Editorial
MI REFUGIO
Por: Carlos Lamas
Quintana, el José Luis, no sé si se ha enterado, jefe, estuvo en Villanueva para inaugurar -no quería perdérselo- los nuevos ‘refugios climáticos’ habilitados en la ciudad. Allí lo recibió la alcaldesa Fernández, y le mostró el nuevo invento ecológico-progresista, que sirve, según han dicho, como “herramienta para reducir la exposición térmica de la población”. “Con esto, Villanueva de la Serena reafirma su compromiso con el medio ambiente y su adaptación frente al cambio climático, al tiempo que pone en valor (¡¡¡ay!!!) esta iniciativa…”. Lo siento, pero lo de ‘poner en valor’ en lugar de simplemente ‘valorar’ me subleva y no me sulibeya.
Bueno, sí, claro, usted me dirá que, qué refugio ni qué ocho cuartos, “como en casa en ningún sitio”, y tendrá sus razones, pero hay que estar al fresco con este calentamiento climatológico cambiante y globalizante. Que no hay que descuidarse, cuidao. Que la canícula aprieta, pero en Villanueva no nos va a coger despistados, ni sudando la gota negra. Déjeme que le explique, que lo han aclarado muy bien (sí, por los coj…). Usted, si anda por allí, va tranquilamente al refugio, que es gratis total, se toma unas aguas del ‘todo incluido’, se relaja un poco y luego sigue su camino cuando el sol vaya cayendo, como fundiéndose con el lejano horizonte y pase el estado de alarma climatolizante. Y si está lejos del refugio, no importa amigo mío, se patea las manzanas que haga falta, cagándose de calor (casi digo ‘defecándose’) por el camino, pero cuando arribe al oasis serón ya verá qué bonito y qué fresquito todo, recién pintado.
HORARIO Y CONDICIONES
No me pregunte hasta qué hora se puede estar allí, si hay que ir vestido de manera formal, de elegante sport, o se puede con biquini y bermudas; si ir sólo o con la parienta, y si puede llevarse uno mismo el aipod -o como se llame eso- y poner de fondo música para alegrar al personal. Tampoco sé si se podrá bailar, o recostarse en los sofases y quitarse las chanclas allí, pero seguro que habrá algún monitor o vigilanta/e controlando la urbanidad climática y ecologénica y procurando que el personal no se desmadre en casi ningún sentido. Si alguien se pone allí a vender carteras, sombreros de paja o collares, como en la playa, se permitirán las transacciones a precios de refugiado. Digo yo.
OBJETIVOS
El objetivo es tamaña proeza que no cabe en los papeles, casi: “Cuidar a la población ante las altas temperaturas. A los desfavorecidooosss, a los vulnerableeesss” (¡eh!, apúnteme). Ahora bien, como se le dé a la población por acudir allí en masa a cuidarse, todos en unión, no quiero ni pensar la que se puede armar. La cosa se pondría muy caliente, imagino. Luego no sé si el búnker ése servirá en caso de conflicto bélico, ya sea en esta o en otra estación. Me faltan datos, con lo que me sobra ignorancia, jefe. Pero es que no lo han expuesto muy claramente que digamos. Quiero decir, si el calor extremo aprieta del copón, y allí, a las puertas del refugio, se amontona la población buscando combatir el clima cambiático, ¿a quién se dará prioridad en la entrada? Porque todos no cabrán, imagino. Las mujeres y los niños primero; inmigrantes antes que migrantes o emigrantes. Visitantes, locales o empates. Un lío. ¿Habrá parida de género?… Veo un futuro apocalíptico, jefe, con decenas de refugios climáticos inaugurados por Quintana y la delfina de Gallardo.
