SI SUPIERA ESCRIBIR ESCRIBIRÍA SOBRE... , SE FUE OTRO DE MIS HERMANOS

Fecha 12/7/2011 11:27:27 | Tema: José A. Gutiérrez Ortiz

Las obras quedan, los hombres se van
Sí, se fue mi hermano Gregorio, y Daniel, y Emilio y, ahora, otro de mis hermanos, mi hermano Mauricio.
Creo que a muchos de ustedes no les tengo que decir quiénes fueron mis cuatro hermanos. Pero a los que no los han conocido, les diré que Mauricio nació en Don Benito y se formó en Ávila. Mauricio fue hombre de gran empuje laboral que, con mucho trabajo y tesón, logró crear una empresa de instalaciones eléctricas, que aún perdura. Por eso digo que: "Las obras quedan, los hombres se van".
Recuerdo a mi hermano Mauricio, como si fuera ayer, en esas tardes abrasadoras de agosto pedaleando en bicicleta por los polvorientos caminos de: La Majona, La Aliseda, Los Agostaderos o cualquier otro pago de regadíos; muchos de ellos por iniciativas propias, ya que no había comenzado el famoso "Plan Badajoz"; y todo porque un motor eléctrico se había averiado, haciendo peligrar la cosecha de algún sufrido parcelero, dedicado al maíz o al arroz.
Mauricio gozaba de gran simpatía y confianza ante toda su clientela. Tenía un vozarrón pleno de humor campechano que daba ánimos y confianza a todo aquél que le trataba. Muchos cuando veían venir a Daniel, a Emilio o a Mauricio, les entraba tal tranquilidad que ya consideraban el problema resuelto.
Cuántas y cuántas veces nos reuníamos los hermanos ante un vaso de vino, para recordar con humor todas las ocurrencias del pasado. Aún conservan todos mis hermanos la sonrisa que nos produjo el último caso que nos contábamos. ¡Vivíamos tan hermanados…, pero ahora…!
Mauricio tuvo dos amores en su vida: el primero, su familia. Y el segundo, sus amigos, que fueron muchos.
Mis hermanos hicieron muchas cosas por y para Don Benito, su pueblo. Pero la obra más grande que hicieron , Daniel, Emilio y Mauricio -tal vez sin ellos darse cuenta-, crearon una "Escuela de Aprendices" de donde salieron muy buenos electricistas de los que por aquel entonces Don Benito carecía. Testigo de ello son los jóvenes que a diario me ven por la calle y con gran interés me preguntan: “¿Y el Maestro cómo está.?. Si puedo, un día de estos iré a verle...” Pero amigo, ya no tienes al Maestro. Ya se fue.
Mi hermano Mauricio jamás pidió nada para él. Tan solo hace algunos años que fue homenajeado a nivel provincial, como empresario...
Para terminar yo soy consciente de que, el hoy, es el mismo ayer que se ha ido. Ni dónde se fue el ayer, ni qué será del mañana. En el tiempo el ayer de entonces no será el aquí de ahora. Ni esto será el suspiro donde hay aire cuando el camino llegue a su fin y la vida se apague... Padre mío, ya del ayer tan hermoso, seguro y tierno... qué poco nos va quedando…
Dicho esto, repito una vez más lo que nos enseñaron nuestros padres desde niños: Dios lo ha querido así... ¡bendito sea!.
Hasta siempre, HERMANOS.

(En nombre de mi familia y en el mío propio, doy las gracias al pueblo
de Don Benito por las muestras de condolencia recibidas)






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