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Jesús Adame : COSAS MÍAS, El de los cuernos anda suelto
el 10/11/2018 11:55:58 (144 Lecturas)

SIEMPRE LO HA ESTADO. DESDE QUE CAÍN MATÓ A SU HERMANO ABEL, EL HOMBRE (Y LA MUJER, NO SEAMOS "DESIGUALADORES DE GÉNEROS"), HA VENIDO MATANDO A SU HERMANO DE FORMA SISTEMÁTICA Y TOZUDA Y SIN APRENDER LO NECESARIO PARA EVITAR EL TROPIEZO EN LA MISMA PIEDRA SINO, POR EL CONTRARIO, PERFECCIONANDO Y PONIENDO EN PRÁCTICA LOS REFINAMIENTOS MÁS PERVERSOS, EXTRAÍDOS NATURALMENTE DE SU PRÁCTICA DIARIA E INTENSIVA

Desde entonces, el de los cuernos no ha descansado en su intento de alcanzar la perfección delictiva en la naturaleza del inhumano ser. Es lo que pasa con los que nada tienen que hacer (o no saben hacer el bien), que con el rabo matan moscas. Pero claro, si encima le dais cancha estamos perdidos. Y hoy en día le ofrecemos toda la pista para él. Naturalmente, él, que no da puntada sin hilo, en estas fechas se encuentra desaforado y henchido por la soberbia del que se sabe perdedor, y de que siempre lo será.
Ciertamente que los cuernos, el rabo, y las garras del tal los llevamos todos y cada uno de nosotros muy adentro, al lado justamente de la buena voluntad, del equilibrio psicológico y de la humildad, pero fuertemente agarrados a la malhadada soberbia. Esa, esa es la "hija de la gran Bretaña" que nos trae por la calle de la amargura. Esa, y no otra, es el origen del peligroso cornudo que nos tienta permanentemente, tratando de conseguir lo que él no pudo cuando quiso igualarse al Ser Supremo.
El diablo existe, no cabe duda alguna. Si estamos aquí de paso, es seguro que venimos de algún otro sitio, y que iremos a ese lugar cuando haya finalizado nuestro caminar por este. Pero, ¿por qué tenemos dos inclinaciones?. La filosofía oriental considera que la dualidad reside en las personas, y asegura que preside todos nuestros actos; el ying y el yang; la oscuridad y la luz; la lucha titánica y permanente entre ambas posturas. Cierto es que, ante la necesaria limosna, por ejemplo, enseguida surge la recomendación del ying, (¡tendrá una cuenta en el banco!), o la del yang, ¿y si no tiene para comer?; e, inmediatamente después, se provoca la inversa. Si no está clara la posición del sujeto, objeto de la ayuda, normalmente el ying se lleva el gato al agua.
Sin embargo, es en los sucedidos de importancia en los que el ying se manifiesta con rotundidad al individuo (o a la individua; dicho en cretino, "/a"). No elige, ni se manifiesta dubitativo en tales asuntos; arremete con toda la furia del cornudo para matar a su hermano Abel, sin más, ni más.
Llevábamos unas décadas en las que Caín se dedicaba a nimiedades tales como "de aquí me llevo estos reales de vellón , ya que no son de nadie", o "voy a conducir en sentido contrario que es muy diver"; nada, pecatas minutas. Sin embargo, parece que se ha cansado de chorradas y está decidido a amargarnos la fiesta; a la democrática, me refiero. Y no se rían, que esto pinta muy mal. Le he visto claramente las pezuñas, y tiene las uñas muy crecidas, afiladas como guadañas.
Pues verán, nos vamos acostumbrando, poco a poco, a escuchar estupideces, cada vez más ladinas. Casi natural nos parecen los circenses intentos (circenses, por lo de estúpida payasada) de trocear un país y una cultura que son de los más antiguos, y agradables de vivir, de nuestro entorno. De otras decenas de ejemplos podríamos lamentablemente disponer para describir esta idea, pero ya no es necesario; le he visto la pezuña al cornúpeta, dispuesta para segar todo aquello que no pudo conseguir. Y lo hace, como todo lo que intenta, cobardemente, acogido por esa apatía que venimos manifestando en nuestra vida, ante tales estupideces.
Enciendo el ordenador, el correo electrónico, el Yahoo, y me ofrecen la noticia de un programa absolutamente vomitivo, en una cadena de televisión nauseabunda, en el que, a mi entender, se han sobrepasado todos los límites de la libertad de expresión, de la tolerancia, de la educación, del respeto a los demás, de la cobardía; de la gilipollez, incluso y sobre todo.
El presentador, repulsivo de cuerpo y alma, a mi parecer (y esto si encaja en la libertad de expresión), realiza un "solo" con una momia metida en su ataúd abierto. La momia, con nombre y apellidos, en vida, aun achacándosela la milésima parte de lo que se le viene achacando últimamente, no tendría ni la millonésima parte de fealdad de la que ostenta el "graciosillo" presentador. No daba crédito a mis ojos, ni a mis oídos. ¿Cómo puede una persona humana vejar de tal forma la memoria y el físico de otra que falleció hace un montón de años?. Y, ¿por qué?. Y, ¿para qué?. Tuve que hacer titánicos esfuerzos para no vomitar; no por la presencia de la momia, sino por el infame espectáculo que estaba presenciando y que no fui capaz de ver en su totalidad. ¿Cómo puede destilar tanto odio un ser humano, si no es porque fuera inhumano?. Al cabo de unos minutos de ridícula y asquerosa parodia, aparece el "ayudante del payaso principal" que remata la faena realizando toda clase de repugnantes y patéticas escenas. ¿Qué reacción tendrían esos dos despiadados seres, si alguien se ciscara públicamente en sus puñeteros progenitores?. Y, ¿no es cierto que se preguntarían, por qué?. Estos dos seres, al igual que aquel que habitó esa momia en su día, también algún día se irán allí a donde se fue él. Pido a Dios con todo mi corazón, que en tal momento les perdone, porque no saben lo que hacen.
Pero, aparte de esa sincera y piadosa petición para con ellos, en esta vida, en la que estamos viviendo ahora, en esta en la que se están despendolando, poseídos de que se acerca el imperio del cornudo, en el que ellos creen que serán príncipes, interesa rogarles que se conformen con la absurda exhumación que vienen solicitando los poderes que ellos piensan que les van a amnistiar de sus burradas (mal encaminados van), y que no creo que consigan; les pido, que piensen en los familiares del momificado, que no se han metido con ellos; les propongo, que se cachondeen de sus propios antepasados, aquellos que hicieron gala de una mayor depravación, hoy camuflada, y/o que dispararon entonces al lado del que ahora ofenden y vilipendian; les suplico, que no crispen a los que aguantan estoicamente las burlas dirigidas contra sus credos, porque estos pueden llegar a cabrearse; que el estoico indulgente, cuando se transforma, se torna cruel; Les indico, finalmente, que, pudiendo ser, como han demuestrado, lerdos, cretinos, absurdos, repulsivos, penosos, y un larguísimo etc., al menos podrían, deberían ser, educados.

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