Web basilio rincon 2 17 sept 2026

RINCÓN DE LA POESÍA

Por: Basilio Fernández Crespo

LAS DEIDADES

Entre flores y otras hermosuras

viven orgullosas y felices

unas maravillosas criaturas,

que son de nuestro amor las raíces,

gozando de pasión y ternuras.

 

Su vida perenne e inmortal

nos guía por caminos celestiales,

haciéndonos el bien, nunca mal,

en un mundo lleno de cordiales

con ternura y armonía vital.

 

Viven en los bosques y los ríos,

en los montes, las fuentes y estepas,

los jardines, valles y posíos;

de sus valores nunca discrepas,

y en su mundo no existen impíos.

 

A LAS NINFAS DEL AMOR

 

Decidme vosotras, oh Ninfas hermosas

de las fuentes, los bosques y de los ríos,

de los montes, los inviernos, los estíos,

de los cardos, los espinos y las rosas.

 

Habladme ya de noches tan silenciosas

donde anidan los más puros amoríos,

en los prados, los yermos y los posíos

o en los jardines de flores olorosas.

 

Solo vosotras, deidades inmortales

podéis aconsejarme en el puro amor

como el único remedio de mis males.

 

Espero, ¡dulces Sirenas del candor!

que me guieis por esas nubes celestiales

a disfrutar los perfumes de su flor.

 

RECUERDOS

 

¡Cómo te recuerdo madre,

en aquellas duras mañanas

con ausencia de mi padre,

desde edades muy tempranas!

 

La vida nos trajo malos comienzos,

y pasaste por muchas amarguras,

pero con mucho amor y sentimientos

conseguiste forjar estas dulzuras.

 

Hoy más te recuerdo con cariño,

pues tu gran amor y sacrificio

en mi vejez, sigo siendo niño,

como tu herencia y gran beneficio.

 

AL ALBA

 

Paseando con el alba, muy temprano,

gozando del mundo su mejor fragancia,

recordando los aromas de mi infancia

con mi madre, cogidito de su mano.

 

Perfumes puros que mi mente atesora,

ausentes hoy en la vida de un adulto,

que va sobreviviendo en el mundo oculto,

escondiendo lo que su recuerdo adora.

 

Afortunado el que sigue siendo niño

olvidando de este mundo las maldades,

recordando con orgullo aquel cariño.

 

Y sigue buscando, al alba, los olores,

sin tener en cuenta muchas falsedades

que le prometen los más falsos amores.

 

RECORDÁNDOTE

 

Los días se hacen eternos,

las noches interminables,

te busco por conocernos,

búsquedas inacabables,

ansío abrazos maternos

como remedios más fiables.

 

Te adoraré firmemente,

mi amor firme se sustenta,

con amarte eternamente

como el rayo a la tormenta,

recordando dulcemente

tu imagen, que no se ausenta.

 

Tu cuerpo ¡cómo recuerdo,

cómo te recuerdo toda!

en rememorar me pierdo,

mi mente no se acomoda,

pierdo mi estado de cuerdo

por un amor que embeoda.

 

SONETO DE AMOR

 

Amada mía, en tu dilatada ausencia

mi pobre corazón deprimido llora

y de mi soledad la tristeza aflora

por no poder disfrutar de tu presencia.

 

El amor arde por ti, mi dulce esencia.

Eres esa luz brillante de mi aurora,

y en esta pobre soledad mi ego llora

solicitando a tu gran amor audiencia.

 

¡Oh, qué grandeza tendría la belleza

si tu cuerpo yo a mi lado lo tuviera,

apoyando en tu regazo mi cabeza!

 

Demostrando, que nadie más me quisiera

jamás, ni con tan pura delicadeza,

que mi adorada, mi dulce compañera.

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