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Pedro Rodríguez Bermejo : INTERZONE Zona*de*cine
el 5/11/2017 21:54:52 (168 Lecturas)

Un rancio pestiño
“GEOSTORM” 
(Dean Devlin, 2017)


Debut de Dean Devlin que hasta ahora sólo había dirigido en el campo de la televisión, Geostorm sigue a un ingeniero diseñador de satélites, Jack (Gerard Butler) que tras un fallo en cadena de la mayor parte de los satélites meteorológicos de la Tierra, deberá formar un equipo con su hermano Max (Jim Sturgess) con quien hace tiempo que no se habla, para viajar al espacio y salvar al planeta de una tormenta artificial de proporciones épicas… todo ello mientras en la superficie del planeta se está gestando un complot para asesinar al presidente de los Estados Unidos.

Si algo no es posible decir de la función es que cuenta con un argumento original, y es que Devlin, digámoslo ya, ha sido colaborador habitual de Roland Emmerich, con el que comparte su afinidad destroyer, el gusto casi erótico por la recreación de catástrofes y la rebelión de la fuerza de la naturaleza capaz de devastar ciudades enteras, toque de atención sobre el cambio climático y los desastres medioambientales. La ciencia ficción de la historia se hace evidente cuando nos presenta a un latino, Andy García, encarnando al presidente norteamericano, y en él se centra una subtrama en forma de conspiración que tiene como objetivo eliminarle, relato que se alterna con la tragedia cósmica en donde los héroes pondrán en juego sus vidas para salvar al planeta… sin importar que la trama desprecie las más elementales leyes físicas en sus elucubraciones sobre los desequilibrios geológicos y climáticos.

Avisados de que una trama en la que un científico (Gerard Butler con el piloto automático) con la ayuda de expertos de otros países crea una estación espacial para controlar fenómenos meteorológicos extremos no es muy verosímil, uno puede disfrutarde la recreación digital de los efectos de las catástrofes climáticas en su más destructora dimensión. Pues nada es posible resaltar de las insustanciales líneas de los diálogos, las forzadas emociones de los personajes y sus íntimas batallas. Geostorm es cine viejo, caduco, mil veces visto, y aunque como coguionista y coproductor junto a Emmerich de productos como Independence Day, El día de mañana o 2012, Devlin maneja con soltura los códigos de este subgénero, no encuentra nunca el apoyo dramático y la pureza de los sentimientos, dispersando la historia con subtramas mal ensambladas y buscando impactar al público con secuencias como la del poblado congelado de Afganistan y la playa de Brasil, las conducciones de gas de Hong Kong o la terrible tormenta de enormes granizos. Es decir, la fiebre más superficial del espectáculo.


Trágica historia de venganza
“LA VILLANA” 
(Jung Byung-Gil, 2017)


Del director surcoreano Jung Byung-Gil, que debutó con un documental sobre una academia en donde se entrena a los jóvenes para ser dobles de acción en el cine, recuerdo su primer largometraje de ficción titulado Confession of Muder (2012) sobre un asesino en serie que publica una autobiografía en la que describe con detalles sus crímenes. Tras este sugerente trabajo nos presenta ahora La Villana (Ak-Nyeo) que sigue la historia de Sook-Hee (Kim Ok-Bin) que desde niña ha sido entrenada para ser una asesina sin piedad. Cuando la jefa del servicio de información de Corea del Sur la recluta como agente durmiente, le ofrecen una segunda oportunidad y le propone: “danos diez años de tu vida y tendrás tu libertad”. Su nueva identidad es Chae Yeon Soo, una actriz de teatro de 27 años. Con la promesa de una libertad completa a cambio de servir a su país durante diez años, Sook-Hee emprende una nueva vida, pero después de un pasado como asesina no resulta sencillo llevar una vida normal. Así, cuando dos hombres entran en su vida, los secretos de su pasado serán desvelados.

La Villana sería una película redonda si no se hubiera cometido la torpeza de enredar innecesariamente la trama, pues técnicamente es un film impecable, con unas secuencias de peleas y persecuciones espectaculares en sus aceleradas coreografías de la acción, tan sangrientas como bien ejecutadas, lo que habla muy bien del gran trabajo de cámara. Presentada en los Festivales de Cannes y Sitges y bajo la influencia de films como Nikita, Hill Bill, Hardcore Henry, John Wick… la acción comienza con una magistral secuencia rodada en primera persona como un videojuego shooter teniendo como escenario un sórdido edificio en donde tendrá lugar una tremenda carnicería. El espectador sólo ve las manos empuñando una pistola del ejecutor y cómo va liquidando a una legión de rivales armados hasta los dientes. Un magistral plano secuencia de diez minutos que al confrontar al mortífero asesino con un espejo durante una pelea en un gimnasio vemos que es una mujer la que está matando a todos sus agresores.


De momento contamos ya con un rostro, nos falta la historia. Y ésta es la de Sook-Hee, asesina implacable que es detenida y enviada a un centro de reclutamiento de agentes encubiertos. Deudora del campo del videojuego y los cómics, estamos ante una enrevesada historia de violencia y venganza condimentada con gotas de romanticismo que entroniza la acción por encima de una narrativa no lineal y punteada por flash backs sobre el pasado de la protagonista que cuando niña fue testigo del asesinato de su padre.

Aun así, La Villana es un thriller de acción visualmente impactante muy recomendable. Y se hace preciso resaltar, aun con la ayuda del croma y los efectos CGI, la pericia del debutante director de fotografía Park Jung-Hun: nada escapa a su objetivo y nos regala primorosas secuencias de acción (la secuencia inicial, la sangrienta persecución en moto, el clímax final de la pelea en el autobús), filmadas con un vértigo, una rabia y unas virguerías técnicas envidiables, como esos giros de cámara de 360º
. Tras haber sido convertida en una asesina letal por una organización criminal, el gobierno le ofrece su libertad total a cambio de sus servicios durante diez años, pero Sook-Hee, madre ya de una niña pequeña, intuye que nunca será libre, que derramará más lágrimas y sangre sobre su rostro angelical, que nadie huye de un pasado como el suyo sin pagar un trágico peaje.

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