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Jesús Adame : COSAS MÍAS, CAMBIAR DE ‘LOOK’
el 21/9/2020 9:46:48 (32 Lecturas)

ODIO TENER QUE UTILIZAR BARBARISMOS EN MI LÉXICO, TENIENDO, COMO TENEMOS, UN IDIOMA QUE ES LA ENVIDIA DEL MUNDO MUNDIAL. PERO A VECES SE HACE NECESARIO PARA, MÁS QUE NADA, TRATAR DE CONSEGUIR UN RETRATO LO MÁS APROXIMADO POSIBLE DE LA HUMANA ESTUPIDEZ

Además de que aquí, en este país, cuna y maestro del tal idioma, hemos admitido últimamente “palabros” como “cocreta” o “almóndiga”, o “asín” (“asina” no, mira tú, siendo más bonita), “toballa”, “culamen”, y otras cuantas lindezas que deben estar siendo el hazme reír de países hispano hablantes, presuntamente más incultos, y otrora discípulos del nuestro.
Debo, por ello, doblegar la cerviz, no sin dejar de arrepentirme de hacerlo, y pretender que la fotografía me quede lo más aproximada a la cruda y triste realidad en la que nos ha tocado vivir.
Eligiendo un símil taurino, para evitar caminos más proclives a crispar la deseable convivencia, considero que el grueso de los aficionados a la “fiesta” tenemos que ver la corrida desde el tendido de sol, con la sola protección de una visera de cartón, y sin almohadilla. Es cruda, desde luego, la realidad de ver morir al toro bajo un sol de justicia. A la “sombra” es otra cosa; el toro va a morir, seguro; pero a mí plim (aseguran algunos), yo ya tengo la huchita llena.
¿Estamos pretendiendo dar una buena imagen?; creo que no. Estamos tratando de cambiar la que tenemos.
Y utilizo el plural para referirme a todos; unos por activa y otros por pasiva. Todos los pobladores de este país somos reos si ese cambio se produce. Unos porque lo quieren, y otros porque no opinan debido al miedo, al “buenismo”, ¡o qué sé yo a qué!. Pero, blanco y en botella; uno más cero, es uno.
Luego de vivir una dictadura (¿o dicta-blanda?; no puedo opinar porque no he vivido en otros países que igualmente “la disfrutaron” en mi época ¿o es que ya no nos acordamos?); conseguimos entre todos, TODOS, TODOS, catalanes, vascos, etc, todos incluidos, implantar una democracia; estatus social ese que todos admirábamos entonces (unos más fervientemente que otros) y la deseábamos, unos menos secretamente que otros. Para ello, y contando con la colaboración de ¡TODOS! los ciudadanos -los adictos de aquella “dicta”, y los que “ansiaban la libertad” que ofrecía la presunta democracia siguiente- montamos un chiringuito con un andamiaje que consistía en tres niveles: una altísima jefatura, un grupúsculo legislativo-ejecutivo, y otro judicial. El grueso de la “afición”, ¡al tendido de sol!, ¡sin visera ni ná!
En el primer andamio, un rey que ha debido encontrarse a veces un tanto solo y, quizás, “aburrido”; un rey al que se le puede colocar como diana para el juego de dardos y ¡premio para el que le acierte “en tós los morros”!; ¡y no pasa nada, oiga!. En el segundo se produjo, a mi entender, un solemne error que en principio pareció inocente, pero que visto desde la “grada de sol” queda claro que ha sido una jugada alevosa. Las “singularidades” reconocidas en la Constitución han servido para montar un “legislativo-ejecutivo” que es idéntico a un ejército en el que hubiera más generales (pero muchísimos más) que soldados. Diecisiete gobiernos adláteres, basados en una singularidad consistente tan solo en que unos bailan sardana y otros la Jota de Villanueva, cada cual con sus asesores/as, y un gobierno central al que le resultan muy útiles esos diecisiete para redistribuir “convenientemente” sus riquezas, y para otorgarles, cuando sea conveniente, la capacidad necesaria para que ellos mismos “gestionen” sus penurias y puedan ser cabezas de turco en un momento en el que alguien haya de comerse el marrón.
Y el tercero no hubo de ser “montado”, porque ya lo estaba antaño. Único elemento molesto y fastidioso para el asunto: una “señora” con los ojos vendados. Pero vamos, la cosa tiene remedio fácil, se le levanta la venda de un ojo y ¡listo!, ya ve, al menos como un tuerto. El único problema se encontraba en el reparto. Pues, tantos para ti, y tantos para mí. Verás qué resoluciones tan bonitas redactamos. Hoja de ruta, que se le llama a eso.
Entonces, ¿estamos tratando de mejorar nuestra imagen anterior?, no. ¿Un buen corte de pelo, “a lo garsón”, poquito de maquillaje aquí, y las pestañas...? Que no, que no, una coleta bien larga y mugrienta, camisa descamisada, sin corbata, faltaría más, y la chaqueta de la mano por si hiciera falta moderar la figura en algún momento. Nada de chaqué, por supuesto. Cambio de imagen no, cambio de Look, que este a mí no me gusta nada. Pero, ¡si tenemos pedida hora en el salón de estética! Pues se anula; además, tengo pensado cerrar ese salón de belleza para siempre porque eso no da dinero. ¡Uniformidad en la grada, amigo mío!; llenita y que tengan necesidad de mí hasta para comprar la visera de cartón. ¡Pues, bien!.
Pregunto: ¿el “emérito” está inculpado de algo a la fecha en la que se ha ausentado?; no. Otra, cuándo lo sea, ¿no es cierto que estamos todos de acuerdo en que debe ser juzgado conforme a ley, y considerados los beneficios presuntamente ilegales como lo que sean verdaderamente, si regalos o comisiones?. Y la última, ¿deberían considerarse atenuantes, en tal caso, los innegables y múltiples beneficios y oportunidades que consiguió el presunto para este su país, para minorar la pena que pudiera corresponderle?.
Repregunto: primera, ¿no es cierto que en el “ámbito político”, luego de décadas conociendo sus chorizadas, jamás de los jamases se ha inculpado a alguien, aunque juntaran tanto dinero como para asar una vaca, y a que, incluso, otros se han fugado y viven a nuestra costa?. Segunda, ¿estaríamos todos de acuerdo, si tuviéramos la suerte de que se les “echara mano” algún día, en que las “apropiaciones” (sus enriquecimientos ilícitos, inexplicables, y excesivos) tienen un origen ilegal?. Última, ¿sería de justicia (¿o no?) que se considerara agravante -para engordar sus penas, naturalmente- el hecho cierto de que dichas “expoliaciones” han incrementado escandalosa e ilegítimamente el patrimonio de los imputados y, peor aún, que han engrosado los fondos de los enemigos de la democracia,?
Total, que no se trata solamente de peinar la coleta, sino de conseguir que nos la dejemos todos bien larga. Pues no; que no, coleta, que no, que no quiero tener pinta de guarro, y mucho menos de serlo. Que desistáis de cambiarle la pellica a un país que tiene más de quinientos años. Que, para conseguirlo, la única vía posible no es la de “plantear a debate el tema republicano”, sino que lo pidiera a gritos la mayoría del pueblo español. Que no es la actitud monárquica la que hace necesario el estúpido debate; lo sería, si fuera posible, que no lo es, la reposición de los cientos de miles de millones estafados durante estos años a los españoles por sus dirigentes. Que aquí no debate ningún gilipuertas, ninguna gilipollez. Que a los españoles nos quedan redaños suficientes, y las navajas que expulsaron a Napoleón de nuestra querida España, para cortar las coletas que hagan falta.

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