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Editoriales, Carlos Lamas : EDITORIAL. IRREALIDAD VIRTUAL
el 14/12/2016 10:32:06 (619 Lecturas)

LAS COSAS ESTÁN CAMBIANDO DEMASIADO APRISA, DOCTORA, JUSTO CUANDO UNO ESTÁ EN ESA ÉPOCA EN QUE CUALQUIER CAMBIO ES COMPLICADO DE ENCAJAR. QUE NO ESTAMOS PARA CAMBIOS, VAYA. Y SI ACCEDEMOS A REALIZARLOS O A AMOLDARNOS A ELLOS DEBE SER POR RAZONES DE PESO (DE KILOS, DIGO). LAS NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y DE INFORMACIÓN LO ESTÁN MODIFICANDO TODO, EN MI OPINIÓN, PARA PEOR; ASEVERACIÓN QUE ME CONVIERTE EN EL ABOMINABLE ESLABÓN PERDIDO. PERO LO CIERTO ES QUE, AHORA QUE LO PIENSO, ES NATURAL, PORQUE NUNCA FUI MODERNO O VANGUARDISTA. CUANDO APENAS ERA UN NIÑO YA EMPEZABA A SOSTENER AQUELLO DE 'TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR', COMO QUE-RIENDO VOLVER AL VIENTRE MATERNO, NO SÉ, O ALGO ASÍ. LO QUE RECUERDO CLARAMENTE ES QUE EN MI JUVENTUD ERA AN-TES TANGUERO (POR EL TANGO), QUE ROCKERO. Y SOLÍA PASAR TARDES Y NOCHES PERDIDAS, ENTRE COPAS, AMIGAS Y BESOS, ESCUCHANDO CON FRUICCIÓN LAS HISTORIAS PRETÉRITAS DE TIPOS (GENERALMENTE VAGOS O BORRACHINES) QUE ME DOBLABAN O TRIPLICABAN EN EDAD. POR AQUEL ENTONCES EL SENTIMIENTO MÁS CERCANO A MÍ ERA LA NOSTALGIA DE LOS TIEMPOS IDOS

Y sigo más o menos igual. Las cosas ultramodernas de estos nuevos tiempos me dan pereza o mala espina. Pero hoy el bacalao se compra, se prepara y se corta, y el estofado se cocina y come en las redes sociales; y todos y cada uno de los comportamientos se igualan (hacia abajo), asemejándose las personalidades hasta no haber distingos, hasta no notar las diferencias entre unos y otros.
Pocos se atreven a abrir la boca por no ser lapidados en twitter, facebook, instagram, etc., etcétera, y allí no se consuman encuentros profundos y enriquecedores, sino contactos superfluos, frívolos y banales, fácilmente descartables.
Las máquinas y maquinitas han logrado hacer de esta sociedad un sitio inhóspito y zombie, donde todo el mundo está todo el tiempo consultando lo que le dice una pantallita de mierda, o pendiente de escuchar mil y un reclamos de sonido a los que atender, antes que al ciudadano que tienen delante. Una derrota aplastante de la humanidad.
Y no me da la gana ser positivo y optimista, porque resulta que yo también me encuentro atrapado en este complot, en el que los ayuntamientos y los partidos políticos ya no ofrecen información, sino que a través de sus notas de prensa virtuales hacen publicidad y demagogia, moldeando la realidad a su gusto y placer. Y esto lo realizan en los cientos de medios de comunicación que manejan como propios, cuando son de todos, o compran con subvenciones, cuando son de otros; y en todas las redes sociales posibles, que les encantan. Estoy esperando desde hace mucho tiempo a que alguien me lo desmienta, pero no caerá esa breva.
Luego las decenas de órganos de gobierno que soportamos nos dicen que todo marcha bien, y que en los ámbitos de su responsabilidad vivir es maravilloso, aunque en las cosas que mandan otros estamentos de distinto color (¿?) político, está todo hecho unos zorros. Y el paro sube, pero todos lo estamos haciendo de lujo, o no es nuestro problema o nuestra responsabilidad, sino de estos de allí y de aquél de gafas. Y siguen muriendo cada vez más mujeres víctimas de violencia conyugal, pero todos lo hacemos de maravilla y nos solidarizamos de todas las maneras posibles y ya hemos comprado tres pancartas más, y nuestro mensaje es claro, pero hay que joderse.
Y se hacen pactos de gobierno, pero a ver qué sacamos nosotros si hacemos esto o lo otro, que a eso vamos. Y vamos a mirar los sondeos por saber si cogemos por aquí o atajamos por allí. Y estamos por el empleo público, para contentar al pueblo, pero a ver de dónde sacamos para tanto como destacamos, que decía 'La chica del diecisiete'.
Y dicen desde el gobierno nacional que vamos a negociar los presupuestos, pero todos quieren negociar para hacer lo que quieren; y eso no se negocia. Al fin no acordarán.
Y va el gobierno regional y se salva porque el principal partido opositor le echa un cable, por aquello del complejo de ser de derechas y que no parezca. Pero entonces los gobiernos locales hacen los presupuestos sin darle tiempo ni bola a la oposición y tararí si te vi. Y aquí el que manda no negocia ni pacta ni consensúa nada, salvo que no tenga más remedio. Y ahí van los dueños y señores con su capa, diciendo que es un sayo, y pobre del que se los discuta, porque ellos no se equivocan. Y porque, en el último de los casos, cuando dije digo, digo Diego.
Tiempos estos en los que manda y triunfa la mediocridad, aunque demasiados no llegan a esa condición siquiera. Es lo que tiene la política, o, si quieren, los temporales triunfos políticos, que convierten a ese alfeñique de 50 kilos (como veíamos en esos anuncios para crecer, modelarse y hasta parecer guapos) en un adonis, o en un sansón. Aunque luego del sueño aparece la decepción, y los arrimados aduladores desaparecen de la escena, volviendo a mostrarse la cruda y dura realidad de la sociedad, que le diría Manolo Jumilla a Benito Lopera.
Y si no, al tiempo, le respondería Benito.
Buenas tardes.

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