. Los progres declarados no tienen ningún prurrito en actuar falsariamente y eso les marca como un estigma. Pero aun así son aceptados y hasta premiados por los otros, conservadores o independientes, que quieren dar muestras de ser demócratas. Pobres ilusos.
Lo viví con el peronismo en Argentina y lo veo en el Psoe de hoy. No obstante, estas son épocas de retroceso, de recule del progresismo consuetudinario; los ves replegarse y empezar a cubrirse de los palos y críticas, echándole la culpa a los que mandan. Hoy resulta que aquellos que aplaudían como Montero, la María Jesú ‘mopongo’, al increíble líder Sánchez (‘increíble’ ya hasta para los suyos), con los dedos como salchichas de las baratas en ebullición, huyen -si pueden- disimuladamente, como ratas del lugar. Antes todos sonreían y aplaudían al Pedro y a Ávalos y al fiscal y a Cerdán y…, y después de la cárcel ya no los conocen, a pesar de lo poco que han cambiado. Dan pena.
Quiero decir, es verdad que la gente suele ser agradecida a quien le ha dado un plato de frijoles o lentejas, o un estatus superior al que podrían lograr por sus propios méritos, títulos aparte. Y está bien, cada uno se apaña como puede. Pero hay en ese acto una promesa de reciprocidad por parte del ungido, colocado o subvencionado, hacia el ungidor; y esa promesa significa el vender, al menos, la mitad de tu alma al diablillo con poder que te ha beneficiado. Y lo de ‘beneficiado’, es textual, no sé si me explico. Y eso implica ponerse de espaldas o de perfil ante las corruptelas del grupo, del clan -si quieres-, ‘progre’. Porque no sé si te has percatado, hermano sociata, que la corrupción se contagia bajando desde lo alto del poder e impregnando a todo el grupo, a la base, de los que compartís idiosincrasia por unos colores y unos símbolos.
Habrá que decir algo de las elecciones a la asamblea en Extremadura, que las habrá muy prontito. Y uno no sabe muy bien qué necesidad hay al respecto, ya que las cosas quedarán más o menos igual que como están. Yo intuyo que el PP se mantendrá o mejorará algo; que el PSOE se hundirá con Gallardo (o eso espero, al menos -la metáfora que se me ha aparecido es que el partido es la muchacha protagonista del Titanic, que se salva aferrada a la puerta de madera del naufragio, pero sufre y se arrepiente, por momentos, y Gallardo es DiCaprio [con perdón, Leonardo], que perece en el intento y nadie le hace un hueco en la balsa salvavidas-); que VOX crecerá un poco más de lo que dicen las encuestas y que Unidas Podemos se mantendrá. Ahora bien, jefe, ¿esto será bueno o malo para nosotros, los que no somos de aquí ni de allá? No creo que sea para peor, ya ellos sabrán qué hacer para no cagarla mucho. Pero, poco más ¿me comprende?
Algunos -nosotros no, aparta de mí ese caliz- podrán cumplir sus sueños de poder, a los que tendrán derecho ‘democrático’ por lo que dirán las urnas del 21D. Esperemos que esos sueños no consistan en joder a los demás, sin más, sino en mejorar, aligerar, al menos, el peso de la vida de las gentes que son esos impuestazos que inventan a cada paso. Y conseguir más trabajos gratos y lugares de expresión a una parte de la juventud que aún alimenta sueños agradables e ideas interesantes y novedosas. Iluso de mí. Ahora bien, jefe, quítese usted de la cabeza que alguno de los triunfadores elimine diputaciones y mancomunidades e invierta esos dineros en salud y educación. Y que se descabece a tantas entidades, colectivos, chiringuitos y asociaciones -mayormente conducidos y dirigidos por el progresismo rampante- subvencionadas, vigiladas y fagocitadas, usadas como vehículo de presión política por el clan sociata. Eso sí que no lo harán. Hasta ahí podíamos llegar. Lástima.
El PSOE es una gran organización -‘grande’ de tamaño, digo, no de ‘grandeza’; más bien todo lo contrario- que cree, está convencida, que ellos y sólo ellos deben gobernar siempre, por lo civil o lo criminal, y que están respaldados por un montón de medios, amiguitos y amiguetes, que, por momentos, se camuflan para que nadie los identifique con el líder caído y con las siglas enfangadas. Y poseen y manejan (lo he dicho en este medio unas mil veces) las fuerzas vivas de este país, sindicatos incluidos, claro. Se ha visto en el último pleno de Don Benito. Está claro que las promesas exageradas de los ‘soberbios’ líderes anteriores de las dos ciudades a fusionar (no confundir con ‘funcionar’), tiene nerviosa a mucha gente que vio que sus ‘empresas’ que llevarían a cabo la revolución bautismal (‘Vegas Altas’, ¿rimember?) se han quedado sin la pasta, sin las inversiones, sin las subvenciones y sin Koldo (que alguno habría por ahí de intermediario). Esa gente no va a abandonar en su empeño de resucitar al progresismo caído, sin cambiar los métodos que les han funcionado siempre.
No me pida, jefe, que le hable del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) y su sondeo de las elecciones extremeñas, porque me parece un organismo manipulado, ridículo y mentiroso, al servicio del poder sanchista; me repito, again. Además de siempre no creo en las estadísticas ni en los sondeos y encuestas en general. Me reitero, again de again. Y me cito: las estadísticas privadas sólo se dan a conocer si el resultado favorece a quien ha pagado el estudio, como pasa con el EGM (Estudio General de Medios); y las públicas se tocan y se retocan lo que haga falta. Sino recuerde lo que han publicado algunos medios de comunicación nacionales y extranjeros sobre la actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), la psocialista Nadia Calviño, a quien señalan que presionó en persona al presidente del INE (Instituto Nacional de Estadística) y pidió ceses de altos cargos para elevar las cifras de crecimiento económico y mejorar su situación y la del país de manera ficticia, presuntamente, para colocarse mejor en Europa ella y los suyos de ella. Según las fuentes, esta dirigente lo habría admitido en su libro de ‘memorias’. Bueno, dejémoslo, que no creo en las estadísticas y basta por hoy.
Y que me voy ya a comer algún tentempié. Que es lo que suelo hacer tres de cada cuatro tardes. Un 75 %, o sea. O a lo mejor no voy y rompo la estadística. Que es lo que suelo hacer cada dos por tres veces. Cuando llueve.
Buenas tardes, pesaos.
P.D.: Mediados de diciembre de 2025. Hace frío y está húmedo el ambiente. ¿Qué estación del año será ésta, por ventura? Ni se sabe, tal como cambia todo el climático cambio. Cambio y fuera.




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