Web villafaina jason 8 abril 2026 a

Crítica Teatral

JASÓN Y LAS FURIAS” UN MAGNÍFICO ESPECTÁCULO EXTREMEÑO, SE REPRESENTA ESTE VIERNES EN EL PALACIO DE CONGRESOS DE VILLANUEVA DE LA SERENA

Por: José Manuel Villafaina

JASÓN Y LAS FURIAS” ha sido, sin duda, la propuesta más destacada del pasado verano en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, sobresaliendo por la calidad de su texto, su dirección y unas interpretaciones de altísimo nivel. La compañía responsable, Teatro del Noctámbulo, de Badajoz, cuenta con una de las trayectorias más brillantes del panorama escénico extremeño. Su producción anterior, “JERUSALEM”, que pudimos ver en Villanueva de la Serena y Don Benito, fue también un montaje muy celebrado, reconocido tanto por la crítica como por los premios obtenidos durante su gira por el país.

Adjunto a continuación la versión reducida de la crítica que escribí tras su estreno en Mérida:

“JASÓN Y LAS FURIAS”: EL MITO QUE ARDIÓ EN MÉRIDA

Jasón y las Furias”, de Nando López y dirigida por Antonio C. Guijosa, es una coproducción de Teatro del Noctámbulo y el Festival de Mérida, que cierra su 71.ª edición con una propuesta de nueva creación que reinterpreta la tradición clásica desde una mirada contemporánea.

Lejos de ser una tragedia recuperada, la obra funde influencias de EurípidesEsquilo y otras fuentes clásicas para construir un drama actual donde mito y presente dialogan con intensidad. El conflicto entre Jasón y Medea se entrelaza con la presencia de las Furias, convertidas en conciencia colectiva que exige justicia. El resultado es una reflexión sobre la traición, la ambición, la maternidad y los límites entre justicia y venganza.

López reinventa el mito con una perspectiva política e íntima: Jasón aparece como un héroe despojado, dominado por la ambición; Medea, como una mujer herida que lleva su dolor hasta un extremo devastador. La tragedia culmina recordando que son los inocentes quienes pagan las consecuencias de los actos de poder.

UNA ESCENA DE JASON Y LAS FURIAS

El lenguaje combina lirismo y crudeza, devolviendo al mito su vigencia como espejo de nuestras contradicciones. Más que actualizarlo, lo convierte en advertencia: las Furias siempre regresan.

La dirección de Guijosa apuesta por una puesta en escena ágil y emocionalmente intensa, con un ritmo casi cinematográfico que enlaza tiempos sin perder coherencia. La escenografía, iluminación, vestuario y sonido conforman un conjunto sobrio y eficaz que potencia la atmósfera trágica.

El equilibrio entre lo coral y lo íntimo es uno de los mayores aciertos del montaje: las Furias funcionan como un coro implacable, mientras las escenas privadas revelan la fragilidad de los personajes.

En el reparto, José Vicente Moirón ofrece un Jasón contenido y desgarrado, mientras Carmen Mayordomo compone una Medea de enorme fuerza emocional. Ambos, con magníficas actuaciones, sostienen el núcleo del drama con gran intensidad. A su alrededor, el elenco cumple con solidez, integrándose también en el coro de las Furias.

La interpretación colectiva refuerza la dimensión coral de la tragedia, donde lo individual y lo colectivo se entrelazan en un mismo latido.

El público, que siguió la función en silencio casi reverencial, respondió con una larga ovación final, confirmando el impacto de un montaje que demuestra que los mitos siguen vivos porque aún nos interpelan.

FOTO DE UNA ESCENA DE JASON Y LAS FURIAS, en escena Jason, Medea y las Furias

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