DE SENTENCIA EN SENTENCIA HASTA LA SENTENCIA FINAL
Nuestro español bosteza
¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?
Doctor, ¿tendrá el estómago vacío?
– El vacío es más bien en la cabeza.
ANTONIO MACHADO (Campos de Castilla)
Por: Gregorio Gil Ruedas.
Hace tiempo que la actividad política en este país no la fija el Gobierno, sino que es la agenda judicial la que marca el camino. Con el diario goteo de nuevos casos abiertos y cerrados los dos primeros juicios, uno en el Supremo por el caso “Mascarillas” y el segundo en la Audiencia Provincial de Badajoz con el hermano y el presidente de la Diputación como principales encausados, ya conocemos la sentencia del primero y en espera quedamos para que, pasados los calores veraniegos, se dictamine la culpabilidad o inocencia de los hechos juzgados en Extremadura.
La condena al que fuera alma, corazón y vida del primer gobierno sanchista, además de Secretario de Organización del partido, José Luis Ábalos, se ha saldado con 24 años y medio para el ministro como resultado de sumar sus nueve delitos de organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación. Para su fiel escudero Koldo García, quien cometió el craso error de grabar y grabar reunión tras reunión -bien le reprochó el maestro que “por tu culpa estamos aquí”- 19 años como aventajado alumno, mientras que el tercer protagonista, Víctor de Aldama, lo ha sido a 4 años y medio por su muy especial cooperación y empeño en ayudar a la justicia facilitando datos, pormenores y pruebas. Además, recibe como recompensa su no ingreso en prisión a cambio de trabajos para la sociedad, informar de sus actividades y no volver a las andadas corruptoras.
Dato importante es que los siete magistrados de adscripción o sensibilidades diferentes han firmado la sentencia de manera UNÁNIME, sin fisura alguna. Para todos ellos el caso ha mostrado la creación una organización criminal creada con el objetivo de presionar a las empresas que serían adjudicatarias de obras públicas o de ayudas millonarias y que luego devolverían el favor mediante el pago de suculentas mordidas económicas, regalos variados y favores de muy diversa índole.
Los comentarios surgidos han copado la actualidad general del país en sus diversos medios, unos a favor y otros en contra, cada cual según interés, criterio y dependencia. Frente a los que aplauden la sentencia por estimarla justa y proporcionada a los delitos, otros muestran su contrariedad por la libertad concedida a uno y las condenas de los otros. Es la lógica reacción de una sociedad que vive con el “corazón partío” y sometido a una constante tensión política.
Bien poco hace que el Gobierno concedió el indulto parcial al concejal pepero de Majadahonda, José Luis Peñas, condenado a 4 años y nueve meses por ser quien levantó con su denuncia la liebre de la Gürtel y que finalmente terminó con el gobierno del PP. Entonces se alardeó por boca del triministro Bolaños que “El mensaje que hoy enviamos es muy contundente: quien colabora con la Justicia tiene el apoyo del Gobierno”. Al tiempo que “alababa la labor fundamental para investigar y enjuiciar la trama”. Hoy no ha pasado de manifestar que ha sido “una instrucción y un juicio con todas las garantías, un respeto profundo a la sentencia y repugnancia con la corrupción,” y ya de paso pide a la oposición que no utilice la sentencia, al tiempo que critica a las acusaciones. Por satisfechos nos daremos.
El ministro Puente, siempre atento a no dejar pasar la oportunidad de hacerse notar, ha comentado en sus redes sociales: “¿Lo veis niños? Si cometéis delitos y luego os portáis bien y colaboráis, el perdón se abrirá paso”. Pues así lo entendió y bien claro lo había dejado el ministro Bolaños: que el colaborador tendría premio. ¿De qué nos quejamos ahora? ¿Acaso solo vale para algunos? Ahhh…, no merece más comentario.
Tampoco Óscar López faltó a la cita argumentando que “el que la hace la paga, se llame Ábalos o Ayuso”. Interesado, tendencioso y desafortunado ejemplo pues las comparaciones son odiosas y más en este caso. No hay paridad alguna entre un señor que ha sido condenado a más de 24 años por el Tribunal Supremo con una señora que no tiene causa pendiente con la justicia. De sobra sabe que, de las 21 denuncias contra la presidenta madrileña, ninguna se ha cimentado y todas han sido cerradas, al menos hasta hoy.
La Secretaria General de Podemos y Portavoz en el Congreso, Ione Belarra, más locuaz, ha asegurado que “Todo el mundo puede imaginar qué estaría diciendo el P. S. de 2018 si se hubiera condenado al exnúmero dos de M. Rajoy a 24 años de cárcel por corrupción. Así no podemos seguir y esta situación es insostenible, este Gobierno no sirve”. No fue por boca del Presidente sino por su abanderado Ábalos, quien en la renombrada moción de censura nos dio una clase magistral de cómo defender la dignidad y la honradez frente a las corruptas huestes ajenas, aunque se olvidara el cómo defender la dignidad y honradez en las propias tropas.
Por su parte P.S. se mantuvo varios días callado y necesitó ir a la sesión de control para retomar la dialéctica de siempre, echar la culpa a los de siempre y seguir como siempre. El cerco se estrecha, aunque los aliados progresistas aprietan, pero no ahogan. ¡Vaya, como si fuera Dios!
Cerquita de nosotros, y sin que sirva de referencia, en el Reino Unido acaba de dimitir el primer ministro Keir Stamer, después de dos años de gobierno y a pesar de su holgada mayoría absoluta en el Parlamento. Causa: no contar con la confianza ni de su partido ni de sus ministros por el creciente malestar económico y el nefasto nombramiento de un tal Mandelson como embajador en Estados Unidos.
Mencionemos, para finalizar, como se ha votado una moción del Partido Popular en nuestro Congreso de los Diputados en el que la mayoría absoluta de sus miembros ha solicitado del presidente Sánchez que se someta a una cuestión de confianza o bien que dimita para convocar elecciones. La suma de los votos de PP, Vox, Junts y UPN con 177 votos a favor ha aprobado la moción que no tendrá valor efectivo por no ser el resultado vinculante. Por ello, el propio presidente, que asistió a la votación como muestra de respeto a la Cámara, terminó aplaudiendo mientras escuchaba corear: “dimisión”, “dimisión”…
Spain is different, lo cual ya sabíamos y comprobamos día tras día. Ya veremos cómo sigue el patio.





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