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Blas Curado Fuentes : ESPACIO NATURALEZA, INCOHERENCIAS DE LA VIDA
el 3/7/2018 19:41:59 (334 Lecturas)

NO PARO DE SORPRENDERME CON CIERTOS "PERSONAJES" QUE ENARBOLANDO LA BANDERA DEL ECOLOGISMO CON UNA MANO, EN LA OTRA GUARDAN OCULTA SU OTRA CARA, AÚN MÁS MACABRA QUE LA FAMOSA CARA OCULTA DE LA LUNA

No. No es que me haya dado por escribir de algo totalmente ajeno al Medio Ambiente. No. Sigo en mis trece. Es lo único qué se hacer, mal que le siente a alguien.
Esta vez quiero dedicar algunas líneas a las incoherencias de la vida, sobre todo y en especial a las de aquellos que aplican esta forma de ser a los temas medioambientales por nuestras latitudes, que haberlos haylos.
Una de las cualidades más apreciables de los seres vivos y que los definen y diferencian de los seres racionales (el Hombre) es su capacidad para tener claro donde y cómo quieren ser, vivir y hacia dónde dirigirse en su paso por la Tierra.
Las aves, los mamíferos, y los animales en general se sirven del instinto de supervivencia, pero éste les guía a su vez en la aplicación de unos valores, medios y fines coherentes en sí mismos.
Es decir, si un águila culebrera se alimenta de reptiles, su mecanismo de evolución (darwinnista) y de supervivencia le propicia unas garras libres de pelaje para evitar daños que le pudiera ocasionar algún tipo de presa (serpientes, etc.). Estando sus patas despejadas de plumas, la piel se torna dura como una coraza que le protege de los contraataques y defensa de la presa.
Pues bien, esto ocurre en la vida del mundo animal, pero en la del Homo Sapiens parece que hemos perdido el norte y nuestra ambición y sed de poder, dinero y reconocimientos social nos ha llevado a esgrimir argucias física y sobre todo verbales (que algunos es lo único que saben manejar) para sobrevivir. Algunas de estas tretas se vuelven sumamente peligrosas pues oculto bajo la piel del cordero suele esconderse ese gran depredador que es el Hombre, capaz de atacar y matar a sus semejantes no sólo para sobrevivir sino simplemente por auto-satisfacción, hedonismo y onanismo, si me lo permites.
En este caso, en el mundo medioambiental, a lo largo de estos años que llevo inmerso en este sector, he visto y oído de todo, y qué casualidad, siempre del mismo tipo de "ser humano" (por llamarlo de alguna forma).
Ese personaje que va telegrafiando, explicando ‘grandilocuazmente’ allí donde le dan unos minutos de gloria y pavoneándose en público (siempre con sus supuestos amiguetes en pose florero, que dejan de serlo en el justo momento en el que no le ríen las gracias o tienen una opinión distinta a la suya); ese es el que me da miedo y repudio al mismo tiempo, y del que es bueno estar prevenido.
Ese estereotipo suele argumentar con acento poco extremeño las bondades de lo ecológico, crecido por la ahora denominada Transición Ecológica (como el Ministerio del amigo Sánchez), que no es otra cosa que el Ministerio de Medio Ambiente de toda la vida, ese personaje suele medio convencer a otros y así mismo de que lo ecológico es la clave, el futuro, el salvador de la lacra del cáncer, de la tan anhelada sostenibilidad ambiental, bla, bla, bla. Allí donde va suelta el mismo discurso, que por cierto ya cansa.
Pero curiosamente, este formato de "persona" luego se autojustifica y se autoconvence de que cuando mezcla los residuos en su casa, cuando deja de tener la ISO 14000 en su empresa, cuando come productos convencionales (no ecológicos) o cuando tira y consume cosas fabricadas en países de la India (en las condiciones laborales y medioambientales que todos sabemos) luciendo su marquita en la pechera, es porque "alguien" no le ha ofrecido alternativas más ecológicas, y no es culpa suya, claro.
Cuando tranquilamente lo mismo te vende cosas ecológicas (de la que es mero intermediario, que trabajen otros -es su máxima-), o te cuenta la película de que para poder producir y ganar más hay que contaminar irremediablemente más y ser menos idealista e ingenuo (en modo business man o brocker de Wall Street), y por eso te convence (vendiendo humo) que necesitas tal o cual mejora o sello en tu organización (con tal de oler un poquito el color verde del dinero), es capaz de pisar a cualquiera, de mercadear con el medioambiente y su deseada transición ecológica, de ofrecerte un 2x1 como en el supermercado, de ofrecerte lo bueno-bonito y barato (que ya sabemos que no funciona, que eso es de los años 80 hermano...), le dará igual el fin del otro, sólo pensará en el suyo... y todo ello porque el "sistema" no es el que debiera, ni el que él plantea, y por ello se ve obligado a ser poco o nada ecológico, dejando de lado su cara ecologista de la Luna y sacando su otra cara oculta (la anti-ecologista).
Pero no te equivoques, su cara oculta está justificada. Para reprimirla él lucha por un Mundo mejor, más sostenible, más responsable, bla, bla, bla... por eso ha montado la que ha montado, y por eso él es el acicate y estandarte de cómo debemos ser los demás, él es el ejemplo, tiene toda la razón, hay que escucharlo y confiar en él sí o sí, es el amo y señor... ¡Sí señor, señor!... incoherencias de la vida.

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