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José Antonio Gutiérrez Gallego : CUIDAR LO NUESTRO. EN DEFENSA DEL ESPAÑOL
el 23/3/2018 13:00:04 (126 Lecturas)

Hace unos días, de forma accidental, participé en una reunión con varios dirigentes de importantes empresas multinacionales. La reunión fue muy agradable y se desarrolló con gran cordialidad. Sin embargo, me gustaría resaltar un aspecto de la reunión que ciertamente me preocupa y ocupa, hasta el punto de llevarme a redactar este artículo

El motivo de mi preocupación se debe al lenguaje utilizado en la reunión, que era poco entendible para un castellano parlante. De tal forma, que si no fuera por mi incipiente inglés me habría visto obligado a pedir traducción simultánea. Se usaron infinidad de anglicismos, muchos de ellos claramente innecesarios, pues la riqueza de la lengua castellana fácilmente contiene esos términos.
No es mi intención ofender a la lengua inglesa, pero es justo reconocer que es más primitiva y menos expresiva que el castellano, según afirman afamados lingüistas. Es un idioma que se ha hecho universal y está colonizando otras lenguas más desarrolladas. Por este motivo, es pertinente estar vigilantes a estos ataques, no permitiendo las constantes intrusiones de términos ingleses que pueden derivar en una conversión del español en "spanglish".
Estás agresiones no son las únicas que soporta el sufrido idioma castellano, la terminología política también hace de las suyas. Se inventan, reinventan y lapidan palabras que han dado gloria y esplendor a una lengua que hablamos 559 millones de personas. Así, el intento de algunos dirigentes políticos de ser abanderados en defensa de las cuestiones de género, hace casi imposible mantener la gramática española.
La última aportación de la política a la gramática española ha sido: "los portavoces y las portavozas". Como muy bien me apuntaba un buen amigo, catedrático de instituto de lengua y literatura, no se debe ignorar que "portavoces" es el plural único del sustantivo singular "portavoz". Se dice "el portavoz" y "la portavoz". Por eso, el plural común es "portavoces", como de "voz" es "voces". En mi opinión, estas aportaciones al idioma español desde las tribunas políticas ayudan poco a la necesaria equidad entre géneros. Sin embargo, fomentan la ignorancia de la lengua común de los hispanoparlantes.
Los extremeños tenemos cierta responsabilidad histórica en la preservación de la lengua española, así como de su gramática. No en vano fueron nuestros antepasados importantes difusores del idioma español en más de medio mundo. Al mismo tiempo, la primera gramática de la lengua española tiene sus orígenes en tierras extremeñas, gracias a Elio Antonio Martínez de Cala y Xarava, conocido como Antonio de Nebrija. Este insigne personaje, sevillano de Lebrija, redactó la primera gramática en la academia que fundó Juan de Zúñiga, maestre de la orden de Alcántara, en Zalamea de la Serena.
Por otra parte, no es menos cierto, que en el ámbito científico-técnico, es realmente complicado abstraerse de la presencia de la lengua inglesa. No es posible hacer traducciones cada corto espacio de tiempo, debido fundamentalmente a la rapidez y obsolescencia de algunos avances científicos que rápidamente se ven superados por otros nuevos. Por tanto, puede entenderse que en determinados entornos tecnológicos la lengua inglesa sea imprescindible para la correcta comunicación y entendimiento entre los profesionales.
El inglés ha venido, por tanto, a sustituir al latín como lengua vinculada con la ciencia y el conocimiento. Así, en otros momentos de la historia, quizá lejanos, en el ámbito científico-humanístico dominaba el latín. Los nuevos hallazgos eran descritos con términos latinos y la cultura clásica estaba muy presente en los avances científicos de todo tipo. Llegando a popularizarse el término de "este sabe latín" para señalar a alguien que era muy inteligente.
El latín es un idioma que dio origen al castellano y otras lenguas romances. Sin embargo, hace mucho tiempo que se considera como una lengua muerta, por su falta de uso corriente. Pero no es posible negar que su conocimiento ayudaba a fortalecer el dominio y la correcta aplicación del español, provocando un efecto contrario al enunciado por el inglés. La etimología de las palabras y la adecuación de las estructuras gramaticales se entienden mejor desde el conocimiento del latín. Siempre he envidiado la capacidad que tienen los estudiosos de las lenguas clásicas para expresarse con una gran corrección.
Han sido muchas las personas que han defendido el idioma latino con brillantez, pero con escasa eficacia. No en vano, en el ámbito educativo ha ido paulatinamente perdiendo presencia, llegando a ser casi testimonial en el actual sistema formativo. Cuando en otros momentos se cuestionaba la presencia del latín en el sistema educativo, recuerdo un artículo muy acertado sobre la importancia de conocer este idioma de Alfonso Usía en el periódico ABC. Allí contaba la historia de un parlamentario, gran aficionado a los placeres mundanos, de tal suerte, que cuando su señora esposa se ausentaba para ir al mercado, su señoría se entregaba a retozar con la criada que ayudaba en las labores domésticas. En una ocasión el juntamiento carnal se alargó en demasía y la esposa, hecha ya la compra y reintegrada al hogar, encontró a su marido en situación comprometida acompañado de la mencionada empleada. No pudiendo reprimir su ira, gritó: "¡Cariño, estoy sorprendida!". Su señoría, excelso dominador del idioma, abandonando los menesteres en los que se hallaba concentrado, y con voz muy queda corrigió a su ofendida esposa: "No, querida. A lo sumo estarás asombrada. Los sorprendidos hemos sido nosotros". Sin duda, aquel hombre había estudiado latín.

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