Menú

Buscar

Pedro Rodríguez Bermejo : INTERZONE Zona*de*cine, Patriotera, belicista, superficial: ideal para un público adocenado
el 24/4/2012 11:27:08 (2557 Lecturas)


“BATTLESHIP”
*
(Una estrella)

DIRECTOR:
PETER BERG
INTÉRPRETES:
TAYLOR KITSCH, LIAM NEESON, ALEXANDER SKARSGARD,
BROOKLYN DECKER, RIHANNA
GÉNERO:
FANTÁSTICO / EE.UU. / 2012
DURACIÓN:
131 MINUTOS
SALA DE EXHIBICIÓN:
CINES VICTORIA (Don Benito)


Que la imaginación escasea en Hollywood es algo que sabemos desde hace décadas, y aunque una película se puede inspirar en cualquier cosa (Transformers en unos juguetes, Piratas del Caribe en una atracción), tomar como base el popular juego de mesa de Hasbro "Hundir la flota" dice mucho de la parquedad de ideas en que está inmersa la meca del cine, siempre a la búsqueda de una saga que como ¿Crepúsculo? ¿Harry Potter?, se convierta en una fuente inagotable de beneficios. Superando los 200 millones de presupuesto, BATTLESHIP, aun con el gancho de la intervención de la famosa diva pop Rihanna, tendrá muy difícil cumplir ese objetivo.
Estrenada en España antes que en Estados Unidos (en donde tiene previsto su estreno el mes de mayo), el film nos sitúa en Hawai, donde la flota naval norteamericana dispone de sus más avanzados buques de guerra. Es allí donde se plantea una épica aventura que podría terminar con la destrucción de la humanidad. El enemigo es una extraña y poderosa raza de extraterrestres que se instaló en la Tierra para hacer del planeta su esclavo, como proveedor de energía a través del agua. La encarnizada guerra está diseñada como si fuera un juego de mesa mostrando las decisiones y acciones de los combatientes, así, personajes como el teniente Alex Hopper (Taylor Kitsch), oficial de la marina del John Paul Jones; el comandante Stone Hopper (Alexander Skarsgard), hermano mayor de Alex al cargo del Samson; la suboficial Raikes (Rihanna), especialista en armas del John Paul Jones, y el almirante Shane (Liam Neeson) oficial superior de Hopper y Stone y padre de Sam Shane (Brooklyn Decker), fisioterapeuta de la marina y novia de Alex, intentarán evitar por todos los medios que la temible raza de alienígenas se haga con los mandos de nuestro planeta y acabe con la vida tal y como la conocemos.
No me parece a mí que la variante de los marcianos haga más atractivo este juguete al frente del cual está el actor y director Peter Berg (Hancock, La sombra del reino), de hecho si el enemigo fuera saudí o norcoreano tal vez tuviera más sentido lo que no es más que un artefacto propagandístico de exaltación patriótica y militar. Como era de esperar por el material en el que se inspira, el guión es simplón y con más agujeros que un queso de Gruyère (absurda toda la planificación de la estrategia bélica), lo que no puede esconder unos impresionantes efectos digitales que se convierten en el único atractivo de la función. BATTLESHIP es cine palomitero absolutamente olvidable a modo de largo spot para el reclutamiento, una proclama belicista en donde los vacuos esfuerzos de sus entusiastas protagonistas (con sus gestos adustos, pecho inflamado y alta moral), los convierten en meras marionetas al servicio ideológico del Tío Sam. El diseño y las acciones digitales corren a cargo de los creadores de Transformers, especialistas en blockbusters y productos fast-food que nos presentan detalles nada originales de esos acorazados de mecánica muy avanzada. La película, vista como una explosión de fastuosos fuegos artificiales desde una montaña rusa, no sorprende ni en el diseño de los marcianos, que parecen clones sacados del popular videojuego Halo.
Y en ese maremágnum de estallidos, fogonazos y efectos visuales podemos encontrar contadas escenas bien planificadas en su dimensión mastodóntica y espectacular, pero como parece que ni sus responsables se toman en serio el invento, olvidamos pronto las razones de la invasión alienígena para centrarnos en la acción de floreros como la cantante Rihanna, cuya presencia, sin ser testimonial, carece de enjundia, demostrando que está en buena forma física aunque sus cualidades interpretativas estén muy limitadas. Todo esto ya lo ha hecho anteriormente Michael Bay con igual (o superior) soltura, cine que aúna visión del espectáculo con dogmatismo patriótico, para rememorar dos trágicos acontecimientos grabados a sangre y fuego en el imaginario norteamericano: Pearl Harbor y el 11-S, y en donde ambos enemigos están representados alegóricamente por criaturas extraterrestres. En fin, publirreportaje rebosante de estereotipos (el afán de superación del chico guapo y problemático que se enamora de la rubia despampanante que además es la hija de su superior), que consigue alojar su mensaje y que nos recuerda la guerra es un estado viscoso adherido a nuestra cultura y economía. ¡¡¡¡ Izad las banderas!!!!

Los usuarios son responsables de sus propios comentarios.

PUBLICIDAD

Documento sin título

Para más información

Ver la edición impresa (en todos los puntos de venta de prensa y en estancos, gasolineras, kioscos y librerías)