La Moracantana, ILUSIONES AL TRASTE

Fecha 21/7/2009 11:26:13 | Tema: Guadalupe Mancha Trigueros

Aquella fue una de esas noches que prevés va a ser la misma típica noche de sábado de siempre, con tus amigos, tus copas, tus ganas de olvidar ciertas cosas, ganas de no recordar otras, risas, música…

Pero allí estábamos los de casi siempre y nada más lejos de aquello. De repente comenzamos a hablar sobre lo que muchos creen que la juventud prefiere obviar y que pasa de ello, que sólo nos dedicamos a quejarnos por todo y sin tener la más remota idea de qué hablamos.
No es verdad. La juventud está estupefacta ante todo lo que está sucediendo en el mundo, que está hecho una desgracia con tantos conflictos y disturbios; por nombrar alguno que resuena más estos días en las noticias: Irán. Pero también otros que continúan y se han hecho tan de todos los días que incluso no captan ya tanto nuestra atención e interés.
Me pregunto muchas veces para qué se inventó la política. Supongo que su creación ha hecho mucho bien, pero clama al cielo que en los tiempos en los que estamos, después de tanta lucha y tanta represión, en muchos aspectos es como si el mundo y el ser humano no hubiésemos avanzado.
Pero las tornas cambian y ahora estamos todos pendientes mirando hacia la considerada por mucho tiempo primera potencia mundial -y que innegablemente continúa siéndolo hoy, pero que se ande con ojo porque hay otras que apuntan fuerte para ser su digna sucesora-, EE.UU, rogando para que al menos élla pueda tirar del carro y podamos el resto de países recuperar un poquito del esplendor que un día tuvimos, o al menos vislumbrar algo de tranquilidad que nos permita conciliar el sueño, aunque esto es una cuestión de arrimar posturas y soluciones por parte de todos los países y no de uno solo.
Es tontería. Nuestro país no marcha bien. Observo a mucha gente y parece que eso de que hay una crisis del copón ha sido una mera falacia que con nosotros no va del todo. Pero no somos tontos y estamos angustiados por lo que puede pasar, porque sabemos que tiempos mejores vendrán, pero ese "mientras" es muy largo y muy duro, cada día, para muchas familias. No sé, yo escucho las noticias y está todo manga por hombro. Nos engañan, nos ocultan información, nos venden algo que no es y aunque conservar la esperanza es siempre alentador, con esperanza no se paga el pan ni la leche ni la ropa para tus hijos. ¿En serio piensan los gobernantes que los ciudadanos somos tan tontos?
Conste que no tengo inclinaciones políticas hacia ningún sitio; sencillamente me baso en lo que veo, en la historia que he estudiado y en la que todos los días se va forjando. Y no hace falta siquiera escuchar las noticias; basta con darse una vuelta por las calles de las tiendas: todo descuentos y ofertas sorprendentes para no ser período de rebajas, el incesante acoso de dependientes, cuales fieras hambrientas de una jungla, asediando a su indefensa presa y el continuo cierre de negocios, ilusiones de muchas personas que un día emprendieron la aventura de llevarlas a cabo, pero que ahora tienen irremediablemente que abandonar su empresa porque no se les concede crédito suficiente para continuar con ellas o si se les concediera, por miedo a tener una deuda descomunal, a la que no poder hacer frente. Y gente a la calle, despedidos porque esas empresas no les pueden pagar sus sueldos. "El paro" se ha convertido en una gruesa soga que se cierne sobre el lindo cuello de todos, ahogando cada día un poquito más.
Habrá quien no lo sepa y es lógico, pero que los políticos que gobiernan no sepan que el paro en nuestro país es un problema estructural (por supuesto acentuado por la crisis pero no generado por ella), es verdaderamente de chiste e incomprensible por otra parte. Vale que la crisis es mundial y repercute en nuestro país como en otros de manera muy acusada, aunque sabiendo lo anterior, es de cajón que se lleven a cabo medidas para que el choque no sea tan brusco. Mas no, al parecer, que no sólo no se genere economía en un país, sino que esta se destruya de un modo exagerado e inexorable no es prioritario para tratar de enmendarlo de raíz, sino sólo para parchearlo. Y es que si no se desinfecta una herida y sólo se pone una tirita simplemente sirve para un rato.
Así, que tras tanto esfuerzo de estudiar y hacer carreras para labrarnos un futuro prometedor, a la juventud desempleada y la no tan juventud sólo le queda matricularse o inscribirse en cursos, o las tan manidamente hoy nombradas oposiciones, previo pago de su preparación a una academia, las cuales, junto con los centros que imparten masters son los que verdaderamente están sacando suculenta tajada de esta crisis, que parece nos ha cogido cariño y como visita molesta, amenaza con quedarse una buena temporada dando la lata y encima de gorra.



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