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Fernando Viñegla García : Especial ‘SANTIAGO Y SANTA ANA 2018’ EXTREMADURA, EL PARAÍSO PERDIDO
el 7/8/2018 11:15:59 (957 Lecturas)

(Nota del articulista: Aprovechando que se acerca la feria de Santiaguito, festividad muy conocida en las Vegas Altas del Guadiana, he escrito este artículo, no para reivindicar este feria, sino para reivindicar Extremadura como tierra llena de magia, de vida y de bella arte)


Casi tres décadas levo residiendo en Extremadura, tierra de lo popular y lo mágico, del misterio y la humildad, en este sentido debo decir que siempre ha sido una tierra fascinante. Fascinante en cuanto a la historia que encierra y que no está nada extendida ni conocida por los propios extremeños. Parece que los pueblos extremeños se limitan a rebuscar en sus orígenes y a formar una historia aparentemente perdida por el correr de los tiempos o por los conflictos sucedidos antaño



Los libros de historia no reflejan grandes capítulos de volúmenes antiguos sobre esta tierra. Podemos decir que ha sido una tierra de paso donde los conflictos se han desatado por el tipo de terreno que tiene, plano, rocoso y árido. De todas formas debemos decir que su historia, aunque no haya sido escrita, pasa lo mismo que con las culturas antiguas transmitiéndose de generación en generación de boca en boca a modo de tradición popular, como si los juglares hubieran estado recorriendo cada palmo de las tierras extremeñas cantando y transmitiendo las vivencias y sucesos que han ido ocurriendo.
Bien es cierto que la historia extremeña peca de desconocimiento; es decir, ha ido dando saltos en el tiempo, de Roma al Medievo, del Medievo al siglo XIX, del siglo XIX a la Guerra Civil y de la Guerra Civil al tiempo presente. Esos vacíos de los que se habla se suplen con las anécdotas familiares que nuestros abuelos y bisabuelas nos iban contando cuando éramos pequeños, en el colegio, en las jornadas culturales, etc.
De esta manera si transcribiéramos todas las anécdotas junto con los sucesos históricos ordenados de una manera cronológica, Extremadura contaría con unos grandes volúmenes de una historia histórico-popular de una genealogía explícita.
Aunque debo admitir que aunque somos una tierra antigua, somos relativamente jóvenes, hace poco que ha empezado a emerger dado que durante muchos siglos nuestra tierra se ha compuesto de pequeñas villas o pueblos de colonización que no tenían demasiado reconocimiento hasta la época medieval, dado que en la época romana en la parte extremeña de la antigua Lusitania, los romanos establecieron puntos estratégicos durante el transcurso de las Guerras Sertorianas, que servían como enlace de rutas comerciales con el resto de enclaves.
Aun así sigo pensando que seguimos retraídos en nosotros mismos, cuando salimos de Extremadura un individualismo sin parangón se apodera de nosotros, perdemos nuestra identidad o la escondemos dado que en muchos lugares del país nos consideran inferiores, atrasados y considerados como la tierra del burro y el carro. Culpa nuestra.
Por esta razón va siendo hora de que la gente de fuera sepa de qué tierra procedemos y que se aventuren a conocer esa Extremadura profunda y espiritual que no se muestra en las ofertas turísticas.
Por todo ello invoco a mis paisanos bajo la bandera verde, blanca y negra de nuestra tierra a reivindicar las festividades como la que se avecina; La feria de Santiaguito, y a poner a Extremadura en el lugar que se merece, con este cántico:

Extremadura, Extremadura, Extremadura,
Una grande y pura, Extremadura,
Una grande y dura, Extremadura.

Extremadura, tierra del sol del sur-noroeste,
Los hombres de allende siguen invocando a sus muertos,
Los hombres de a pié sueñan mirando a los tejados,
Los hombres sin fe apostados en salones inmaculados,
Y los hombres malos mejor ni los pronunciamos.

Extremadura, tierra de fuego y escarcha,
Árida explanada de cresta dorada y blanca,
De verde barda se puebla tu semblante
Tras pasar por encima del Guadiana.

Extremadura, en rocosa frente arrugada,
Descansa el viento por Cáceres y sus montañas.
Orejas puntiagudas que escucha la tierra que linda
Con Portugal y La-Mancha.

Extremadura, tierra, mi tierra, amada tierra
De romanos y celtas enterrados bajo kilómetros de hierba,
De ciudades enteras que pisotean, ocultan y entierran gloria eterna.

Extremadura, Extremadura, Extremadura,
Aquí hay más que el burro y el zarzal,
Que la finca, Monfragüe y su parque natural,
Aquí hay mucho más.

Extremadura, Extremadura, Extremadura,
Te invoca, desde Madrid capital,
Yo, nacido donde Guadiana y tierra se abrazan,
Te digo que eres mucho más,
Que despiertes ya,
Que somos un paraíso perdido por España
Y ya no digo más.

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