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Jesús Adame : COSAS MÍAS, Especial ‘Santiago y Santa Ana 2021’ UN PAÍS ALEGRE Y CONFIADO
el 11/8/2021 18:12:27 (47 Lecturas)

Confiado, digo, no confinado. Tan solo con la “n”, ésta le confiere a aquella, tan bonachona palabra, un tétrico sentido, superando en repulsión a las advenedizas almóndiga, cocreta, o facistoide, por ejemplo. No, solo pretendo preguntarme acerca del orgullo humano. Y de su pérdida. “Casi ná”

Razón tenía Don Jacinto Benavente cuando opinaba que “los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados”. Si aún viviera Don Jacinto, seguro que enarbolaba el título de su obra teatral, “La ciudad alegre y confiada”, ampliando el ámbito del título, de ciudad al de país.
Porque, “a ver” vamos, como se dice ahora en los programas coloquiales y chismosos de las muchísimas TVs que “nos tienen contentos, alegres y confiados”. ¿Qué es lo que nos pasa?; llevamos ya varias décadas en caída libre, pero da la impresión de que no caemos por un precipicio, sino que lo nuestro es un pequeño traspiés que estamos dando al bajar del acerado al firme alquitrán de la calle. Quizás en nuestro ánimo nos estemos aferrando a la idea de que vamos a dar unos cuantos pasos por el alquitrán para enseguida volver a subir al protector acerado. El caso es, que llevamos ya unas cuantas décadas, varias, bajando de la acera; cuesta creer, que existan constructores tan burros como para hacer aceras tan difíciles de bajar. No, no los hay; la triste realidad es que deliramos, en nuestra ensoñación, tratando de convencernos de que al final de la caída libre, nos va a recoger un agradable y mullido colchón de plumas. Faltaría más; esas horrendas cosas no pueden pasar aquí. ¿No veis que somos demócratas?; los demócratas somos dialogantes, somos gentes comprensivas, tolerantes, “buenismos”, palabra esta última que resume todas las bondades del auténtico gilipuertas moderno.
La deuda pública tan solo alcanza ¿el 125% del PIB?; y, ¿no es para estar felices de que nuestros nietos y los bisnietos de ellos podrán pagarla (bueno, sostenerla, no exageremos) con el estado del “malestar” que les vamos a dejar?. El nivel del paro..., bueno, dejémoslo; siempre lo ha habido y siempre lo habrá; además, para que haya ricos, tiene que haber pobres.
Por otra parte, somos miembros (y miembras, y miembres) de una macro nación poderosa y, ¿quizás?, pretendidamente benefactora, si no consideramos para nada que mejor que buscar amigos allí, deberíamos haber contratado a un segurata para que nos diera de guantazos todos los días a las diez, lo que resultaría sin duda, menos lesivo y muchísimo menos costoso. Véanse, sino, como el “presunto enemigo” del colonialismo permite que se mantenga una infame colonia en una zona de “su”, hasta hace nada, territorio (curiosamente, en el nuestro), y encima nos recomiendan abrir de par en par la verja que nos separa de los que allí viven, para que estos puedan traficar a sus anchas y panchas con el tabaco; catorce cajetillas de tabaco se “fuma cada llanito” a diario, incluidos los niños; ¡tela marinera!. Eso si que es la demostración máxima del “buenismo democrático”, por parte de Europa. Pero reparen, además, en que esta Europa (entiéndase que es el “segurata”), permite que unos individuos criminales que atentan contra la unidad, la indivisibilidad, y el estatus democrático de España (téngasela a ella como el contratante del segurata), no los entrega a su justicia europea ni a la de la propia sufridora de los crímenes; por el contrario, atiende todas las rogativas de estos caraduras sobre derechos habidos y por haber, que esgrimen con toda la jeta, no arrepintiéndose, sino proclamando a bombo y platillo que volverán a repetir la jugada cuantas veces sea necesario.
No habría espacio en estas páginas para reflejar el deterioro de otros muchos valores humanos; no religiosos, precisamente, sino simplemente humanos, de educación, de respeto, de verdadero amor a la vida, del auténtico amor a los semejantes y a nuestro entorno; valores que se han ido yendo (sibilina y calladamente) derechitos al carajo; y perdonen la expresión, pero es que se me hace cuesta arriba encontrar el sitio donde unos valores puedan ser tan humillados y despreciados como hacemos, por ejemplo, con la basura de plástico que abandonamos en un arroyuelo, antaño lleno de culebras, ranas, de junqueras; ¡de vida!; y hoy de pestilente basura.
Luego de unas cuantas décadas, a cual de ellas más desastrosa, ¡somos como Dios!. Si, ya lo somos; la peor de las desgracias que pudieran caber en estas pocas líneas. ¿Cómo?, no entiendo. Si, hombre, si. Hemos alcanzado la meta que ya en una ocasión tratamos de ganar, y no pudimos. Aquella manzana contenía la sabiduría de Él. Claro, la mordimos, natural que estemos hoy aquí; lo malo es que nuestra soberbia no tiene límite alguno; y aquí estamos, por ello. ¿Qué nos falta para alcanzar esa meta en esta ocasión?. ¡Ser Dios!. Tenemos de todo cuanto cabe en los reinos de la Naturaleza. Si, señor/a/e vegano/a/e; sin ningún ánimo de ofender debo decirle que si usted se come una patata se está comiendo a un ser vivo, previamente cocinado, eso si, no asesinado, y..., las piedras no engordan. Por lo demás, la única propiedad inalcanzable para el hombre es la propia vida del hombre.
De tal manera, que el camino que llevamos está claro; no es una acera, es una sima profunda y el castañazo que nos vamos a pegar va a ser de los que hacen época. Pero, ¿qué nos falta para alcanzar esa meta?. Nos falta nada más y nada menos que ser los propietarios de la vida humana. Pues ahí tienen ustedes que este país, España, uno de los más antiguos de la bola azul, acaba de conseguirlo. Ha decidido disponer absolutamente, de forma rotunda y legal, de la vida humana; de su “ser o no ser”. La única propiedad de la que no podíamos disponer; pero, hete aquí que te hete..., ¡EXPRÓPIESE!, ¡y listo!.
Hacia el final de su obra, Don Jacinto pone en boca de uno de los actores: ... Nuestra ciudad alegre y confiada, que nunca pensó en su asolamiento, que oyó la voz y despreció el aviso... Y sus paisanos, nosotros, alegres y confiados, no saben/mos/mes si reír o llorar, si alegrarnos o escondernos debajo de la cama. Pero, sobre todo, este pueblo, esta ESPAÑA, que un día consiguió vencer a un poderoso ejercito invasor, tan solo con navajas y coraje, hoy, ... “débil y flojo, sin voluntad y sin conciencia, está complacido de ser mal gobernado...”.

Chascarrillo
¿Dónde andas, querida democracia? Andar, andar..., lo que se dice andar..., no es que esté coja, sólo que voy un poco lenta

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