Web articulo maria jose 27 jul 2026

ESPECIAL FERIA DE VILLANUEVA DE LA SERENA 2026

ESPACIO VITAL

Por: María José Fernández Sánchez

Cuando llegamos al mundo, quedamos ubicados en una zona concreta: un país, una región, una ciudad o un pueblo, al nacer en una familia determinada; o se pertenezca a la relación momentánea que haya habido entre un hombre y una mujer, todos somos hijos y llenamos un sitio específico. La vida tiene su orden, ya que a aquel ser humano que no ocupa su lugar familiar, social, etc., se le considera invisible.

Hoy día, en la sociedad en la cual vivimos, es normal que cada uno de nosotros tenga posesiones personales: nuestra cama, ropa, accesorios. En los hogares, cada persona tiene su dormitorio, su teléfono, ordenador personal, su coche, etc., aunque compartan la casa familiar.

También ocurre el efecto contrario: existen personas que tienen numerosas pertenencias, transportes de lujo; se visten con marcas de primera línea… Es decir, son los mayores consumidores, y sus posesiones ocupan un amplio espectro. Estamos de acuerdo en que no todos podemos tener un nivel de vida tan elevado, ya que los recursos de nuestro planeta son limitados.

A la mayoría de nosotros nos encantaría disponer de un montón de bienes para llevar una marcha placentera; no obstante, el que posee más que los demás, a veces, puede no sentirse satisfecho e incluso se sigue aficionando por la adquisición de inmuebles, coches de lujo, joyas, etc., mientras a otros escasea el agua. La vida la estamos haciendo cada día más complicada, pues a quienes les tocó ser hijos de padres influyentes tienen más facilidades para prosperar, para disfrutar por todo lo alto, mientras otros no llegan a final de mes y tan solo les resta soñar.

Tampoco pudieran sentirse plenas aquellas personas que poseen un alto capital, y lo que quizás les interese ejercer es influencia personal. Una de las vías por las que se pudiese acceder sería la política, administrar la sociedad para impulsar su desarrollo. Servir a los demás es un gesto hermoso y sería estupendo, siempre que las partes saliesen beneficiadas. Da igual la ideología que se tenga; si no se tiene, se la escoge por el camino, según las necesidades sociales. Como ejemplo vivo tenemos el actual PSOE, que poco tiene que ver con sus inicios. Siempre se ha dicho que los socialistas eran el partido de los pobres, que no desean la monarquía porque nos cuesta dinero. Y, sin embargo, estamos viendo cómo algunos se montan en el euro, o no convocan elecciones porque están con negociaciones partidistas, repartiéndose el dinero de los contribuyentes, mientras España está inmersa en un grave deterioro social y económico. Resumiendo: Hoy, lo que vemos en la casta política es puro negocio; incluso luchan por ocupar los mejores puestos de su partido, ya que les conviene solucionar sus intereses personales antes que los problemas del país.

La política es lucrativa en algunas ocasiones, además de un método influenciable para ejercer el poder, que para el caso es lo mismo: el tema consiste en colocar cada día más impuestos cuando hay un agujero. El ser humano, en su mayoría, es avaricioso, aunque haya gente ejemplar que nos salva de las catástrofes. Sin embargo, no olvidemos que a lo largo de la historia se ha asesinado por ejercer el dominio: hasta en las monarquías se mataban entre padres, hijos y hermanos por mantener la corona. Aquí en España pasa lo mismo; lo importante son los de la “casta” -“un grupo cerrado de políticos, empresarios y sindicalistas que mantienen privilegios, poder y recursos a expensas de la ciudadanía”-; los demás vienen después. Primero soy yo y mis acólitos, luego el que me baile el agua, y los que voten en mi contra, si tienen un problema o necesidades prioritarias, que se las arreglen como puedan. Y es que el ciudadano de a pie casi siempre actúa como un verdadero escudo vital; le llueven los problemas antes que a los privilegiados.

De esa manera se prepara la avivada lucha por el ínfimo espacio que ocupas, mientras descansas o estás con los tuyos por derecho propio, ya que donde moras se está convirtiendo en un artículo de lujo; cada día la subsistencia se está volviendo más complicada. El poderoso se atrinchera, marca sus tasas de pago a los súbditos para que le salgan las cuentas, mientras se hace su búnker privado; es la última tendencia entre multimillonarios, magnates o celebridades.

Se aprovisionan de dinero y lo colocan en paraísos fiscales, para no dar cuenta de sus capitales o manejos financieros, mientras te tienen un control absoluto y te mantienen en la desinformación o en la ignorancia. No nos acabamos de enterar de que la política pudiera utilizarse como excusa para adquirir riquezas, para dominar el mundo, aunque para eso haya que dividirnos y enfrentarnos, mediante grupos políticos, hombres y mujeres, blancos y negros, etc.

¿Cuándo vamos a abrir los ojos?

El bien es uno: ayudar siempre al necesitado. Dejémonos de demagogias; lo principal es ejercitar el bien común, para que las sociedades prosperen. En esta vida solo existen dos clases de personas: la gente buena y la mala; la gente respetuosa no abusa ni coge lo que no es suyo, se basta con lo que gana limpiamente; busca la verdad y la defiende, aunque sea bajo una ideología determinada. A la gente insana le da igual la ética, y la ideología tiene que ser la suya, ya que prima su objetivo personal, económico y político por encima de todo. Los principios exclusivamente egoístas siempre estarán en el lado del mal; no deberíamos olvidarlo. Cuando la persona lleva un tiempo con una conducta insana, ya no diferencia lo bueno de lo malo; está corrompida por pretender obtener beneficios ilícitos, por encima de todo y de todos, incluso anteponiendo el interés público y los derechos de los ciudadanos. Y aquí es donde aparece la corrupción, la que está campando en el mundo a sus anchas. La ONU nos lo define textualmente: “No se debe a una fuerza impersonal cualquiera”, sino al resultado de decisiones personales, generalmente motivadas por la codicia”.

Existen diferentes tipos de corrupciones, y son indebidas. Entre ellos están: “uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio; además de los sobornos, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo…

El mundo donde vivimos está alterado, manipulado, corrompido. Me pregunto hasta qué punto el espacio español lo está: “En el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 de Transparencia Internacional, España obtuvo una puntuación de 56 en una escala de 0 (‘altamente corrupto’)”, y yo añado: cada día subiendo. Pero también existen los países con los sectores públicos menos corruptos del mundo, que son, de manera consistente, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega y Singapur. Estos países destacan por sus sólidas instituciones democráticas, claridad financiera, independencia judicial y eficiente rendición de cuentas. En cuanto a los más corruptos, se encuentran Sudán del Sur, Somalia y Venezuela.

Vemos cómo el nacer en un sitio determinado se puede convertir en una suerte o una desgracia para cualquier habitante del mundo, ya que cuando llegamos a la vida quedamos ubicados en una zona concreta. Todos somos hijos y ocupamos un sitio específico; y aquí, o en cualquier lugar, comienza la lucha por un crecimiento personal, al que tenemos derecho; no es justo, pues, que los que nacen colmados de privilegios copen las oportunidades de las personas más desvalidas.

Aprovechemos el lugar que ocupamos para celebrar unos momentos especiales, en ese espacio vital tan necesario en nuestros días de asueto. Me estoy refiriendo a las fiestas principales que se vienen celebrando cada año en Villanueva de la Serena; en ellas, olvidemos los problemas políticos que acontecen al país y vivamos inmersos bajo el calor de nuestros sueños. Esperemos no achicharrarnos con ellos. Felices fiestas patronales, Santiago y Santa Ana.

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