Menú

Buscar

Jesús Adame : COSAS MÍAS, ¡AY, QUÉ RISA, MARÍA LUISA!
el 2/7/2020 17:20:14 (45 Lecturas)

Usted perdone, señora mía. Bueno, realmente, señora mía no lo es, desde luego; y señora, pues, usted perdone si no lo fuera; quiero decir, que puede ser señorita, si está casada, o compañera de alguien, o..., yo que sé. Se puede ser cualquier cosa hoy en día. Discúlpeme porque la verdad es que tal y como tenemos los registros civiles, es que no me aclaro...

Reitero mis disculpas, y vengo a decirla/o, o lo que sea, que me ha hecho usted reír, con tanto suceso macabro como estamos soportando, como hace mucho tiempo que no lo hacía. La verdad es que soy de risa facilona, no hay que ser muy gracioso para hacerme reír; yo veo en la tele a un payaso y antes de que abra la boca, y aún sin que la abra, ya me estoy riendo. Y los hay que abriendo la boca son unos auténticos siesos, se lo digo yo. Sin embargo, me sale la carcajada. Y mientras más sieso sea, más me río. Y es que tengo ojo para reconocer a los chistosos.
Pero lo de usted; lo de usted, ha sido de libro. Y el asunto que me ha proporcionado ese momento de hilaridad no es precisamente aquello a lo que pueda llamarse gracioso. No lo es, válgame Dios. Pero claro, a los de risa fácil se nos debe perdonar el chusco por el coscorrón, ya que nuestra risa es espontánea, sobrevenida, forzosa y, por lo tanto, excusable. Igualmente, vaya por delante que nada tiene que ver cualquier parecido de esta risotada con el sentir de alguna intencionalidad política; no tiene absolutamente nada que ver; la realidad de su propósito es única y exclusivamente la de manifestar que usted, al menos, es divertida, fresca (mucho), y lozana; al menos, reitero.
Dejé de ser animal político desde que la política se convirtió en “lucha privada de partidos”. Tengo amigos en todo el “arco político”; en unos más, en otros menos, en alguno, ninguno. No comulgo con eso de “si no votas, le das el voto a los otros” porque si voto sin mi razón entraría en “el juego político” que es lo que más odio en esta vida, porque eso es lo más sagrado y nunca debe ser un juego.
Pues resulta que, a pesar de que no soy un aficionado a los WhatsApp, recibo cantidad de ellos. Me suelo reír con todos; con unos más y con otros menos (con alguno, nada). Los hay con mala baba pero, si no risa, al menos me suele salir un escueto “¡qué cachondo, el tío!”. En otros me parto de la risa por espontáneos, auténticos, y reveladores; son reales, y/o teatralizados; alguien filma un “cortísimo” y luego, el cabrito, tiene la idea de enseñárselo a todo el mundo; y va, y lo enseña. El de usted a mi de hace unos días. Y todavía, cuando lo recuerdo o lo reviso, me troncho de la risa floja que me da.
En el video aparece usted, frente a un atril, en rueda de prensa, pronunciando una frase que yo entiendo “épica”: “Ehhh..., voy a volver a explicarlo. A ver si soy capaz de explicarlo”. Vaya, pensé, la intención es buena; a ver. No obstante, la cara de su compañero, ministro de no sé qué cosa (hay un montón de ellos/as, yo qué sé, pero estaba allí subido, ante otro atril, separado del suyo por una distancia “social”), su cara, digo, traslucía también una hilaridad inducida por el conocimiento de su desconocimiento, el de usted; o sea, del embolao que le habían metido a usted encargándola que justificara un asunto de su departamento, del que (quedó clarísimo) no tiene ni idea. Luego de un extraño silencio, se sale con una sentencia: “Ehhhh,... los ERTEs, … ¡no son parados!”. ¿Qué me dice usted?
Según parece usted es menestra (Ministra, perdón) de Trabajo. Una de las Ministras/os; creo que pasan de la veintena, más asesores, y ayudantes de los asesores, etc). ¿Y no ha sido nadie capaz de darle a usted una clase rápida de la reforma laboral, esa que vienen afanándose en cargarse?.
Para no cansar, unas cuantas perlas que ni el magnífico Chiquito de La Calzada, que en Gloria esté. “Hemos hecho los ERTEs para no destruir empleo”. “¡Mayestático!”. “La comisión Europea emula nuestro ejemplo porque es como un dique que impide el despido de la gente”. Jopé con la Comisión esa; ¡qué listos los tíos!. Otra pausa inteligente, y después: “A ver si somos capaces de explicarlo y me ayuda el ministro (implorando ayuda al que estaba a su lado con cara de sorna); por tanto los ERTEs,. ¡NO SON PARO!”. Y nosotros creyendo que... ¡Aleluya!. “Piensen que computan, están en alta, ¡No están en el paro!”. Aquí estuvo usted un poco floja porque pudo lucirse diciendo algo así como, por ejemplo, “... andan, los veo yo andando por las calles, ¡no están parados!”. Sin embargo, se luce: “A ver si soy capaz, porque muchos periodistas lo preguntan...”; y es que estos periodistas son la monda lironda... “A ver... lo vuelvo a explicar..., a ver si entre los dos... (y un jamón, estaría pensando ése otro de los dos) y hay dos datos... imagínense que una empresa X (¡Ufff, qué difícil lo pone!) presenta un ERTE. Un ERTE de empresa, no de trabajadores; pues eso es lo que las Autonomías nos dicen que han presentado tropecientos mil; no, perdón, nosecuantos mil. Pero de empresas, no de trabajadores. (¡qué follón, madre mía!). Pero el SEPE nos da el dato de trabajadores, no de empresas, o sea, de la parte ¿física?, y dice que son casipicomil, no, no, dosmillones y tropecientosmil, perdón, a ver si el ministro...”. El señor ministro se está partiendo de la risa, con una cara de cachondeo que no se tiene en pie. Yo me voy de aquí antes de que suelte otra, estaría pensando el hombre mientras se rascaba la cabeza y contenía la risa. Pues, ¿qué creen que pasó?; ¡la soltó!; así de claro; no le dio tiempo de irse al hombre. Y dijo, como suena, lo prometo: en este país los niños y las niñas a partir de ahora van a saber lo que son los ERTEs.
El asunto es triste, muy, muy triste; pero, qué quieren, da risa. ¡Pobrecitos niños!


CHASCARRILLO

¡Qué lindo, el confinamiento!,
Con sus puertas cerraditas,
y su confinado dentro.
¡Qué bonito es confinar!.
Pues, … vamos ya; ¡confinemos!
con las puertitas cerradas,
sus confinaditos, … dentro;
Con sus viejitos guardados,
y a los niños divirtiendo.
Con sus fases y sus prórrogas,
… ¡que quietitos, los tenemos!
¿A qué esperar?, ¡vamos ya!;
todos juntos, … ¡confinemos!

Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

PUBLICIDAD

Documento sin título

Para más información

Ver la edición impresa (en todos los puntos de venta de prensa y en estancos, gasolineras, kioscos y librerías)