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Tomás Chiscano : HABLANDO CON JACINTO. PARECE QUE NO HAY REMEDIO
el 14/12/2016 10:30:49 (414 Lecturas)

QUERIDOS AMIGOS Y LECTORES, PARECE QUE LAS COSAS SIGUEN DE MAL EN PEOR. Y ES QUE, AUNQUE NO LO QUERAMOS RECONOCER, SEAN QUIENES SEAN Y VENGAN DE DONDE VENGAN, LOS HECHOS ESTÁN AHÍ. YO TENÍA GANAS DE HABLAR CON MI AMIGO JACINTO DE TODO LO QUE NOS RODEA. ¡HOMBRE, MIRA POR DÓNDE, AQUÍ LE TENEMOS!
- ¿CÓMO ESTÁS, QUERIDO AMIGO? TENÍA GANAS DE HABLAR CONTIGO SOBRE NUESTRA ACTUALIDAD. ¿POR QUÉ LOS POLÍTICOS QUE MANDAN EN EL SITIO QUE SEA, NO PAGAN LAS CULPAS DE SUS BARBARIDADES? ¿POR QUÉ LOS ALCALDES, MINISTROS, ETC., ETC., ETC., NO SON CULPADOS DE LOS ERRORES QUE COMETEN? ¿QUÉ ME TIENES QUE DECIR DE ESAS COSAS, QUERIDO AMIGO?

- Qué quieres que te diga? Mira, los que mandan, en los tiempos que corren, lo tienen todo cubierto. ¿Ya te has olvidado de lo que te hicieron a ti en la presentación de tu último libro? Los señores mandondes de la actualidad siempre tienen vasallos para que se traguen las cosas malas. Y lo peor de todo es que los mandones, si alguien les dice algo, siempre contestan lo mismo: "AHÍ ME LAS DEN TODAS". Uno de los cuentos populares de nuestra literatura nos relata lo que le sucedió a un alguacil que, por encargo del alcalde, fue a cobrar una multa. Quien debía pagarla no sólo no lo hizo, sino que, además, le arreó al pobre alguacil un par de bofetadas diciéndole: "Toma, para quien te envía". El pobre alguacil se presentó ante el alcalde, le contó lo sucedido y le dijo, "estas dos bofetadas que me han dado, realmente se las han dado a usted, porque mi cara representa a la suya", a lo que el alcalde, con evidente sorna, respondió: "Ahí me las den todas". Usamos, por tanto, esta expresión cuando queremos dar a entender que son bien recibidas todas las desgracias que, destinadas a nosotros, recaigan sobre otro. Esa es la actualidad, querido amigo. Lo que pasa es que, mirando lo que nos rodea, sería conveniente poder utilizar la siguiente expresión: "AL BUEN CALLAR LLAMAN SANCHO". Se emplea esta frase para alabar las virtudes de la persona discreta, de la que sabe callar a tiempo. Parece ser que ese Sancho, paradigma de la discreción, es Sancho II, rey de Castilla. Escriben los libros que, viendo cercana su muerte, hecho que ocurrió en el año 1.065, el rey Fernando I de Castilla repartió sus posesiones entre sus cinco hijos: Alfonso, Sancho, García, Elvira y Urraca. A esta última le correspondió la ciudad de Zamora, cosa que no agradó en absoluto a Sancho, quien, a pesar de ello, supo callar, como cuenta la leyenda, ante la muerte de su padre. Sancho moriría poco tiempo después a manos de Vellido Dolfos, cuando intentaba arrebatar Zamora a su hermana. De este hecho arranca el Poema de Mio Cid. Habría que señalar que nada tiene que ver aquí el bueno de Sancho Panza, en otras ocasiones sabia fuente de cultura popular. Basta reproducir un pasaje del capítulo XLIII de la segunda parte del Quijote, cuando don Quijote aconseja a Sancho sobre el modo de gobernar la Insula Barataria y le reprende por el continuado uso de refranes: "Maldito seas de Dios, Sancho -dijo a esta razón don Quijote- sesenta mil satanases se lleven a ti y a tus refranes. Dime, ¿dónde los hallas, ignorante? ¿Cómo los aplícas, mentecato?". “Por Dios, señor nuestro amo -replicó Sancho- que vuestra merced se queja de bien poca cosa, ninguna otra hacienda tengo, ni otro caudal alguno, sino refranes; ahora se me ocurren cuatro que vendrían muy bien aquí ni pintiparados, o como peras en tabaque, pero no los diré, porque "al buen callar llaman Sancho". "Ese Sancho no eres tú -respondió don Quijote- porque no sólo no eres buen callar, sino mal hablar y mal porfiar".
- Desde luego, querido Jacinto, eres un demonio. ¡Qué pena que no seas reconocido por tus conocimientos!
- Eso es normal, querido amigo. A los que somos sinceros y valientes siempre nos toca "BAILAR CON LA MÁS FEA", es decir, hacer las tareas más ingratas y las misiones que nadie quiere hacer. "¿Es que todos los días tengo que ser yo el que lave los platos?... Ya veo que me toca bailar con la más fea". La frase trae recuerdos de bailes de pueblo y de guateques: chico guapo y chico menos guapo. Estos chicos van a las fiestas de los pueblos en busca de ligues. Y ya se sabe, el que manda es el que baila con la más guapa, el que más come y el que más bebe. Los demás aunque sean más guapos que el mandón de turno, no se comen una. Claro que si a estos mandones, en vez de hacerles caso se les cortaran los co...
- ¡Cállate, demonio, que eres un demonio! Y ustedes, queridos amigos y lectores, no se lo tengan en cuenta, porque Jacinto, ya lo saben ustedes, es tan irreal como la vida misma.

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