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Mª José Fernández Sánchez : EL REGRESO A ÍTACA, TIEMPOS DUROS O DIFÍCILES
el 7/5/2020 18:45:09 (157 Lecturas)

Siempre se ha dicho que la vida es complicada, que vienen malos tiempos y que hay que ahorrar. De niña lo escuchaba en bocas de mis padres, incluso en personas de edad avanzada, las que entraban a comprar a nuestro establecimiento; yo, en verdad, no lo tomaba en serio, pues creía que eran cosas de mayores que habían aprendido de sus ancestros... en fin, seguía mi marcha, despreocupada y feliz por esa parte; no obstante, recuerdo que me angustiaban temas en concreto sobre el despertar a la vida, entre ellos, los estudios, algunos proyectos y, sobre todo, el amor y la amistad

Hoy en día estamos llegando a un punto en que el joven empieza a tener tantos problemas como la persona adulta, ya que la vida se está complicando para todos en general: chicos, jóvenes, adultos y ancianos; los pequeños echan en falta la presencia de sus padres, los que no pueden ocuparse como les gustaría por tener que trabajar para sostener un sistema que -es cuestión de tiempo- se nos venga a pique (ya estamos viendo y viviendo la que se ha montado con el Covid-19); los jóvenes con las exigencias de los estudios, muchas veces en compañías un tanto peligrosas, sin olvidar la falta de trabajo o la poca renumeración, por lo que tienen que permanecer en el hogar paterno...
Todo se está precipitando de un día para otro; luego las familias estamos presionadas con la problemática de la gente joven. A la inseguridad del trabajo, añadiremos la carga familiar y, en algunos casos, el cuidado de los ancianos que puedan ser atendidos; ya que, al tener que trabajar sus hijos, y más ahora que se ha endurecido el sistema laboral, en algunos casos no pueden solventar las necesidades de sus mayores.
De esta forma, en cualquier etapa de nuestra vida, estamos pillados por un sistema que hace aguas por doquier; para tal situación he encontrado una frase (en Jesús Nunca Falla), que dice: "Necesitamos paciencia para aceptar lo que no podemos cambiar, fuerza para cambiar lo que podemos e inteligencia para distinguirlas".
Tenemos una tecnología puntera, que nos vigila en nuestra propia casa: chicos y chicas, hombres y mujeres, mayores y ancianos; también se ha conseguido el divorcio, el aborto, la libertad sexual, la eutanasia... Actualmente estamos más protegidos que nunca (quitando el “Coronavirus, Covid-19” que nos va a quedar sin mayores); también se condena el tráfico de droga, los malos tratos, el abuso sexual, el hacer bullying; pronto, con el apoyo de este gobierno abierto y dialogante (Pedro el cansino: anda que no habla por la TV, el majo), habremos dejado atrás a la España decimonónica y triste (ahora es cuando nos vamos a reír: con lo que viene).
Con tanto logro, aún tenemos que despabilar para encontrar trabajo ya que, la mayoría de los extremeños acumulamos demasiadas facturas en nuestros hogares (sobre todo cuando reenganchemos en el trabajo); por lo tanto necesitamos soluciones y para ello me agarro al refranero, que dice: “si estás atravesando un mal momento, sigue caminando. Lo malo es el momento, no tú” (mire usted, ni caminar podemos: estamos aisladitos, a ver si nos enteramos).
Se puede ser positivo, pero, si en ese momento crítico, no tienes dinero para pagar lo que debes, te van a embargar los bienes; de modo que lo único que te resta es seguir como puedas: buscando trabajo incluso debajo las piedras, con buenos modales y sin perder tiempo, para poder solucionar cuanto antes tu papeleta. Esa es la realidad de los tiempos duros y difíciles que nos ha tocado vivir.
Porque “el éxito en la vida no se mide por lo que logras, sino por los obstáculos que superas”, amigo mío; pero, si dichas trabas se presentan como un aluvión social, es evidente que nos agotaremos en la lucha para conseguir pocos resultados: buscaremos ser como aquellos políticos que tienen el sueldo asegurado, sin tope ni freno, se garantizan su solvencia; después el gobierno subirá la fruta y al agricultor se le dará una miseria por su sudor, siempre ha sido así, y eso que estamos en un gobierno socialista defensor de los pobres y oprimidos.
Lo bueno de la lucha es que nos hacemos fuertes, si se vence a la adversidad, pues se dice que “si la montaña que subes parece cada vez más imponente es que la cima está cada vez más cerca”; si es así como nos lo pinta el refranero, a veces, es tan empinada la situación que algunos pretenden trepar por una pared resbaladiza; luego es cuestión de destreza, juventud, técnica... sin olvidar poseer buenos agarres para poder escalarla, hasta alcanzar su cima (siempre que superes el Covid-19).
Aún así no nos debemos desanimar; la mayoría de los ciudadanos comprendemos que España está pasando por tiempos duros y difíciles, ya que, como dice el proverbio: “Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. No es el fin del mundo (tan sólo para los que se han muerto), es el inicio de uno nuevo”; luego este gran cambio es preciso que nos coja bien preparados, sanos y no demasiado mayores para la transición que estamos atravesando; ya que el que quede, va a estar en la gloria: vivirá en un mundo a su medida, cargado de futuros proyectos (y yo voy y me lo creo: madre mía con la narria tenemos).
Ante este panorama, me viene a la mente otro refrán que contesta a una angustia emergente, de carácter social: “¿Por qué te preocupas? Si has hecho lo mejor que has podido, preocupándote no conseguirás solucionarlo”; y quizás sea este último el que más me consuela, pues lo tengo como una de mis máximas: hacer lo que buenamente se pueda para mantener la conciencia tranquila.
No obstante la tranquilidad es relativa: viene durando poco, porque es raro el día que no nos meten un nuevo susto en el cuerpo: sea con la salud, con la política o con la dichosa economía. Luego el estado de ánimo del ciudadano está en continuo bamboleo, hasta tal punto que la sociedad parece desquiciada, triste, sin tope ni freno... Ante dicho estado lamentable, alguien puede que responda: "a río revuelto ganancias de pescadores"; y, aunque la vida esté muy mala, vengan tiempos duros o difíciles, siempre habrá alguien que pueda ahorrar: desde el momento mismo que se comercialice la vacuna del Coronavirus, Covid-19, ese alguien, a buen seguro, se forrará.

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