“La verdad sobre cada asunto queda enterrada bajo montañas de mentiras”

“COMO NOS VENDEN LA MOTO”

Noam Chomsky e Ignacio Ramonet.

 

Por: Gregorio Gil Ruedas

Una vez finalizado el juicio al Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, conocido el anticipo de la sentencia que le inhabilita para el cargo que ostentaba y al que nunca quiso renunciar arrastrando toga y puñetas hasta el banquillo de los acusados. Ahora presenta su renuncia, sabedor de que la condena lleva implícito el abandono de ser la máxima autoridad del estamento judicial. Como reza el viejo dicho “A buenas horas, mangas, verdes”.

Muchos comentarios se han vertido sobre la celebración y posterior condena que supone un hecho histórico en nuestra y resto de democracias. Por la sala han desfilado un variopinto grupo de citados que han contado la verdad del hecho desde su particular e interesado punto de vista. Algunos testigos y altos cargos hicieron suyo el papel de admitir que ellos recibieron la nota pero que no se acordaban ni de la persona que les envió el correo ni tan siquiera del medio al que pertenecía en un claro ejemplo de memoria selectiva interesada.

Peculiar resultó el desfile de periodistas que decían saber quién realizó la filtración de los documentos, que conocen de donde salió, pero que ocultan la verdad por tener la obligación de no hacer público el manantial de sus fuentes. Lo cual es una falsedad. Falso porque no tienen obligación alguna de callar, lo que sí tienen es el derecho de acogerse a no decirlo, pero ninguna ley les prohíbe colaborar y manifestar cuanto saben si con ello facilitan la resolución de un caso. Son ellos, según su personal estimación, los únicos que han de dirimir qué deben hacer. Es un bulo, una falsedad a la que poder agarrarse para no señalar a la persona que todos saben culpable y, de paso, embrollar el asunto en una estrategia coordinada para intentar salvar la perdiz.

Como ya sabemos, fue su pecado prestarse a colaborar en una campaña política que trataba de dañar la imagen de la actual presidenta madrileña haciendo públicos los datos privados de su pareja. No se trata de si esos datos eran ciertos o no, se trata de que eran unos datos privados que no podían difundirse, pues el máximo responsable y garante es el propio Fiscal General y que este dictó la nota de prensa para su difusión. Ahí está el pecado. ¿Por qué lo hizo? Lo mismo hemos de recordar el: “¿De quién depende la Fiscalía?”

En este juicio insólito nos cuesta creer que el propio Estado haya intentado desacreditar a la Fiscal Superior de Madrid, Almudena Lastra; a la Unidad de Central Operativa de la Guardia Civil y al propio Tribunal Supremo. Y hemos visto a la Fiscalía actuando como abogado defensor y a la Abogacía del Estado ejerciendo la defensa del acusado Fiscal General. Lo nunca visto: el Estado contra el Estado.

Como el propio García Ortiz contó y admitió que él mismo había dictado la nota de prensa, motivo de todo el procedimiento posterior, su propio testimonio es la prueba flagrante de la asunción del delito. Y repito, no olvidemos que lo que se juzgaba era SI EL FISCAL GENERAL REVELÓ INFORMACIÓN RESERVADA DE UN PARTICULAR. Tan fácil de entender como si el director de tu Ambulatorio hace público el historial médico de los pacientes. ¿Está claro?

Pasados de rosca han salido los pregoneros tachando a los jueces con los acostumbrados calificativos. Por cierto, algunos jueces son los mismos que en el caso Gürtel fallaron en contra del PP y entonces no fueron tildados de connotaciones negativas o descalificantes. Es una verdadera estafa que en su mensaje a coro afirmen solo conociendo el adelanto de la sentencia, que esta es injusta. No parece sensato que, si desconoces los argumentos y razones condenatorias o absolutorias que se contienen en la sentencia, que será publicada en breve, puedas afirmar que es injusta. ¿No será necesario conocer primero el por qué y después juzgar? ¿O acaso les dará igual diga lo que diga?

Golpismo judicial”, o “jueces fascistas” fueron algunas de las delicadas lindezas soltadas por el orfeón de fieles seguidores protagonistas en redes sociales e incluso desde la propia RTVE. También llamadas a la “movilización para salvar la democracia” y a “tomar las calles, que son nuestras” han sido propuestas de representantes políticos que deberían avergonzarles pues el respeto a la ley es un pilar básico de todo demócrata.

Es de esperar, y fácil lo tiene realmente la nueva ‘Fiscala’ General, Teresa Peramato, que lo sea del Estado  y pueda recuperar el prestigio de la institución y la confianza del ciudadano en la justicia. Con un trato igualitario para todos, el cumplimiento de las leyes y el fiel respeto a las normas constitucionales habrá dignificado el cargo y cumplido su alta misión. Todos los miembros del Consejo General del Poder Judicial, como máximo órgano de gobierno de los jueces, han votado favorablemente la idoneidad de la Sra. Peramato, no así aconteció con el anterior Fiscal General, declarado no idóneo en su día y que el tiempo parece haberles dado la razón.

Pero la vida continúa, a martillazos. Esta mañana se tumbó el techo de gasto imprescindible para la elaboración de los Presupuestos Generales que tan necesario es para el 2026 (los últimos se aprobaron en noviembre del 2022), y mientras Aldama declara y aporta nueva documentación incriminatoria, Koldo y Ábalos han pasado de la vistilla en el Supremo a ser directamente internados en la cárcel de Soto del Real por considerar su Señoría que existe extremado peligro de huida por la condena solicitada y la posesión de fondos sobrados para planear su fugas. Cierto es que antes ambos se han encargado de dejar unas perlas en forma de señalar el camino a la UCO para investigar frentes abiertos. Difícil tapar tantas goteras…

Abriguémonos que tiempo habrá para comentar.

Álvaro García Ortiz

Sin comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *