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Guillermo Paniagua : CON RESPETO..., PERDONE, SOBERBIA: MARÍA DOLORES DE COSPEDAL
el 17/4/2012 9:55:09 (1403 Lecturas)

Con este título no quiero relacionar el término soberbia con grandiosidad o magnificencia, sino con altivez o arrogancia. Y esto último es lo que he apreciado en doña María Dolores de Cospedal, tras unas manifestaciones que ha realizado recientemente contra el obispo de Ciudad Real, por una declaración que él hizo en un semanario de la iglesia de aquélla provincia. El obispo manifestó lo siguiente, en relación a la reforma laboral española y a los recortes que estamos sufriendo los españoles: "¿De verdad no hay otras soluciones para crear puestos de trabajo? Parece mentira que, a día de hoy, tengamos que echar mano de usos del pasado, que trajeron tanta injusticia y explotación a los trabajadores"

Ante estas declaraciones del señor obispo, la señora de Cospedal no ha podido esconder su soberbia, en el sentido de altivez. Ella, que bendecía al papado, obispos, cardenales y demás religiosos que se pusieran por delante, cuando estaba en la oposición, ahora, como jefa de una comunidad autónoma, parece manifestar el desprecio hacia todos aquellos que se opongan a su línea, incluidos los religiosos. Y esto ha sucedido con don Antonio Algora, obispo de Ciudad Real. Sobre lo escrito por él, Cospedal ha manifestado que "ella no valora la palabra de los obispos". Ciertos sectores del PP manchego no han tardado en salir en defensa de su jefa, diciendo, sobre el obispo, despectivamente, que es como el "cura de la conciencia obrera". ¿No les recuerda este calificativo a un pasado cercanamente presente? ¿No les recuerda cuando los y las meapilas se manifestaban en contra de los curas obreros porque sacaban a relucir los vacíos de sus conciencias? Pues bien, ahora parece ser lo mismo: "los obispos obreros" no gustan a cierta parte de la política de la derecha española, ni a algunos cardenales, como a Rouco Varela, sobre todo si monseñor don Antonio Algora sigue diciendo al actual jefe de gobierno y a la señora de Cospedal: "No sé si es muy descabellado pensar que, en el río revuelto de la crisis, están pescando los más poderosos sin contar con la opinión de la sociedad", y pide "a las instancias políticas, sindicales, empresariales, financieras y a los distintos colectivos de expertos que actúen con responsabilidad". Y el señor obispo tiene razón: los poderosos ganan más, y... no se puede ofrecer tanta hambre y miseria a más de cinco millones de jóvenes y menos jóvenes sin trabajo, para pagar una deuda provocada por unos malos administradores, mientras hay mangantes, como algunos banqueros, bancarios, políticos y empresarios, que sin escrúpulo alguno manipulan el dinero de una nación, lo sacan de ella, lo meten en paraísos fiscales o financian negocios en el extranjero, sin importarles que sus paisanos, en este caso españoles, pasen hambre y graves dificultades económicas.
Desde luego, es natural que el que tiene dinero para comer, y quien lo tiene por castigo, como parece que lo "sufre" la señora de Cospedal (tres sueldos, ganando 241.000 euros), le moleste las palabras de don Antonio Algora, temiendo "la rebelión del hambre". Desde el poder, la señora de Cospedal parece evocar aquella época en la que se decía que los curas a las iglesias, a rezar y a decir misa, y a tomar las copas "con la gente de bien del pueblo", que para los obreros ya están los patronos.
Doña María Dolores de Cospedal, que se presenta en Semana Santa como costalera, portando en sus hombros la Cruz de Cristo, debería saber que los preferidos de Cristo son los niños, los necesitados, los desamparados, los pobres, los que padecen injusticia, los hambrientos…, y, con la actual reforma laboral de España, más de cinco millones de españoles están incluidos entre los preferidos de Jesús, y por lo tanto, deben ser defendidos por aquellos que representan a Cristo, en este caso, el obispo de Ciudad Real. Lo que ha hecho este obispo ha sido ser consecuente con aquello que él sigue y cree; lo que la señora de Cospedal ha hecho, al menos eso pienso yo, ha sido alejarse de su creencia religiosa y de su promesa de favorecer al necesitado, aunque en la fotografía se la vea llevar la Cruz de Cristo sobre su hombro. Si antes la actual presidenta de Castilla La Mancha acusaba al señor Barreda de algo así como "comer" en exceso a expensas de los castellanos manchegos, ahora la señora de Cospedal da a entender que no deja comer a los castellanos manchegos. Llevar la Cruz de Cristo, puede ser algo ligero, sí, para quien quiera seguirlo; pero muy difícil, si no se comprende y conoce antes a los preferidos de Jesús, y la señora no parece comprenderlos ni conocerlos.
Debe saber la señora de Cospedal que el tiempo de velos, manguitos y reclinatorios quedan para el pasado. Reclamar el derecho al trabajo es cosa de todos, incluida la Iglesia, con sus obispos a la cabeza. Con ello se exige que se cumpla el artículo 35 de la Constitución Española. Lo que no se haga a favor de este artículo, se puede considerar anticonstitucional, aunque el Defensor del Pueblo lo silencie.
Como dice mi mujer, si todos los partidos políticos, como ellos dicen, son tan buenos ¿por qué existe tanta miseria en España? Tal vez no sean tan buenos, y sobren la mayoría.

Don Benito, Lunes de Pascua de 2012

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