Menú

Buscar

Editoriales, Carlos Lamas : EDITORIAL, HOLA MUNDO CRUEL
el 10/11/2018 11:56:51 (96 Lecturas)

ES DIFÍCIL SUSTRAERSE DE LA ACTUALIDAD, DOCTORA, SOBRE TODO CUANDO ÉSTA ES TRÁGICA, HASTA EL PUNTO DE CONVERTIRSE EN TEMA RECURRENTE DE TELEDIARIO NACIONAL. EL ASESINATO U HOMICIDIO (EL 1º ES PREMEDITADO, EL 2º PUEDE QUE NO, ASÍ HE OÍDO DE SIEMPRE) EN DON BENITO DE UN GUARDIA CIVIL DE ESTA CIUDAD, DESTINADO EN EL PAÍS VASCO, ALTERÓ EL PULSO DE LA LOCALIDAD, QUE SEGÚN TODOS LOS DATOS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, NO ES TAN TRANQUILA (SOBRE TODO POR LAS MADRUGADAS) COMO EL ALCALDE SE APRESURA SIEMPRE EN DECIR, CUANDO PASA UN CASO PARECIDO, Y VAN… LO QUE ESTÁ CLARO ES QUE NINGÚN LUGAR DEL PAÍS PUEDE SUSTRAERSE, SER UNA ISLA, RESPECTO AL ESTADO ACTUAL DE LA SEGURIDAD EN ESTA PARTE DE EUROPA. Y EL SABER QUE EN OTROS SITIOS LA COSA ESTÁ MUCHO PEOR, NO NOS CONSUELA. LAS SOCIEDADES CAMBIAN EN CONSONANCIA CON LOS MOVIMIENTOS POLÍTICOS, SOCIALES Y ECONÓMICOS, Y LO QUE SE DESTACA COMO UN PUNTO GRIS, TIRANDO A NEGRO, ES LA SITUACIÓN DE LOS JÓVENES Y SU PAPEL EN NUESTRAS URBES. SON TANTAS LAS MENTIRAS Y LAS DECEPCIONES QUE SE NOS MUESTRAN EN LA VIDA PÚBLICA QUE ES COMPLICADO ENSEÑAR DESDE EL EJEMPLO, PORQUE LO QUE ELLOS VEN ES QUE NO SE PROGRESA ESTUDIANDO MUCHO O TRABAJANDO BIEN, SIENDO HONESTO Y RESPONSABLE, SINO QUE SON OTROS "VALORES", LOS QUE ENCUMBRAN A CIERTOS PERSONAJES DE DIFERENTES ÁMBITOS, Y NOS LOS MUESTRAN COMO RICOS, TRIUNFADORES Y FAMOSOS

No estoy justificando nada, ni de lejos, sino tratando de desentrañar el marco de violencia, frustración y confusión en el que vamos acompañando a nuestros muchachos de hoy. La historia de lo que se gesta en los pueblos pequeños, en una sociedad cada vez más conflictiva, indiferente y cruel, puede bien ser el caldo de cultivo de jóvenes insatisfechos e imprevisibles en sus actos y conducta. Aunque mejor lo dejo por aquí que éste no es mi tema ni mi campo, y sí el de estudiosos de estas cuestiones sociológicas. En todo caso, en materia de seguridad, habría que controlar más lo que sucede en algunas zonas de nuestras ciudades, entre gallos y medianoche; sólo por una cuestión de prevención, más que de represión.
Por supuesto que en nuestras ciudades se vive mejor y con mayor seguridad y calma que en las grandes urbes, que tienen que pagar ese precio por ser sitios donde hay de todo y para todos, con todo lo que ello implica, y donde todo se juega a una mayor velocidad vital.
Pero no crea, Doc, que me gusta la tragedia en portada. Lo que de verdad nos gustaría es que las buenas noticias vendieran tanto como las malas. Y no sé si decepciono a alguien -y en todo caso lo lamento-, pero no es así. Esto es como lo de las funerarias, que no le desean la muerte a nadie, pero que a nosotros no nos falte el necesario trabajo.
Y cuando tenemos el pavor en vivo y en directo, de manera real, todo lo que se ha armado por la fiesta del Halloween, ha quedado reducido a la categoría de ridiculez, más allá del extraordinario empeño de unos cuantos, digno de mejores metas. Pero es lo que hay, muertos vivientes a granel, no tan vivos como parece.
Luego también las teles han dado maratones del terror, cuando está claro que la mayor parte de la programación diaria habitual de cada una de ellas ya lo es; de terror, digo. Y aquí tendría que nombrarlas a todas, incluso a las regionales, pero ya he hecho demasiados amigos por hoy.
De jovencísimos apostábamos con los amigos a ver el que acertaba en las películas terroríficas, sobre quién era el último sobreviviente. Quién se salvaba, bah. Jamás era la más guapa, por alguna extraña manía que odiábamos, de los guionistas o directores. Tampoco era el más valiente; ése caía de los primeros. Los listos o las inteligentes, o los pobres desgraciados, solían salvarse, pero no sin llevarse sus sustos y quedar medio traumatizados para toda la saga o la serie o la vida.
Lo que es de terror real y donde no se salva nadie, es en lo de la corrupción de ministros y diputados que al parecer llevan una doble vida. Por un lado tienen una faceta en la que van de héroes públicos, cuando en su vida privada tienen más asuntos turbios que Batman o Spiderman. Aunque a diferencia de las películas, no van a verse con policías corruptos y sus inseparables grabadoras en callejones oscuros, guaridas tenebrosas, alcantarillas o cloacas, sino en sedes partidarias bien amuebladas o en restaurantes de lujo. Y claro, como ahora al tipo -al poli, digo- que está en desgracia, nadie dice conocerlo, ni haberlo visto nunca, él u otros colaboradores necesarios, van mostrando a la prensa las pruebas de la infamia. Luego todavía nos preguntamos por la violencia y la corrupción, por el 'barro' de nuestra sociedad (que en este caso no es agua y tierra, sino agua y m...), cuando "nuestros" representantes, en teoría, se mueven en esa sustancia como anguilas.
Luego van los jefes, favorecedores y manejantes de nuestras entidades financieras, también llamadas bancos, y amenazan con incrementarnos los gastos y trasladarnos las posibles sanciones que les caigan, por habernos hecho pagar impuestos que no nos correspondían a la hora de hipotecarnos para toda la vida y unos años más. ¿No hay allí violencia?, me pregunto, hermanos y hermanitas, sufridos clientes todos. Resulta que debemos jugar con reglas de juego que nos imponen desde todos sitios los falsos y engañeros reyes del mambo, a todas horas y en cualquier circunstancia, y ustedes y yo a callar y pagar y sino a la calle. Bueno, vale, pero ¿no es eso un precio demasiado alto, Harry?, sigo preguntándome, a mi mismo (y a Clint). Y luego van detrás nuestro los médicos y las leyes sanitarias y de tránsito para prohibirnos fumar o beber, quitándonos los últimos consuelos posibles. Porque el amor ya nos lo han quitado con anterioridad casi tooodas las mujeres. Ah, mundo cruel.
Buenas tardes.

Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

PUBLICIDAD

Documento sin título

Para más información

Ver la edición impresa (en todos los puntos de venta de prensa y en estancos, gasolineras, kioscos y librerías)