Artículo realizado por: el Programa de Sensibilización a la Población y Promoción de la Imagen Positiva de Personas con Trastorno Mental Grave, de la entidad ‘Proines Salud Mental’.

Las redes sociales se han convertido en una de las actividades prioritarias de muchas personas de diferentes edades, llegando a ocupar el primer puesto en las relaciones humanas con amigos, familiares, conocidos e incluso gente nueva.

No podemos demonizarlas ni decir que son las culpables de todo lo que sucede, ya que si lo pensamos detenidamente no deja de ser una herramienta más en manos de las personas. La responsabilidad del buen uso de ellas depende de cada ser humano, tenga la edad que tenga.

En la adolescencia resulta especialmente preocupante porque es una etapa de cambios, donde de manera natural se aprende a relacionarse con el mundo, empieza un camino hacia la adultez y los aprendizajes que experimentemos en esa etapa son los que llegarán a la edad adulta. Son los primeros pasos de las relaciones humanas con sus luces y sus sombras.

Dicho lo anterior: ¿QUÉ DEBEMOS DECIR A LOS JÓVENES SOBRE LAS RELACIONES SOCIALES?

Que TODAS son válidas, útiles, prácticas…, pero la que siempre tiene que prevalecer es la relación natural / presencial por encima de la virtual.

Un abrazo, una mirada, un beso, una sonrisa, una entonación… son componentes fundamentales de la comunicación que se pierden y son inexistentes en las redes.

Los Beneficios y Prejuicios dependerá de las personas y no a todo el mundo le afecta de la misma manera:

 

BENEFICIOS DE LAS REDES

 

  • Les ayuda a sentirse apoyados, escuchados, identificados con otros adolescentes que piensan como ellos.
  • Evita el aislamiento a jóvenes vulnerables (con problemas de salud, malestar emocional, personas de LGTBI, marginados, minorías étnicas…)
  • Ayuda a sentirse acompañados en momentos de estrés.
  • Les permite expresarse libremente.
  • Conocen gente a nivel local o a larga distancia.
  • Participar en foros que promueven el diálogo abierto de temas de su interés.
  • Pedir ayuda cuando se encuentran en situaciones de riesgo.
  • Entretenerse y distraerse de vivencias reales difíciles de gestionar en el día a día.

 

PERJUICIOS DE LAS REDES

  • Desviar la atención de las tareas, el ejercicio y actividades cotidianas o familiares.
  • Interrumpir las horas de sueño y descanso.
  • Quedarse con información sesgada o incorrecta.
  • Convertirse en un medio para difundir rumores.
  • Adoptar puntos de vista poco realistas sobre la vida o el físico de los demás.
  • Exponerse a los acosadores en línea, que podrían tratar de explotarlos o extorsionarlos.

 

QUÉ DEBEMOS LIMITAR

  • Lo que un adolescente ve y hace en Internet.
  • La cantidad de tiempo que permanece en línea.
  • Los factores psicológicos (nivel de madurez y la existencia de problemas de salud mental).
  • Las circunstancias personales (culturales, sociales y económicos).
  • Nada de contenidos violentos, acoso, odio, ilegales, autolesiones, daños a otras personas, apologías al mal, dietas excesivas que incitan a no ingerir alimentos o provocar el vómito…
  • Limitar la información personal. En la adolescencia, es frecuente tomar una decisión antes de reflexionar y podrían publicar algo cuando están enfadados o tristes, y arrepentirse después (publicación por estrés).
  • Evitar situaciones íntimas y privadas, que pueden llevarlos en un momento dado a ser víctimas de acoso, discriminación o chantajes.

 

COMO PROTEGER A LOS JÓVENES

Ponerse en contra de las redes sociales es ponerse en contra de los jóvenes.

Si de verdad queremos ayudarles a manejarlas de manera adecuada hay que aceptar que existen, que no se van a ir, hay que convertirse en sus aliados y acompañarlos.

  • Establece límites. No se usará el móvil ni en el tiempo de las comidas, ni en horas de descanso ni durante la realización de actividades que realicen fuera de casa.
  • Controla los comportamientos difíciles. Si utilizar demasiado tiempo el móvil implica que el menor empieza a tener una conducta desafiante, háblalo con el/ella, avísale de que si no cambia esa conducta le retirarás el móvil y cúmplelo.
  • Revisa con tu hijo adolescente sus cuentas. Siempre acompañado del menor y a modo de revisar, no de controlarle por desconfianza.
  • Habla periódicamente sobre las redes sociales. Estas conversaciones te darán la oportunidad de preguntar y entender cómo se siente tu hijo y aconsejar con las redes sociales. Por ejemplo, le puedes enseñar a cuestionar la veracidad de los contenidos que ve en redes.
  • Explica lo que no está bien. Recuerda que no comparta información personal con extraños por Internet, incluido direcciones, números de teléfono, contraseñas, tarjetas bancarias…
  • Anima al contacto presencial con los amigos. Que el tiempo en línea nunca supere al tiempo natural.

 

Si observas que tu hijo adolescente presenta aislamiento social, síntomas de ansiedad, depresión u otros problemas de salud mental, habla con un profesional, pide ayuda, no nos conformemos con decir que el/ella es así, ya que la adolescencia es la llave para llegar a ser un adulto feliz.

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