RINCÓN DE LA POESÍA
Por: Basilio Fernández Crespo
Como todos los libros que tengo editados (17 hasta el día de hoy) los he regalado en el día de su presentación, hoy quiero -con permiso del Director del Semanario- hacer una publicación del último (es solo poesía ‘al más puro estilo castellano’). Así que en lo sucesivo irán saliendo en la web del Semanario, en el apartado de poesía.
He de hacer constar que si alguien quiere ver estos poemas en papel, negro sobre blanco, están todos en la Biblioteca Municipal de Don Benito. Cada soneto va siempre escoltado de otra poesía perfectamente medida y rimada.
Empezamos
El verso octosílabo es uno de los más más antiguos de la poesía española. Como refiere Navarro Tomás en su obra ‘Métrica Española’, en la Edad Media aparece en algunas jarchas mozárabes, en los hemistiquios del verso amétrico de los cantares de gesta e, incluso, en los primeros poemas líricos de esa época. Su uso se generalizó en el romance y se refinó en la poesía trovadoresca.
A partir del Siglo de Oro, el verso octosílabo fue el pilar métrico de diversas composiciones cultas: cuartetas, redondillas, coplas, décimas, etc. No obstante, su integración en el soneto no ha sido frecuente en la literatura española. Existen ejemplos aislados, denominados sonetillos: en el teatro del Siglo de Oro, López de Úbeda lo utilizó en La pícara Justina; en el Neoclasicismo, Tomás de Iriarte empleó el soneto en versos octosílabos en algunas de sus fábulas; y fue en el Modernismo, cuando los grandes autores frecuentaron más esta composición métrica: Rubén Darío, Manuel Machado, Villaespesa, A. Nervo, etcétera.
Algunos ejemplos de sonetillos:
AMOR IMPACIENTE
Es mi amor tan impaciente
que no desea esperar,
a que el tuyo floreciente
lo pueda recuperar.
Ardo en deseos de amarte,
de tenerte entre mis brazos,
de acariciarte y besarte,
y fundirme en mil abrazos.
Si tú también lo deseas,
no perdamos ni un momento,
verás como saboreas
un feliz encantamiento.
Y así para siempre amados,
tan felices viviremos,
que estaremos encantados,
que nuestro amor luciremos.
DESEOS
Ansío amarte fielmente,
con la ternura de madre,
con el ímpetu de un padre,
y para siempre en mi mente.
Y tenerte, dulcemente,
en aquel tan bello encuadre
que formando un aquelarre,
mi amor por siempre alimente.
Si tú fueras complaciente
y en tu amor mi amor se agarre
sería mi gran aliciente.
Son tus ojos llama ardiente,
tus labios fuego y amarre,
como luz de sol naciente
Otro día seguimos.



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