Casos y cosas, LA MAYOR ESTRELLA YA BRILLA EN EL FIRMAMENTO. MICHAEL JACKSON, SIMPLEMENTE IRREMPLAZABLE

Fecha 21/7/2009 11:25:29 | Tema: Mercedes Martín Párraga

Pasaban las once de la noche. El lleno era absoluto y la expectación máxima. Varias generaciones se daban cita, un público heterogéneo unido por la música. Inesperadamente las luces se encendieron y como un estruendo miles de voces gritaron y como una sola garganta entonaron su nombre.

­En un gigantesco escenario de dimensiones desorbitadas con una cuidada escenografía, su delgada figura, su sombrero y sus extravagantes ropajes captaron la mirada de miles de fans que enloquecían a medida que la figura se movía vibrante al ritmo de la música.
Es como siempre he imaginado que sería un concierto del Rey del Pop; nunca asistí a ninguno y ahora ya será uno de esos sueños inalcanzables, de esos que nunca se tachan de la lista. No es que yo fuera una de esas fans incontrolables e histéricas -tampoco va con mi carácter- pero sí que me reconozco una seguidora. Aunque en los últimos años, como todos, le tenía un poco olvidado y sus discos empezaban a guardar un poco de polvo, que todavía no he quitado (he calmado mi sed musical con la radio, la televisión y sobre todo Internet, que tan útil se ha convertido para estos casos).
Soy consciente de las controversias que despertó y seguirá despertando porque aunque como siempre que ocurre con los genios, la muerte y sobre todo prematura, convierte al hombre en mito.
Hay quien dice que fue la perfección la que acabó con su vida. Perfección elevada a la categoría de una obsesión inculcada con sangre desde muy pequeño por un padre sin escrúpulos que le robó la infancia. Una infancia que acabó a los 4 años cuando comenzó su explotación musical acompañada por auténticas palizas físicas por el simple hecho de equivocarse en alguna coreografía. Dicen que su regreso a los escenarios le provocaba un pavor tal que se había obsesionado porque todo fuera perfecto, con ensayos hasta la extenuación, incluso preparaba un dúo con uno de sus hijos. De momento ya han salido a la luz decenas de imágenes de esos últimos días de ensayo.
Era más que obvio que su estado físico era deplorable (las últimas informaciones hablan de que pesaba 52 kilos y que incluso habría perdido su cabello), y que el tiempo le había pasado una factura muy cara, más aún sus supuestas operaciones de estética. Y digo supuestas porque nunca oficialmente se dijo nada y hay quien habla de una enfermedad degenerativa de la piel y de su siempre polémica obsesión por "blanquear su piel". Curioso y paradójico cuando siempre elegía a personas de color para su entorno y a una madre blanca para unos hijos cuya paternidad también siempre se ha puesto en duda.
No puedo obviar su polémica relación con los niños. Siempre tendrá detractores por este hecho, pese a que el entonces niño Evan Chandler que en 1993 le denunció por supuestos abusos sexuales ya ha confesado que todo fue mentira y una malévola idea de su padre para "salir de la pobreza". Siempre quedará la duda… para algunos siempre fue inocente y para otros siempre será culpable.
Una relación con los más pequeños que demostraba su carestía afectiva y la necesidad de regresar a una infancia imposible de recuperar. Por eso él mismo salió al paso de esas acusaciones por abusos a menores pidiendo que le dejaran ser el niño que nunca fue. Su mansión, su Neverland, su particular País de Nunca Jamás es el mejor canto, la mejor expresión a sus sentimientos.
El Rey del Pop tenía un lado extremadamente solidario, tanto que entre los numerosos récords alcanzados en su vida está el de ser el artista que más dinero ha donado para fines benéficos, principalmente para niños. Aunque para muchos, eso será secundario y prevalecerán las numerosas polémicas que rodearon su vida. Pero no será lo que prevalezca de él con el paso del tiempo. No quiero pensar que sea así cuando ha sido, con toda seguridad, el artista que marcó un antes y un después en la música; en la forma de entenderla, de hacerla, de promocionarla. Fue un artista único, de esos que nacen sólo una vez, como tantos productores musicales y profesionales del gremio han recalcado estos días. Dicen que no tenía formación, no pudo recibirla en una difícil infancia, pero era un genio y no la necesitó.
Fue el primero en convertir sus conciertos en impresionantes espectáculos con escenografías y coreografías trabajadas hasta esa perfección obsesiva que le caracterizó, y que luego tantos otros grandes copiaron. El primero en convertir sus videoclips en auténticas e innovadoras obras de arte, el que más discos ha vendido a lo largo de la historia, por encima del mítico Elvis Presley, del que "llegó a ser su yerno" y único, irrepetible e inimitable en sus movimientos, por muchos que lo intenten; en él eran innatos.
En definitiva, un ARTISTA con mayúsculas, una pérdida irreparable para el mundo de la música, y el mejor ejemplo de que el dinero, la fama y el éxito no dan la felicidad; él siempre dijo que se sentía solo y triste, pese a tener 9 hermanos. No era consciente de que millones de personas, cinco días después de su muerte, le lloran desconsoladamente.



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