Por: Alfonso Calvo Tapia
Recientemente, el deporte villanovense, y más concretamente el fútbol, nos han vuelto a golpear de lleno con la pérdida de dos de sus más ilustres representantes, cada uno en su parcela, pero ambos igualmente apreciados.
Uno de ellos es Miguel Hidalgo Manchado, “Michel”, el gran capitán, siempre ligado al club de sus amores, y en la última etapa de su vida, ya apartado de cualquier actividad deportiva, con el que he tenido la oportunidad de recordar aquellos años gloriosos del antiguo Villanovense, no en vano le tenía de vecino a poco menos de veinte metros de casa.
Se ha ido para siempre ‘Michel’ con 66 años después de que un mal ictus le dejara postrado y maltrecho en los últimos meses de su vida. Michel siempre será recordado por su elegancia con el balón, su contundencia en defensa, y como un jugador que siempre militó en el equipo verde desde sus categorías inferiores hasta llegar a la cumbre habiendo jugado cuatro temporadas en Segunda “B”. Descanse en paz.
El otro es Miguel Muñoz Carmona, “Miguel”, utillero del Villanovense, mantenedor del campo de fútbol…, lo que se quiera decir de él que fue y todo bueno. Era una de esas personas que recordaremos por su gran corazón, con su vida girando siempre alrededor del mundo del fútbol, se puede decir sin temor a equivocarnos que prácticamente vivía en el ‘Romero Cuerda’, abría al amanecer y cerraba casi siempre cercana la medianoche.
El solo se bastaba para mantener impecables las instalaciones, el mantenimiento del campo, los vestuarios, las duchas y por si todo esto fuera poco, además, se encargaba de la ropa de los jugadores y de que tampoco les faltara nunca de nada; su función dentro de su gran humildad no era ni marcar goles, ni dar pases, este hombre era de esos héroes anónimos que tanto abundan en nuestros clubes, pero que apenas gozan de algún reconocimiento. Ni calle, ni medallas, ni campos… Miguel trabajaba para el Villanovense y también para el Ayuntamiento.
Pude disfrutar de su amistad y su compañía durante todos estos años, y además en mi primera etapa laboral con destino en las instalaciones deportivas me supo guiar y ayudar con humildad y sabiduría. Los últimos años de su vida se los ha pasado retirado en su campo propio, del que tanto disfrutaba.
Mi recuerdo desde estas páginas para una persona sencilla, cariñosa y humilde.









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