Web gregorio 4 de sept 2026 caos calles Ceuta

AGOSTO SE NOS FUE

Por: Gregorio Gil Ruedas

                “Yo te digo lo que hay, Iván, luego tú haces lo que te dé la gana, tú eres el amo de la burra”.

                                                “Los santos inocentes”. MIGUEL DELIBES

 

Mal, muy mal empezamos agosto, y no por culpa de calores e incendios que ya de por sí eran suficiente. La entrada masiva de inmigrantes, de cuya cantidad aún no se tienen ni se tendrán datos oficiales, ha copado las noticias del día a día en cualquier medio de comunicación. Cada cual arrimando el ascua a su subvencionado interés. Como en anteriores ocasiones nadie ha tenido culpa alguna, ni tan siquiera quienes alentaron, organizaron o consistieron la presencia de tan elevado número de jóvenes y menos jóvenes para el asalto a la ciudad española de Ceuta. Han sido simplemente “cosas que pasan” según certeras explicaciones de nuestras altas autoridades.

No olvidemos que esto no es una crisis migratoria más como tantas otras que hemos vivido y seguimos viviendo, esto ha sido, en palabras de nuestro Presidente: “Una violación del territorio nacional y una invasión de nuestras fronteras.” De inmediato se nos anunció que gracias al acuerdo con nuestros vecinos, todos serían expulsados de regreso por donde habían entrado. Hasta a la propia Úrsula von der Leyen, presidenta del Consejo de Europa, le faltó tiempo para felicitar a Sánchez por la pronta resolución del conflicto, la vuelta a la normalidad con la salida de la totalidad de los inmigrantes. Menudo papelón el suyo.

No echarán la culpa al cambio climático o a la propia oposición, que ya veremos, pero pasado un mes lo último ha sido achacar a los bulos y a la desinformación creados en las redes sociales por Israel y a Rusia de la llamada y posterior invasión del territorio español. Ya nos explicarán por qué motivo y el porqué del caos absoluto: ni sabemos el número de inmigrantes que entraron, ni los que salieron, ni los que perdieron la vida en el mar, ni los que se quedaron, ni los menores existentes… Según nos cuentan, ni tan siquiera tenían informes de lo que iba a ocurrir pues nuestros servicios secretos no alertaron del problema que se nos venía encima, al menos eso sostienen algunos ministros contrarios a Robles que sí ha repetido cómo el CESID a su mando “cumplió con su obligación”. Y todo a pesar de la muchedumbre que se agolpaba, de la llamada a Moncloa por parte de la máxima autoridad ceutí que después solicitó se declarara el estado de alarma que evidentemente le fue negado por no estimarse necesario.

Tensión en Ceuta.

La constante tensión acumulada por la presión que se ejerce sobre la ciudadanía ceutí, ha producido el hartazgo de sus habitantes abucheando la llegada de los máximos representantes del gobierno, desde el propio P. S. a otros de sus variados ministros/as que han ido desfilando día tras día sin resultado alguno que se transformara en medidas concretas y en soluciones que aliviaran el problema. Todos mantienen que Marruecos no es responsable de nada, repiten una y otra vez el mantra de que es un socio fiable y han mostrado su agradecimiento al gobierno marroquí por su ayuda y colaboración.

¿Y esto por qué se ha producido? Parece lógico que sea ésta la pregunta que nos lleve al inicio de la situación. Veamos un par de posibles causas. Por una parte, hay que tener presente que nuestro P. S. viajó diez días antes a Argelia con la cual firmó un acuerdo para la venta de gas a nuestro país y que inmediatamente ha tomado una medida de gracia personal otorgando sin encomendarse a dios alguno la nacionalidad española, que últimamente parece estar en rebaja del todo a cien, a los ciudadanos saharauis. Recordemos que esta región es codiciada por el reino alauita como una provincia más de Marruecos mientras que la ONU acordó la celebración de un referéndum que ya veremos si ve la luz.

La otra posible causa que ha favorecido este problema es la decisión del Supremo varios meses atrás de no expulsar a aquellos que lleguen a nuestro país atravesando nuestras fronteras sin violentar estructuras existentes. Como en Ceuta hay un pequeño espacio donde por mar y a nado se puede llegar, han considerado que la puerta estaba abierta y no había impedimento alguno para acceder a suelo español y por tanto europeo. La prisa que se dieron por colocar una burda boya como barrera, bien podían haberla colocado con anterioridad que tiempo entonces les sobraba.

La situación sanitaria por los escasos medios existentes y el deficiente estado de salud de muchos asaltantes se ha ido complicando pues no es fácil convivir con miles de jóvenes y menos jóvenes marroquíes o subsaharianos que se enfrentan entre ellos e invaden la ciudad sometiendo a sus ciudadanos a un constante estrés. Son situaciones difíciles de controlar por el muy reducido grupo de militares y policías encargados de vigilar el orden. Violaciones y peleas, enfrentamientos con las fuerzas de policías, la actuación de grupos hartos de no poder recuperar la normalidad que todos desean y a la que tenemos derecho en nuestros pueblos y ciudades conforman una convivencia problemática.

¿Por qué no se llamó a los partidos y tomado soluciones conjuntas ante la gravedad del hecho? No es de extrañar que sus gentes se hayan sentido abandonadas por la inacción de un gobierno que veía los días pasar y los problemas agravarse. ¿Cómo iban a entender que siendo un problema de invasión de nuestras fronteras no se actuara con celeridad desde el primer día bajo un mando único que tardó quince días en nombrarse? ¿Por qué esa falta de empatía, de cariño a la ciudad de Ceuta que vive una situación de extrema gravedad? La obligada presencia en el Parlamento a finales de mes de distintos ministros no ha servido sino para constatar las diferencias entre ellos, cada cual con sus datos particulares y hacer corro en torno al soldado Marlaska en contra de su compañera Robles. Mas ninguno dimitió.

Y mientras tenemos otro frente abierto en la costa murciana por la que las narcolanchas se han convertido en caros cruceros que abandonan a sus ocupantes en las playas para retornar a por nuevos migrantes en un miserable negocio de traficantes con seres humanos.

Narcolanchas en Murcia.

Claro que la emigración es uno de los graves problemas existentes y que a todos nos duele el alma viendo esas imágenes. Pero cuidado, nuestras posibilidades no son infinitas y no podemos atender a tantos como nos gustaría porque corremos el riesgo de ahogarnos todos haciendo zozobrar la nave de acogida.

Y esto es todo por ahora. ¿Cómo terminará este capítulo? A saber, las cosas cambian de un día para otro y difícil nos resulta predecir un final feliz. Ojalá así sea.

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