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Ricardo García Lozano : HISTORIA, HISTORIAS, LEYENDAS, Crónica de la España Musulmana (I) (Abderraman II)
el 19/1/2010 12:49:14 (1269 Lecturas)

Tras la muerte de Haquen, heredÓ el trono su hijo Abderraman, que reinÓ con el ordinal II y que aunque llevaba el nombre de su aguerrido bisabuelo, no
tenía ni el empuje, ni el coraje que aquél tenía

Si bien hizo algunas incursiones ocasionales contra los reinos cristianos del norte, su vida, en general, la dedicó a más placenteras ocupaciones.
Era blando y débil en el trato con los criados, a los que no castigaba aunque tenía constancia de que le robaban a manos llenas. Era débil y blando con su esposa principal, y lo era con su consejero, el eunuco Nazr, más fiel a su ama que a su amo.
Influenciado por los califas de Oriente y deseando imitarlos, se rodeó de pompa, lujo y una corte de poetas y músicos. Él mismo compuso algunos poemas, o por lo menos los hacía pasar por suyos, aunque parece probado, que cierto número de ellos fueron en realidad composiciones de otros, que a cambio de adecuadas gratificaciones, no tenían inconvenientes en la usurpación de su obra y nombre. No cabe duda que tenía predilección por el arte y todos reconocen que en su corte, los artistas eran tratados con máxima deferencia, y que se les suministraba del tesoro los medios para dedicarse a la creación pura, a veces, viviendo rodeados de un lujo principesco.

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Ricardo García Lozano : Hablemos de libros “QUILOMBO”, DE SANTIAGO CASTELO
el 17/2/2009 14:31:32 (2289 Lecturas)

El día 30, último viernes de Enero, presentó Santiago Castelo su libro de poemas “Quilombo”, en la Casa de Cultura de Don Benito.

Se abaníca a veces Castelo, con negro abanico y surgen de sus hombros y cabeza con el viento, formas sinuosas. Son palabras que no se leen y se adivinan. Se levantan y extienden por encima de la audiencia, ingrávidas y allí quedan flotando.
Abre después Santiago el libro, se quita las gafas y queda su rostro más desnudo e inocente. Adelanta la cabeza y empieza a nombrar esas palabras que descienden lentamente, como copos de nieve o ligeras plumas, sobre los oyentes; se posan, se funden, resbalan y corren a llenar vacíos del alma.

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