Especial Semana Santa 2026
“LA ORACIÓN EN EL HUERTO” DE DON BENITO: UNA HERMANDAD DE BARRIO
Por: Junta de Gobierno de la Oración en el Huerto de Don Benito
Es tiempo de Cuaresma, un momento ideal para dar visibilidad al culto interno y externo que las Hermandades profesan a sus titulares, no solo para ser vehículo para la Fe y Catequesis pública en nuestras calles y plazas, si no para dar testimonio de la labor fundamental que estas corporaciones hacen en la sociedad y sobre todo, en el corazón de su barrio. Este es el caso de la Hermandad de la Oración en el Huerto de Don Benito, que tiene su sede en la Iglesia de la Sagrada Familia, en la Avda. de Córdoba, esquina con la calle Matachel.
Es aquí en el Barrio del Noque, uno de los barrios más humildes de la periferia urbana, donde a menudo se concentran dificultades económicas, carencias de servicios y cierto sentimiento de olvido institucional, donde las redes comunitarias adquieren un valor incalculable. En este contexto, una hermandad de penitencia puede desempeñar un papel fundamental que va mucho más allá de su dimensión religiosa o estética, convirtiéndose en un auténtico motor de cohesión social, solidaridad y esperanza. Es aquí, donde el Señor de la Oración en el Huerto y María Santísima del Rosario se hacen presentes los 365 días del año, no solo la noche del Lunes Santo, para recoger las oraciones, alegrías y pesares de sus vecinos; anhelos y esperanzas por un mejor trabajo, por un problema de salud o bien para agradecer su intercesión por una petición cumplida…
La razón de ser de esta Hermandad, desde su fundación, además de fomentar la Fe, la Caridad y la Formación de sus hermanos; no es otra cosa que mantener la humildad con la que nació, fijando con firmeza los pies en el suelo, y no teniendo entre sus objetivos crecer solo en lo patrimonial, sino en lo espiritual. La devoción a sus Titulares por encima del terciopelo, la plata o el oro. La calidad humana de sus hermanos, más que la cantidad de penitentes que salgan en procesión.
La Iglesia abierta durante todos los lunes del año (salvo el período estival) donde la hermandad actúa como un espacio de encuentro. En barrios como este, donde el tejido social puede estar debilitado, ofrece un lugar donde vecinos de distintas edades y circunstancias pueden relacionarse, compartir inquietudes y construir vínculos. Este sentido de pertenencia resulta especialmente importante para jóvenes y mayores, que encuentran en la hermandad una referencia estable y un entorno de apoyo mutuo.
Labor social
Además, la labor social de esta Hermandad es silenciosa pero constante. A través de bolsas de caridad, campañas de recogida de alimentos, ayuda directa a familias necesitadas o colaboración con otras entidades, la Oración en el Huerto responde a necesidades reales del entorno inmediato. Esta cercanía permite detectar problemas que, en ocasiones, pasan desapercibidos para las instituciones, ofreciendo soluciones rápidas y humanas.
Otro aspecto relevante es su capacidad educativa y formativa. La participación en la vida de la hermandad, fomenta valores como el compromiso, la responsabilidad, el respeto y el trabajo en equipo. Los más jóvenes aprenden a implicarse en proyectos colectivos, a cuidar el patrimonio común y a desarrollar habilidades organizativas que pueden trasladar a otros ámbitos de su vida.
Igualmente, la hermandad contribuye a dignificar el barrio. La preparación de la estación de penitencia, el cuidado de sus imágenes y enseres, y la implicación de los hermanos en estos procesos generan orgullo colectivo. Durante la salida procesional, el barrio se convierte en protagonista, mostrando su identidad y su riqueza cultural al resto de la ciudad, rompiendo estigmas y reforzando su autoestima. Es por ello, que desarrollar su estación penitencial por la calles y plazas del barrio, supone un reto y una responsabilidad para con sus fieles, buscando el calor de sus rezos y plegarias, y alejados de la oficialidad que implica un largo recorrido hacía el centro de la ciudad, que puede ser un atractivo para el turismo, pero que no casa con las necesidades reales de catequizar en tu entorno más cercano.
No menos importante es su función emocional y espiritual. En entornos marcados por la incertidumbre o la precariedad, la hermandad ofrece consuelo, acompañamiento y un espacio para canalizar sentimientos. La vivencia compartida de la fe -para quienes la tienen- o simplemente de la tradición y la convivencia -para quienes no- aporta estabilidad y sentido de comunidad.
En definitiva, una Hermandad en un barrio humilde como este del Noque, no es solo una institución religiosa, sino un agente social de primer orden. Su capacidad para unir, ayudar, educar y dignificar convierte su labor en un elemento clave para fortalecer el tejido humano de la periferia. Allí donde a veces faltan recursos, su presencia demuestra que la organización vecinal, el compromiso y la solidaridad pueden transformar realidades….
Por todo ello, este nuevo Lunes Santo, busca al Señor de la Oración en la calle Matachel; no dejes de rezarle en la esquina de la calle Tajo con Orellana, sabes que no apartará el cáliz que le ofrece Egudiel por primera vez, en la calle Santa Elena; y cuando camine junto a su Madre del Rosario, en la Plaza del Cíjara, déjate llevar por el compás de las marchas que una tras otra, mecerán a los pasos en su recogida. Pero no te olvides, que allí dentro, en su casa de la Sagrada Familia, vive la Hermandad el resto del año…
JUNTA DE GOBIERNO DE LA ORACIÓN EN EL HUERTO DE DON BENITO
CUARESMA 2026





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