Menú

Buscar

Jesús Adame : COSAS MÍAS, DETRÁS VENDRÁ,…
el 12/6/2018 19:53:49 (362 Lecturas)

Y, abundando en ello, el sabio refranero sentencia también que "quien mal anda, mal acaba". O sea, que es necesario andar, que es malo quedarse quieto, pero que hay que andar bien, seguros, derechos; si se está quieto, o se anda mal, o por mal camino, malo, malo, malo; se acaba inevitablemente mal. Y los ejemplos, a veces, se dan a pares

En estos días estamos contemplando vivos ejemplos de ambos refranes. Y el de un tercero, además, que resuelve tajante, "camarón que se duerme, se lo lleva la corriente". Por pequeña que sea la corriente, si se duerme, el camarón se verá arrastrado por ella. Y este país nuestro, a mi corto entender, se había dormido. Y la corriente de este año no ha sido cualquier cosa, que viene con una fuerza similar a la de las trombas que hemos visto por la tele durante el otoño, el invierno, y lo que llevamos de primavera; 500 litros/segundo, o más, de mala uva concentrada, llevaban algunos aprendices de arroyo que jamás habían visto el agua. Y el país,... quiero decir, el jefe, dormido; y el pueblo, durmiendo el sueño del camarón.
Pues, ¿no parece que se oye un ruido por la calle, como de agua corriente?. Que va, no pasa nada. son cuatro gamberretes que se van haciendo pis por las esquinas. Vale, vale, pero a mí se me está humedeciendo la retaguardia. Y el agua seguía aumentando su caudal progresivamente, a una velocidad increíble que podía ser apreciada por cualquier camarón medianamente sensible. "Sin en cambio", este camarón dormitaba ajeno a todo ello. Hombre, también es verdad que nada se puede hacer para calmar la ferocidad de la madre naturaleza, pues, cuando se pone, no hay situación que se pueda vaticinar. Pero al menos elaborar un plan, yo qué sé, subirte al armario, coger lo más preciado para salvarlo de la riada, ¡llamar a los bomberos, coño¡. Algo; hacer algo, no dormir como una marmota. Andar, en definitiva, pero no como lo hacen los cangrejos, sino hacia adelante. No esperar a que suceda, sino mandar a la Guardia Civil, por un suponer (con un cabo hubiera sido suficiente), y llenar unos cuantos furgones con dirección a Alhaurín de la Torre. No prometer imposible protección a quien delinque, sino desnudar la verdad y ofrecer drásticas y auténticas soluciones. Ponerte el parche, antes de que te salga el grano, que dicen los castizos.
"Habemus praeses". Siete veces, hasta la fecha, la fumata blanca nos ha anunciado el inicio de una nueva etapa presuntamente democrática (presunta por aquello de que los españolitos ni pinchamos ni cortamos en la elección personal del camarón de turno), y, la verdad, no creo que esto se vaya perfeccionando; no siento el pálpito de que esto "vaya pálante".
El primer responsable que fue de la marcha, la verdad sea dicha, satisfacía a todos. ¿La novedad?, no sé, pero el caso es que esto comenzó con buen pie y con agrado del personal. Bueno, sí, más adelante las listas serán abiertas y cosas parecidas se nos dijeron que luego no hemos visto ni olido; pero bueno, todos contentos y todos participando. ¡Lo menos malo!, decían muchos para consolarse. Al final, como en el cuento, se convirtió en Duque. Vale. El segundo duró un suspiro; no dio tiempo para establecer una comparativa de velocidad o de perfeccionamiento con su antecesor. Marqués, terminó siendo, y destinado al Consejo de Estado. Bien. Empezaron los dimes y diretes con el tercero, y su segundo de abordo, y familia, pero, al final, rechaza (por razones "éticas") la titulitis que, no iba a ser menos, se le ofreció a su cese, aunque la UE le acoge como "sabio". Hay que observar que, en este país, las medallas y agradecimientos se dan por sistema; si no se encuentran méritos, se buscan o se suponen como en la mili, pero la medalla, que no falte, se da por sistema. La cuarta fumata nos proporcionó la solución para poner las cuentas en orden, aunque los rincones de la casa no se terminaron de barrer y, al final, al Consejo de Estado también; que digo yo, que estando tan magníficamente aconsejado el Estado ese, ... ¡si hasta le dan cuenta del número de nubes que tenemos!. ¡Bueno,... la quinta! (fumata, me refiero, claro), pues, ¿qué decir?. No digas nada, toma, ¡dos tazas!, y zumba,... al Consejo ese, del Estado ese. Y, para que no te quejes, ahí te va una mayoría absoluta para que la sexta la lleve debajo del brazo a la toma de posesión, como los bebés bajo el brazo cuando nacen; ¡quita hombre, eso era antiguamente!; ¡es verdad!. Pues,... ¿no parece que se oye un ruido por la calle, como de agua corriente?. Que va, no pasa nada. son cuatro gamberretes... De manera que, inevitablemente, volvió a salir el humo; "habemus praeses". Y el humo blanco vuelve a insistir en que "esto es lo que hay".
Sinceramente creo que este sistema está caduco. No es de razón que el sufridísimo contribuyente tenga que pechar con diecisiete camarones tirando cada uno para distintos objetivos y con diferentes velocidades, reyezuelos, cada cual, de sus feudos, y tragar carros y carretas inconstitucionales, con lo que nos costó a todos los que en su día celebramos, y aceptamos, y firmamos la Constitución, y que estamos siendo "sorprendidos" a diario porque nos la están tuneando injustificadamente.
Debo confesar, para no ser tachado de hipócrita, que yo no comulgo con esta última fumata, pero sí deseo fervientemente que en ella se le pudiera enmendar la plana a nuestro refranero, aunque, desde luego, tampoco siento ese pálpito. Entiendo que todos tienen, tenemos, el derecho ciudadano y la sana ambición de escalar puestos en nuestro sistema organizativo; y también a rechazar ese derecho, y a no sentir esa ambición, sin caer por ello en falta de ciudadanía, ni ser merecedores de que se nos modifique unilateralmente y sin nuestra aprobación el ordenamiento establecido.
No he elegido esta séptima fumata; no lo habría hecho si ocasión tuviera. Pero sí acepto las reglas del juego, y deseo que el desenlace sea para bien. Y tengo todo el derecho a pedir que no continúe el deterioro respecto a las anteriores situaciones.
Una cosa solicito, en definitiva, "que no me toquen la Constitución, porque sería como tocarme los... ambos dos".


CHASCARRILLO
Inmobiliaria política. El jefe se muda a un casoplón más grande que la "Iglesias". ¡Y solo le ha costado treinta monedas!...

Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

Documento sin título


PUBLICIDAD

Documento sin título

Para más información

Ver la edición impresa (en todos los puntos de venta de prensa y en estancos, gasolineras, kioscos y librerías)