Menú

Buscar

Pedro Rodríguez Bermejo :  INTERZONE Zona de cine, Fórmula clásica, ninguna novedad
el 4/10/2018 10:27:24 (106 Lecturas)

“LA MONJA”
DIRECTOR: CORIN HARDY.
INTÉRPRETES: DEMIAN BICHIR, TAISSA FARMIGA, JONAS BLOQUET, BONNIE AARONS, CHARLOTTE HOPE.
GÉNERO: TERROR / EE.UU. / 2018 / DURACIÓN: 96 MINUTOS.
SALA DE EXHIBICIÓN: CINES VICTORIA (Don Benito)



El director irlandés Corin Hardy debutó con el largometraje TheHallow (2015), una coproducción con Reino Unido que es un aseado relato de terror sobrenatural sobre una pareja que se traslada a una zona rural con su hijo recién nacido y comienza a percibir pronto las advertencias de los malos espíritus que pueblan la zona. No he tenido la oportunidad de ver su mediometraje Butterfly (2003) film de animación de extraña temática.

Hardy da el salto a Hollywood con esta supertaquilleraLa monja, que nos narra cómo una joven monja se suicida en un convento de clausura de Rumanía. Hasta allí son enviados por el Vaticano un sacerdote, el Padre Burke (DemianBichir) y una novicia, Hermana Irene (TissaFarmiga) para investigar el funesto suceso. Juntos descubren el profano secreto de la orden arriesgando no sólo sus vidas, también su fe y hasta sus almas. Así se enfrentarán a una fuerza maléfica en forma de monja demoníaca en una lúgubre abadía que se convierte en campo de batalla del horror entre los vivos y los condenados.

Nuevo spin-off de Expediente Warren: TheConjuring(James Wan, 2013), todo un universo del que se irán extrayendo “perlas” hasta el hastío. Pero la pela es la pela, y tras las dos películas centradas en la muñeca Annabelle (hay una tercera en preproducción), los responsables del invento, con James Wan a la cabeza, abren otro cauce derivado de las inquietantes historias investigadas por la pareja de parapsicólogos Lorraine y Ed Warren. La monja no aporta ninguna novedad al género y su esquematismo puede resultar irritante si uno observa la pobre maquinaria que se esconde detrás del cortinaje. Y es que los previsibles sustos acompañados de contundentes efectos de sonido no representan un aliciente como para dar entidad a lo que ocurre en esa fantasmagórica abadía rumana.

Tomando como base un libreto simplón y una narración tramposa, La monja sólo resulta sugerente por su aspecto visual y la espectral atmósfera creada en el ancestral convento. La aparición de la monja demoníaca se hace esperar y los clichés se acumulan en el alarmante microcosmos creado para la ocasión: camposantos con sepulturas de las que cuelgan unas campanitas, sótanos oscuros, la tenue luz de las velas y una puerta convertida en entrada al averno. Todo tan estereotipado, tan formulario.

La monja es algo así como el pasaje del terror de una barraca de feria, con escenarios y decorados tenebrosos pero rebosantes de viejos trucos y cartón piedra. Es en esos elementos donde la función se acerca a la iconografía clásica del terror italiano y español de los años 70 y a las producciones Hammer, en donde lo gótico se fundía con lo sobrenatural.
No es suficiente porque son lugares demasiado comunes muy explorados ya por el aficionado. Los efectos especiales son muy simplones, la figura del sacerdote perseguido por los fantasmas del pasado se impone como recurrente y, eso sí, su propuesta de serie B con 22 millones de dólares de presupuesto verá multiplicado sus ingresos hasta el infinito.

Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

Documento sin título


PUBLICIDAD

Documento sin título

Para más información

Ver la edición impresa (en todos los puntos de venta de prensa y en estancos, gasolineras, kioscos y librerías)