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Guillermo Paniagua : CARTAS A MI MUJER, SEIS ROSAS ROJAS
el 22/5/2018 10:32:34 (76 Lecturas)

MI QUERIDA PAQUI:
ES CIERTO, MI CHACHINA, QUE HACÍA MUCHO TIEMPO QUE NO TE ESCRIBÍA, AUNQUE SÍ, BIEN SABES, QUE TODOS LOS DÍAS HABLO CONTIGO. HOY TE ESCRIBO. LO NECESITO. NO TE PREOCUPES NI TIEMBLES; RECORDANDO TUS PALABRAS, SERÉ BREVE. MUCHAS VECES ME DECÍAS, CUANDO YO TENÍA QUE ESCRIBIR SOBRE ALGÚN TEMA O HABLAR EN PÚBLICO, QUE NO ME ENROLLARA, PORQUE PODRÍA ABURRIR. SERÉ LO MÁS BREVE POSIBLE, DENTRO DE LO QUE MI CORAZÓN DICTE Y TE AGRADE, PERO NO OLVIDES QUE GRANDE ES MI AMOR HACIA TI Y QUE EN NINGÚN MOMENTO TE HE OLVIDADO


Siempre estás en mí, en tus hijos y en tus nietos (¿sabes una cosa? el otro día, el Día de la Madre, tu nieto José Manuel fue a visitarte, junto a tus hijas, al cementerio; trajo un cromo futbolero, que, según él, tú se lo habías dejado en la tierra del mismo).
Hoy, mi querida Paqui, te escribo porque es un día muy especial para todos nosotros, y para recordarte: hoy hace un año que nos dejaste. Fue el día 7 de mayo, domingo; era el Día de la Madre. Sé que, aquel fatídico día, estabas ya cansada de padecer tu larga y penosa enfermedad. Entonces buscaste refugio y Paz en quien mejor te lo podía dar: Dios. Él te recibió en su reino celestial con la alegría de acoger a una hija buena. También sé que gozas mirándonos a tu familia. Tus hijos, nietos y yo te hemos perdido físicamente, sí, pero no espiritualmente.
Hace unos diez meses, te escribí lo siguiente: A pesar de todo, mi chachina, doy gracias a Dios por los más de 50 años de convivencia que he compartido y vivido a tu lado; por la pasión y amor que me has regalado y por los hijos que me has dejado en heredad, que, hoy en día, son mi sostén, aunque reconozco que tú, desde lo más alto del cielo velas por nosotros. Sí, tú eres una buena mujer que estás en el Reino de los Cielos intercediendo por nosotros. Eres, además de buena, una mujer generosa, comprensiva, abierta a todos aquellos que a ti se acercan. Nunca has tenido una mala respuesta para nadie. Eres una mujer sencilla. Actualmente, sigo dando gracias a Dios por todo esto que te he escrito, y que es cierto.
Tú me has ayudado a aprender lo bueno de la vida y a ser comprensivo y algo generoso. Muchas veces nos decías que eras más feliz dando que recibiendo. Y así ha sido a lo largo de tu vida, y lo has demostrado. Tú, con tu amor y generosidad, nos has dado toda una vida a cambio de nada. Por ello, porque me siento empequeñecido, por mi cobardía, añoro tu ayuda física de antaño, aunque sé que desde el Cielo lo haces. ¡¿Cómo podría yo soportar tu ausencia!?
A pesar de que el tiempo va pasando, el amor queda permanentemente y, además, va engrandeciéndose cada vez más. El tiempo jamás borra el pasado, y menos el amor; lo confirma, e incluso lo aumenta. Es muy dura tu ausencia, aunque tu consuelo me conforta.
Hoy, un año después de tu marcha, tus hijos, nietos y yo y muchos amigos tuyos te recordamos con cariño y veneración. Nosotros, tus familiares, conociendo tu sencillez, te ofrecemos, hoy, aparte de nuestras oraciones de acción de gracias, seis rosas rojas. En las flores, en su color, va representado el ardor del calor de nuestro amor hacia ti; en el número, querida mía, va simbolizada tu familia más cercana. Aceptalas, mi chachina, con la misma sencillez que acogías, cuando vivías entre nosotros, las flores que te regalábamos en el Día de la Madre. Junto con ellas, encendemos una lamparilla; lo hacemos como signo de la esperanza de reunirnos y abrazarnos en el futuro de nuevo en presencia del Padre y de la Santísima Virgen Nuestra Señora de las Cruces, a la que tanto veneras.
Termino diciéndote, con mucha pena, que solamente sabemos valorar más los hechos y a las personas cuando las perdemos. Esto me pasa ahora a mí. Perdóname, mi chachina tanta ingratitud hacia ti, por mi parte. Ingratitud que tú nunca has merecido ni debes merecer.
Aunque puedo haberte decepcionado por la redacción de mi carta, aprecia mejor, en ella, mis sentimientos. Espero que no te hayas sentido aburrida.
Un abrazo.

Don Benito, 7 de mayo de 2018

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