¡ESO, A VIVAS, PREGÚNTELE!
Si hasta hago cosas que antes me hubiera dado vergüenza.
José Luis Sampedro. “LA SONRISA ETRUSCA”.
Escrito por: Gregorio Gil Ruedas
A las palabras de P.S. cuando en la mañana del suceso definió los hechos acaecidos en Ceuta como“un ataque, una violación de la integridad territorial de España y una invasión de nuestras fronteras” le han seguido un toque de cosmética lingüística y como no hubo armas ni militares de por medio, se ha pasado a juzgarla como una crisis migratoria, una más de tantas. Según la RAE, invasión es acción y efecto de invadir y tiene como sinónimos: ocupación, asalto, ataque, asedio, penetración, … Invadir, en sus distintas acepciones significa irrumpir, entrar por la fuerza y también ocupar anormal o irregularmente un lugar. Ni en estas ni en ninguna restante se indica que sea necesario el uso de armas para su consideración. Luego fue una invasión, una violación perfectamente denominada en su momento y dejémonos de discusiones bizantinas que tratan de alejarnos de la pura y dura realidad.
Cincuenta días después de haberse solventado la crisis en horas veinticuatro, estamos como al principio nada más que mucho peor. Cada día, cada noche especialmente que pasa, el conflicto social se recrudece y las acciones violentas con reyertas, agresiones, incendios de campamentos y vehículos se suceden sin interrupción. Como la situación va para tiempo –largo me lo fiáis, amigo Sancho decía Cervantes- esos más de diez mil inmigrantes seguirán y seguirán en tierras ceutíes con lo cual el ambiente irá empeorando y ya tenemos el primer ciudadano español herido con arma blanca por cuatro sujetos para robarle un cordón de oro y su teléfono móvil. Pedir paciencia a quienes sufren a diario este sinvivir resulta hasta vergonzoso. En su pellejo habrían de estar quienes podrían y pueden evitarlo.
Ahora suena a maldita broma el comentario del ministro Marlaska, cuando decía que no era para tanto pues no es una situación de extrema de gravedad. Se trata tan solo de una situación pasajera sin mayor peligro que el que cada uno quiera creerse, era una simple inseguridad subjetiva. Debe ser porque los ceutíes nunca han vivido estos sucesos y ahora con el achuchón del verano se han puesto un poquito nerviosos. La ciudad no está tranquila y tardará meses en recuperar la normalidad que el Gobierno nos vende. La “normalidad” de no poder pasear por su ciudad, de tener militares en colegios y comercios y de ver los servicios sociales y médicos colapsados.
Manifestaciones en Ceuta
El tema ha llegado hasta Europa y su Parlamento ha aprobado una resolución en defensa de Ceuta señalando a Marruecos. Por 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones se pide a Marruecos que respete la soberanía e integridad de nuestra frontera. Califica de “guerra híbrida” la acción y señala al gobierno de Sánchez por no responder cuando sus servicios secretos le habían advertido de la invasión que se preveía. Le pide acelerar el retorno de los inmigrantes en base a la legislación europea e internacional y señala que España solicitó 32 millones como ayuda, pero lamenta que se tardara casi un mes en solicitar el refuerzo del Frontex, la conocida como policía de fronteras de la UE.
Y mientras Marruecos insiste y reitera lo que en varias ocasiones ha expresado: QUE QUIERE A TODOS LOS MIGRANTES QUE ASALTARON LA FRONTERA. Por tanto, si tanto interés tiene, ¿POR QUÉ NO SE HACE SI ASÍ LO HAN SOLICITADO en varias ocasiones?
Como es habitual en la casa, nadie se hace responsable de nada y el relato se dirige para hacer recaer la culpa en la persona del Alcalde Presidente de la ciudad de Ceuta, el Sr. Vivas quien alertó e informó cuando se gestaba el asalto sin ser atendidas sus observaciones ante el grave problema que se les venía encima a una ciudad sin medio alguno de poder defenderse, violentada por una multitud dirigida y preparada desde las redes sociales con la complicidad de nuestros vecinos.
Perdidos en la búsqueda de responsabilidades, nos vemos en la extraña situación de un Gobierno que en lugar de proteger a sus servicios de inteligencia trata de protegerse publicando documentos desclasificados por ellos mismos donde aparece claramente la inacción de nuestras autoridades. Tanto al delegado del gobierno en Ceuta como a distintos ministerios les pareció irrelevante el significado de la palabra multitud, esa ingente cantidad de 80.000 personas que intentaban el asalto a la ciudad y que también fue calificada como masiva por los agentes españoles.
Menores no acompañados en Ceuta
Así que el CNI comparte culpa porque avisó días antes pero no expresó numéricamente la cantidad de migrantes que asaltarían nuestra frontera; y el PP también tiene culpa por criticar la gestión y “poner palos en las ruedas” ¿de la fortuna? Y sobre todo, como hemos dicho, el pobre alcalde de la ciudad por no tener los medios necesarios para hacer frente a los invasores, ni tan siquiera para atender a esos miles de menores de edad, presas fáciles para algunos violentos. Todos tienen la culpa, menos los responsables. Faltaba enfrentarse con nuestros propios servicios de información. A este paso pronto debutarán Mortadelo y Filemón como agentes especiales.
Y mira que la propia directora del CNI se ha mostrado y sigue mostrándose encantada de asistir a una comisión parlamentaria para informar del trabajo y la solvencia de nuestro servicio secreto. Es la ministra Margarita Robles quien lo dice y reitera día tras día. Mas me temo que no se lo permitirán pues en boquita cerrada no entran moscas y más vale callarse que decir lo que no se debe saber.
Como ya dijimos, pobres ceutíes que están viviendo una experiencia atroz con una situación social agobiante y estresante que no les permite volver a la normalidad de su vida cotidiana, a la que tienen idéntico derecho que cualquier ciudad española. Y lástima de esos servidores públicos, desde los servicios sanitarios a los distintos cuerpos de seguridad hacinados en unas deplorables condiciones de trabajo y salubridad que aguantan diariamente el tipo con el honor y esfuerzo que les caracteriza.
Hasta aquí llegamos. A ver si hay inteligencia en la gestión o suerte para al menos salvar los trastos.





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