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Mariano Escobar Muñoz : OTRA MIRADA, Y VUELTA LA BURRA AL TRIGO
el 24/9/2019 10:30:43 (51 Lecturas)

¿SABÉIS POR QUÉ NO SE PONEN DE ACUERDO
EN LA FORMACIÓN DE GOBIERNO?
PUES PORQUE SI HUBIERA ACUERDO
ECHENIQUE TENDRÍA QUE DAR EL TIEMPO EN LA TUERKA


A LA VUELTA DE MI MES DE VACACIONES EN ZAHARA DE LOS ATUNES, DONDE ME CODEO CON LO MÁS GRANADO DE LA IZQUIERDA DORADA Y PROGRESISTA ME TRAJE PRESTADA LA OCURRENCIA, EN FORMA DE CHISTE MALO, QUE REFIERO EN LA ENTRADILLA...

… Y me encuentro con que un diputado de Unidas Podemos (o sea, de Podemos) define (sin querer) con total precisión cómo debería haber sigo el proceso de negociación: 1. Calendarios. 2. Diseño de mesas sectoriales. 3. Comité de seguimiento. 4. Discrepancias tolerables. 5. Pacto sobre el modelo de relaciones con la prensa, y 6. Los cargos como garantía de cumplimiento de lo pactado
¿Alguien encuentra alguna similitud con la estrategia de Unidas Podemos (o sea, Podemos, o sea Pablo Iglesias)?
La torpeza de Pablo Iglesias ha proporcionado a Sánchez la coartada, el argumento de la no coalición al intentar corregir el mal resultado electoral de Unidas Podemos pasando, ahora, al PSOE la factura de la moción de censura; una torpeza que no es, simple y lamentablemente, más que la consecuencia de que las prisas y la soberbia denotan un desconocimiento bochornoso de la historia reciente de este país.
Si un improbable rasgo de humildad (la humildad de los sabios no es debilidad) le hubiera llevado a repasar la política de pactos y acuerdos del partido socialista cuando no tiene mayoría absoluta, en relación con la IU de hace diez, veinte o treinta años, habría contado hasta diez antes de poner el carro de los cargos de Unidas Podemos (o sea, de Podemos) por delante de los bueyes de los programas; porque hasta un mindundi como yo, que no logró pasar de concejal ni vendiendo mil veces mi alma al diablo, podría haberle informado a alguien que roza con los dedos el "ministerio", de cómo se las gasta el partido histórico cuando se trata de compartir el poder. El darle todas las cartas al adversario, el poner toda la propia tropa a los pies de los caballos del adversario, debiera ser motivo de fulminante e irrevocable dimisión, sin consulta a las bases mediante.
Y no digamos nada sobre la promesa de que, a partir de la entrada en el Gobierno, se va a portar bien, sobre Catalunya donde dije digo digo Diego, sobre política exterior ni me acuerdo de lo que dije ayer, sobre reformas de leyes (mercado laboral, sistema electoral etc) eso son cosas para cuando no estamos en el Gobierno y en general, viva Groucho Marx, estos eran mis principios pero si no le gustan tengo otros. Que una firma en el BOE bien merece semejante reconversión.
No se ponen de acuerdo a pesar de los mensajes que la ciudadanía, los votantes, y sobre todo los patrones de los medios de comunicación que les conducen llevan meses intentando hacerles entender que no es bueno que volvamos a las elecciones hasta que la moneda caiga de canto. Y como no entienden o no quieren entender el supuesto mensaje, es que algo falla en esta pedagogía. O los políticos (los llamados de izquierda) no son tan listos como debieran y exige su alta responsabilidad, o las lecciones que le dan ese grupo excelso y clarividente de la sociedad tiene alguna falla que solo conoce el creador de opinión que se apellida Tezanos.
No se ponen de acuerdo porque nuestra escandalosa incultura política se agrava, aún más, en los políticos provocando las conocidas reacciones. El falso radicalismo (confundido, como no puede ser de otra manera, con firmeza y jondura en sus convicciones) les lleva a entender una negociación como la ocasión de poner en valor, de manera monolítica, los principios, propuestas y programas de cada uno. Nada. absolutamente nada de aquello de "dos pasos adelante y uno atrás, si es necesario" del mítico Marcelino Camacho.
La vulgaridad, la cerrazón y la inconsistencia de sus convicciones es tan grande que ceder un poco en aras de un entendimiento mayor, es considerado una derrota, una claudicación ante un adversario del que le separa el infinito... en teoría. Saben lo elemental de las matemáticas electorales; llegan hasta la suma (de hecho una de las frases más brillantes de los políticos es "no suma" tal o cual posible concurrencia) pero de ahí no pasan; como para resolver lo que los cursis llaman una ecuación.
Se les ven las plumas del plumero cuando todo se reduce a un miedo enfermizo a que los pilares ideológicos y los principios de los que tanto les gusta presumir, queden en evidencia y caigan como hojas en avanzado otoño por la más leve brisa de una somera negociación. Cierra el círculo la desconfianza mutua (ya sabemos que el muy desconfiado suele ser poco de fiar), el temor de que el otro pueda rentabilizar algún logro, o la fresca memoria de agravios pasados, lastres que les llevan al fondo de su propia miseria.
Este barrizal viene de que, en los últimos diez años, "la revolución" ha consistido en producir espacios suficientes para que, jóvenes activistas con brillantes ideas y toda clase de aventureros y charlatanes, pudieran llamar la atención de los ciudadanos frustrados y cabreados; la televisión ocupó la política, y los políticos (viejos y nuevos) se convirtieron en rutilantes estrellas que saltan de un plató a otro en dura pelea por la propia supervivencia: la de los actores y la de los escenarios. "Una pelea en la que, la primera víctima ha sido (está siendo) el rigor, seguido inmediatamente de la solvencia." (César Calderón).

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