La Coronada participará en la manifestación nacional que bajo el lema «STOP biogás», aglutinará este sábado 27 de septiembre en Madrid a más de 50 asociaciones, colectivos y Plataformas de toda España.
La participación de la localidad se debe a que la plataforma ‘Salvemos La Coronada’ se opone a la instalación de la planta de biogás proyectada en las cercanías de este pueblo, pero en terrenos de Villanueva de la Serena, e impulsada por el gobierno serón.
“Oliva de Plasencia junto con La Coronada, hemos fletado un autobús para asistir a la manifestación organizada por la Plataforma Estatal ‘STOP Biogás España’”, nos informa Josefa Blázquez Calvo, portavoz del colectivo.
Los ciudadanos de estas asociaciones se oponen frontalmente a los proyectos de macro-plantas de biogás y biometano, “que amenazan a nuestros pueblos, nuestra salud y nuestros recursos naturales. Estas instalaciones, promovidas como ‘energía verde’, esconden una realidad muy diferente: procesan todo tipo de residuos contaminantes como purines de macro-granjas, lodos de depuradora, cadáveres de animales, subproductos de matadero, alperujos y desechos industriales. El resultado es un ‘digestato’ (material orgánico -sólido o líquido- que queda después de que la materia orgánica se ha descompuesto en una planta de digestión anaeróbica, un proceso en el que bacterias descomponen residuos en ausencia de oxígeno para generar biogás) cargado de metales pesados, bacterias resistentes y nitratos que terminan usándose cómo supuestos fertilizantes esparciéndose en los campos, filtrándose a los acuíferos y así el digestato acaba en nuestro plato”, denuncian los organizadores de la manifestación.
Para éstos, el producto derivado del proceso “lejos de solucionar el problema, lo agrava: más contaminación, más emisiones y más riesgos para la salud pública. A esto se suma un hecho preocupante: en España no existe ni una ordenación territorial, ni una legislación específica que regule estas macro-plantas. Así, los ayuntamientos que abren la puerta a esta macro-industria terminan aceptando más de una planta en su término municipal, sin evaluar los impactos acumulativos”, señalan.
Además, “la Administración pública está favoreciendo a empresas privadas, declarando estos proyectos de ‘interés público’ para saltarse filtros de inspección, participación ciudadana e impuestos. Todo ello sin transparencia y sin escuchar a los vecinos”, destacan.
Se quejan, también, que “el despliegue masivo de macro-plantas de biogás puede convertirse en un desastre ambiental de dimensiones incalculables. Este modelo energético impuesto ‘desde arriba’ es una chispa que amenaza con prender en nuestros pueblos: contaminación de acuíferos, pérdida de fertilidad en la tierra y expulsión de la población”; y por esto, finalmente exigen: “respeto al mundo rural y a sus habitantes”.



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