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Pedro Rodríguez Bermejo :  INTERZONE Zona de cine. “LA INVITACIÓN”
el 10/5/2016 21:54:02 (1386 Lecturas)

Un hallazgo importante

"LA INVITACIÓN"
DIRECTOR: KARYN KUSAMA.
INTÉRPRETES: LOGAN MARSHALL-GREEN, TAMMY BLANCHARD, MICHIEL HUISMAN, JOHN CARROL LYNCH, MIKE DOYLE.
GÉNERO: THRILLER / EE. UU. / 2015
DURACIÓN: 90 MINUTOS.



Puede resultar sorprendente, pero Karyn Kusama, la directora de aquella fallida aventura distópica protagonizada por Charlize Theron, AEon Flux (2005) y de aquel pueril invento de pseudoterror titulado Jennifer´s Body (2009), con Megan Fox como principal estrella y un estridente guión escrito por Diablo Dody, ha firmado una de las películas más inquietantes, hipnóticas y espeluznantes de la última década. Y lo ha logrado con un presupuesto ajustadísimo y una galería de buenos actores prácticamente desconocidos para el gran público. La película provocó una verdadera conmoción en el pasado Festival de Sitges, alzándose con el premio a la Mejor Película. El film está producido por Gamechanger Films, productora que basa su filosofía en la igualdad de oportunidad de géneros financiando proyectos independientes dirigidos solo por mujeres, y cuenta además con un libreto escrito por el marido de la directora, Phil Hay.
La historia es la siguiente: Will (Logan Marshall-Green) y Eden (Tammy Blanchard) formaban un matrimonio feliz hasta que perdieron a su hijo años atrás. El trágico suceso provocó que Eden desapareciera de la noche a la mañana sin dejar rastro. Pero Eden ha vuelto a Los Ángeles, se ha casado de nuevo y algo parece haber cambiado en ella. Es algo que Will comprobará cuando recibe una invitación de Eden para celebrar los buenos tiempos junto a ella y los viejos amigos. Will acude a la cita con su pareja, Kyra (Amayatzy Corinealdi), y una vez en la casa siente como anterior pareja se comporta de un modo extraño, como si algo turbador e irreconocible se hubiera apoderado de ella. Will está convencido de que Eden y su marido, David (Michiel Huisman) tienen unos planes siniestros para sus invitados.
La acción de la cinta transcurre casi en su totalidad dentro de las paredes de una lujosa casa situada en las colinas de Hollywood, un fascinante entorno que suele albergar a familias de clase media-alta con profesiones liberales muy bien remuneradas. No obstante, el grupo de invitados resulta tan heterogéneo en su diversidad psicosocial como los estereotipos a los que representan: parejas interraciales u homosexuales, con problemas conyugales, el gordito impertinente y simpático, el invitado que parece fuera de lugar y de oscuro pasado, la invitada desinhibida, la puritana que se siente incómoda cuando empiezan los jueguecitos.
Kusama disemina pistas de que algo extraño pasa desde el mismo momento en que Will y su pareja ponen los pies en la casa, marcando las pautas de una tensión que va aumentando en cada escena, in crescendo de tono surrealista y paranoico dentro de una atmósfera cada vez más asfixiante que encuentra en Will (y su profunda herida emocional) el elemento distorsionador de una velada entre amigos que dista mucho de ser un reencuentro entrañable. Kusama, con buen pulso y una excelente labor de dirección de actores, dota a la función de una ambientación claustrofóbica y alucinada jugando de manera magistral con los espacios interiores, en donde se desarrolla la catarsis sentimental de un grupo de antiguos amigos que derivará en una orgía sangrienta provocada por la locura y el fanatismo de unos torpes y enajenados visionarios.
La Invitación, además de un espléndido y terrorífico thriller sobre los peligrosos artificios que buscan los seres humanos para refugiarse y despojarse de los traumas del pasado y las insatisfacciones de la propia existencia, se eleva también como un grito de alerta, tal vez de auxilio, de una generación desnortada que busca sensaciones con las que rellenar su vacío, vidas incapaces de disfrutar de las cosas sencillas y bellas e instaladas en el capricho y el confort como válvulas de escape de una realidad deprimente. De ahí el demoledor plano final. Dicho está, lo mejor de La Invitación no surge de las señales, giros e imprevistos de una historia que anuncia un clímax previsible, sino de su perturbadora y delirante atmósfera, que confiere al espacio una dimensión malsana, y revela un peligro inherente tan físico como cercano, tan agobiante como amenazador. Así, la función avanza con la precisión de un reloj suizo por un laberinto de engaños y trampas en donde la incomodidad se siente con la misma presión dentro como fuera de la pantalla, hasta que la tensión acumulada estalla de manera seca, cortante y brutal, algo que podíamos intuir a través de la psicología de algunos personajes, siervos devotos y demenciales de una de esas sectas del fin de los días. Un hallazgo importante.

