Vivencias (obituario) ANDRÉS MONTES: CALVO, NEGRO Y CON ESTILO PROPIO

Fecha 27/10/2009 11:06:45 | Tema: Ángel Valadés Gómez

SORPRESIVAMENTE ABANDONÓ LA SEXTA, TRAS OFRECERNOS UNAS EMOCIONANTES RETRANSMISIONES DEL ÚLTIMO EUROPEO DE BALONCESTO, DESDE POLONIA, DONDE ESPAÑA GANÓ EL ORO CRECIENDO PARTIDO A PARTIDO. Y SORPRESIVAMENTE FALLECIÓ HACE UNOS DÍAS, EN SU CASA DE MADRID. ME REFIERO A ANDRÉS MONTES, EL PECULIAR Y CONOCIDO PERIODISTA DEPORTIVO, "COMPAÑERO DEL ALMA, COMPAÑERO", QUE SEGÚN ÉL MISMO, ERA "CALVO, NEGRO Y CON ESTILO PROPIO, FÁCILMENTE IDENTIFICABLE".

Demoro el remate de mis "Fechorías” -y agradezco al dire, caro Carlos Lamas, la gentileza- a fin de insertar este recuerdo a un periodista, aún joven, 53 años, que cuando trabajó en Antena 3, donde coincidimos con él Antonio Lozano, Rosa García, Toni Ángeles Martín, Nela Parejo, así como Antoñito Roldán, Diego García y Rafael Casillas, ¡quién lo diría, ya muertos, con tanta vida por delante, como Andrés!... visitó Don Benito y Villanueva, tal cual plasmé en VIVENCIAS del 21 de abril de 2.007, con foto incluída de aquella recordada visita a nuestra tierra, en la que aparecía, también, Pedro Barroso, entonces un poderoso campeón tenista, aún; Andrés era todavía un muchacho con menos de 30 abriles, con su voz diferente, honda, su pelo negrísimo, ensortijado, amplias entradas, gafas de poco ver ya, y, entonces, sin su célebre pajarita que más luego adquiría, por docenas -era un dandy-, en Hackett, en Londres. Corría 1.986 y vino a radiar para España entera el Primer Trofeo Whinston de Mates, en el que concurrieron celebridades baloncestísticas de la época, con el recién estrenado pabellón dombenitense a rebosar. Recuerdo que los pívot ni cabían en los coches y uno solo ya ocupaba, casi enroscado, todo el vehículo, junto al chófer; Andrés y yo parecíamos enanos al lado, por ejemplo de Luyk, aquel americano as madridista que anotaba "ganchos" infalibles; no hallo la foto con ellos, aunque parece que es Andrés, sólo, el que debe ocupar el espacio fotográfico, hoy. Ocurrió que por entonces había más solidaridad y uno hallaba apoyos por doquier, colaboradores excelentes, cual aconteció cuando el Trofeo de Fútbol Juvenil Internacional de Don Benito -incluso con todo un Nacional de Montevideo, o Sporting Clube de Portugal-, o cuando se disputó en Villanueva la gran final de Copa, de Baloncesto, con el Doncel asambleario, pujante, pletórico, ¡ay!...
Andrés Montes fue hallado muerto, desnudo sobre su cama, en su casa de la calle Espronceda, 31, en el madrileñísimo barrio de Chamberí, donde vivía. Tras su adiós de la Sexta, donde le habían prometido una recolocación que no llegaba, se refugió en su hogar y apenas se dejaba ver. Tras mi crónica de 2.007, más otra que publiqué en "La capital", de Mérida, me escribió una amable epístola y quedamos en vernos "cuando algún equipo de tu región ascienda, de nuevo a Primera, o vengas por los Madriles"… He llamado para saber y su mujer, María, me ratificó su mal estado de salud y anímico; desde muy joven era abstemio por prescripción médica, aun cuando realmente no hacía excesivo caso y sus pantagruélicas comidas -de las que incluso delante de un micro, a veces, alardeaba…- le habrían perjudicado arruinando una vida que en sus postreros 30 años había dedicado, con brillantez no exenta de polémicas, al periodismo deportivo. El inventor del "tiquitaca", de "jugones", de "ET/Gassol", "Multiusos/Garbajosa", y "Mr, Catering" al serón Calderón que, lesionado, estuvo en Polonia de comentarista a su lado, como en fútbol lo estuvieron "el capitán, Quico" o "el gran Salinas", se ha ido con menos ruido del que dio en vida pues, sobre todo últimamente, por su innegable popularidad, iba con escoltas que intentaban mantenerlo alejado de aficionados, curiosos y fans. Y ha muerto en el paro, como tantísimos españolitos de hoy, ¡vive Dios!, qué tragedia, qué caos, aunque parece que ni nos percatamos, tan aturdidos como hoy se vive, como escribía Carlitos Lamas en su postrero editorial, aturdiditos por tanta ficción y mentiras, tanto énfasis mediático que crean opinión, sin propiciarnos tenerla, ser más críticos en libertad... ¡Pobre Andrés, que se perderá esta Liga en la que vamos a ver de todo, aunque se prometa emocionante, pero ya verán, ya verán!... ¡Y el cambio generacional de los cuasi imbatibles Gassol, Calderón y Cía!…
Nadie discutirá que su paso por La Sexta, con retransmisiones "de baracalozzi", gratuítas, le otorgaron una popularidad nacional, e internacional, que no siempre tuvo pues fue mucho más conocido en el ámbito del básquetbol, más reducido. Pero es otra lección más de la fugacidad de nuestras vidas, de cuán efímera es la gloria, de que "se va la vida apriesa que es un sueño", que dijera, hace siglos, Jorge Manrique. Andrés Montes hablaba más que yo, que ya es decir. Y comía bastante más, este sibarita de madre artista cubana -que le abandonó, para irse al lado de Fidel- y empresario gallego, criado en el hogar de una familia madrileña, por encargo y costeado por su padre, donde halló su auténtica familia. Pero, pese a sus triunfos resonantes como profesional, no ha tenido toda la suerte que merecía, el sin par Andrés. Fue un niño cubano en un colegio de niños blancos, en los años 60. Un español que vibró y nos hizo vibrar con los éxitos del deporte español que igual te cantaba el triunfo en un Europeo que tarareaba la música de filmes que él adoraba... ¡Genial, amigo Andrés! Descansa en paz y que a nosotros el presente y el futuro nos sea lo más grato posible, porque, como tú apostillabas, en uno de esos latiguillos que hiciste célebres -y te hicieron-: "la vida puede ser maravillosa". Pese a todo. Y a tanto.



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