RINCÓN DE LA POESÍA
Por: Basilio Fernández Crespo
El uso del verso (soneto) dodecasílabo no ha sido abundante en la poesía española. En el Prerrenacimiento fue cultivado por Juan de Mena y López de Mendoza (Marqués de Santillana), es decir por los escritores pertenecientes a la Escuela Alegórico-Dantesca. Transcurrieron varios siglos, hasta que en el Modernismo lo empleó con cierta frecuencia Rubén Darío. Esta precaria situación corrobora que su utilización en el soneto ha sido poco habitual en la literatura española.
En el soneto dodecasílabo, caben variaciones que no así en los clásicos endecasílabos, pues en el dodecasílabo los cuatro primeros versos pueden ser de distinta formación rítmica que los segundos, por ejemplo de soneto endecasílabo ABBA-ABBA, mientras que en el dodecasílabo suele ser ABBA-CDDC, BAAB- DCCD. Etc. pero siempre ajustándose a la métrica clásica.
Algunos ejemplos:
Siempre cada soneto va escoltado por otra composición poética, siempre medida y rimada al más puro estilo castellano, y el soneto en negrilla.
PROMESA
Qué ilusión si al despertar
tu cuerpo está junto al mío,
algo que espero alcanzar
como el mayor poderío.
Si así lo haces, te prometo
serte fiel eternamente,
en ello me comprometo,
con el amor más decente.
EL DESPERTAR
Al despertar la aurora en mi frío lecho
habiendo soñado que conmigo duermes,
el alba se enturbia, mis sueños amuermes
mi ilusión se queda nublada, sin techo.
Al marchar me debes un bonito sueño,
y sigo esperando que tú pronto vuelves,
que solo se logra si tú me devuelves
un deseo que aspiro con todo empeño.
Deseo encontrarte en mis próximos sueños
con alegres albas en el despertar,
sin nubes que borren este nuestro amor,
volviendo juntos, a seguir siendo dueños,
de nuestros amores, y sin detestar
que se borre un sueño, ni cause dolor.
LA SONRISA
Una sonrisa de mujer
una rosa a medio abrir,
un perfume por nacer,
y un amor por compartir.
TU SONRISA
Tiene tu sonrisa tan dulce frescura
que es como una rosa, cuando florecida,
que toda floresta se da por vencida
y expande el perfume con tanta dulzura.
Llenas nuestras vidas con ella; de amor,
de inmensa alegría, de paz y sosiego,
con un alma pura que acalla mi ruego
de pura inocencia e inmenso candor.
Ya nunca deniegues esa tu bondad
que inunda el ambiente de paz y de amor
a los corazones que aman de verdad.
Sigue repartiendo tu dulce alegría,
inundando el mundo con el resplandor
que a todos los hombres engrandecería.



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