“RALUCA”, UN THRILLER QUE LLEGA DE LA REPÚBLICA CHECA

El director Zdenek Viktora escribe y dirige esta historia que nos presenta a un ex policía, Filip Marold (Ene Dolanský) al que no le gusta que le recuerden algunas cosas de su pasado. Pero algunos lo hacen… Trabaja como detective, se acuesta con su secretaria y espía a la gente por dinero. Un día, en un bar, se encuentra con la exuberante Raluca (Malvìna Pachlová) y es entonces cuando su vida da un giro y las cosas se empiezan a complicar para él. No sabe si es el destino, una coincidencia o si alguien le ha puesto una trampa. El caso es que ni en sus sueños más salvajes podía imaginar las cosas que están a punto de suceder en una espiral que incluye sexo, asesinatos, revelaciones y un duro recordatorio sobre su maldito pasado.
Raro es que podamos degustar de alguna muestra de cine noir de una cinematografía tan poco profusa y desconocida como la checa. Por supuesto, Raluca no inventa la pólvora, su trama se nos antoja bastante predecible y desarrolla arquetipos muy trillados dentro del género: ex poli metido a detective que tuvo que abandonar deshonrosamente su profesión, traiciones y mafias con tentáculos en la policía, hermosa mujer fatal que nubla la razón… pero lo cierto es que la cinta está muy bien rodada, los intérpretes resultan convincentes y tenemos la oportunidad de descubrir a la bellísima actriz rumana Malvína Pachlová, una femme fatale magnética, una mantis embriagadora al acecho de su víctima. La apuesta resulta interesante a medida que avanza y vamos conociendo algunos datos y pistas del oscuro pasado de Filip, un feo y sucio asunto de lío de faldas con un asesinato horrible por el medio y un suicidio con sobredosis. Viktora utiliza el recurso de la voz en off en la tradición retrospectiva del noir, y la función, con clara resonancia a Instinto Básico, puede ser entendida como un homenaje al escritor especialista Raymond Chandler y su héroe literario Philip Marlowe, de ahí el parecido con el nombre del personaje protagonista, Filip Marold.
Filip mantiene una relación con su secretaria, Marketa (Helena Dvoràkovà) que a la vez es la mujer de su mejor amigo, Bruno (David Dvotný) un policía al que pide informaciones, con el que juega a bádminton, comparte confesiones pero esconde un secreto letal para Filip. El sexo con Marketa es monótono, una parte más de su trabajo. Sin embargo, con la explosiva Raluca es distinto y conlleva la erótica del peligro por su relación con la mafia rumana; la conoció en un bar bailando salsa, quedó prendado de las curvas que se ajustaban a la perfección al vestido rojo carmesí y no supo ver que su destino estaba marcado en el abismo de su vertiginoso escote. Así, Filip cae rendido ante la escultural Raluca y mantiene con ella una tórrida relación sin llegar a imaginar el peligro que se cierne sobre él como un fantasma de su oscuro pasado. La atmósfera del film está muy conseguida gracias a la fotografía de Alex Hartl, los escenarios resultan muy atractivos y las escenas de violencia están rodadas con eficacia. La tragedia y el fatalismo envuelven el clímax final de un thriller erótico y placeres voyeuristas en donde Viktora demuestra un buen dominio del oficio y gusto por la estética. Raluca es una película digna de ajustadísimo metraje (80 minutos) que si bien no resalta por su originalidad nos hace pasar un rato entretenido.

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