LAS CUATRO ESTACIONES
Y ya que estábamos, piensa uno en su cortedad, porqué no atacamos el problema climático y sensorial, en su totalidad. Por qué no abarcamos con esta idea genial, las cuatro estaciones del año. Porque no sólo el verano nos castiga la epidermis, por estos lares… Intentémoslo al menos. Por ejemplo, en invierno podrían llenar aquello de mesas camilla con sus correspondientes braseros, que pueden ser los tradicionales de picón o los más modernos, a gusto de cada cual y para todas las edades. De paso servimos un licorcillo a la nona, un aguardiente o un vinillo de pitarra al caballero, con unos pestiños o unas perrunillas, y proveemos al personal de juegos de la oca o monopolys…, hostias. En primavera llenaríamos todo el refugio de flores y pajarillos, abejas y cazadores… Y ya en otoño, con las tristezas y eso, montaríamos un gabinete con cuatro o cinco psicólogos y algún psiquiatra por las ansiedades y depresiones, que así, compartidas en comunidad, serán menos penas.
Y allí estuvo el José Luis, como le decía, porque el hombre siempre está dispuesto a echar una mano en la Villanueva psoística, cómo no; el dirigente es casi un ciudadanito intermitente serón. No muestra tanta disponibilidad con Don Benito, sobre todo cuando allí manda el PP. Así ha sido históricamente, habría que recordar lo que decía don Mariano de él, cuando rechazaba ayudar a la ciudad en los proyectos peperos. Pero dejemos esas tristes escenas en el pasado, sin olvidarlas nunca… El asunto es que el delegado de los intereses del Pedro I en la región, presente en la inauguración, no tuvo que agarrarse a lo del ‘secreto del sumario’ para no decir nada, como casi siempre, y sí habló del refugio: “Es el primer ayuntamiento de la región (el de Villanueva), el primero de los 53 refugios climáticos ya instaurados en Extremadura, que, ‘por iniciativa propia’, ha solicitado directamente al Ministerio de blablablá y blablablá su adhesión”. No entendí muy bien esa parte. Qué pasó, ¿a los otros ayuntamientos los han obligado a refugiarse climáticamente? Cualquiera sabe. Nadie le ha dicho que aclarara la cosa, sobre todo porque los periodistas presentes eran mitad partidarios, y mitad partidarios cérrimos. De Gallardo (el que no sabía que Pedro I tenía un hermano) y de la fusión tampoco le preguntaron nada, por no incomodar, que se estaba muy a gustito en el refugio. Dicen -algunos testigos protegidos- que Quintana se zampó dos botellitas de agua y se fue sin dejar propina.
SÁNCHEZ
Y del líder carismático e interplanetario qué puedo decir en corto y fácil. Que ha encontrado su futuro quehacer cuando deje la política o ésta le deje a él. Youtuber o influencer, ahí sí que lo veo. Se ha pasado el verano en La Mareta (Lanzarote) influenciando a la gente sobre consejos por la calor, el eclipse, o elecciones de libros o música para estas jornadas vacacionales (y le supo a poco, quería más playa el tío). Es un comienzo esto de las recomendaciones ridículas o aberrantes, en su caso, ¿no cree, jefe? Así se empieza y se llega al éxito. No sé cuántos followers (o como se diga eso) tendrá, aunque estoy casi convencido que nadie le ha hecho ni puñetero caso.
Está mal, se nota que el tipo está muy mal, porque el excremento cloaqueril del gobierno ha subido desde el sótano llegándole hasta el cuello y están pidiendo a los partidarios que no hagan olas. Que “se va normalizando la situación en Ceuta”, dicen los portavoces y ministrosos del gobierno progresista y la nariz les crece hasta tocar nuestras propias narices. La mayor tragedia humanitaria de la historia reciente y una crisis migratoria con centenares de muertos y varios miles viviendo en la calle de aquella manera, con la población ceutí desesperada, que han despachado los irresponsables cargos del PSOE con cuatro visitas relámpago, sin mirar a las cámaras ni a nadie y huyendo del lugar con máxima doble protección de guardaespaldas. Sin soluciones, sin medidas serias y con un cortejo de mentiras como para que se les caiga el careto de la vergüenza; pero no, no se les cae. Y Pedro y Begoña poniéndose bronceador en la playita exclusiva y sin paparazis a la vista… Esto es real, es así, no me mire con esa cara, jefe. Si quiere no sigo. Vale, acabé.
Buenas tardes.



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