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Diego Soto Valadés : Especial SEMANA SANTA 2012, Ante la Adversidad
el 3/4/2012 12:24:22 (1866 Lecturas)

En estos tiempos de crisis cuando las cosas se ponen mal, muchas personas, hombres o mujeres, jóvenes o adultos, se encuentran con adversidades y contratiempos en el día a día, por motivos económicos, de paro, enfermedad, accidentes, desengaños, etc…. Ante estas contrariedades ¿cómo reaccionamos?

Recuerdo que un entrenador de fútbol, en una rueda de prensa, tras la derrota de su equipo respondió a un periodista: "El fútbol es así, si ganas te suben a lo más alto y a la semana siguiente si pierdes, te hunden. Lo más importante es tener fe en tu trabajo, seguir adelante y no hundirnos por haber perdido".
Y es que los fracasos y las dificultades, muchas veces son necesarios en la vida porque enseñan y fortalecen, avivan el ingenio y curten nuestra voluntad. ¿Quién no ha tenido algún revés a lo largo de su existencia?.
¿Cuántas veces hemos creído que no podríamos llevar la cruz de una enfermedad, de una situación complicada y oscura, de…? Cada cual pasa sus adversidades, el de arriba y el de abajo, el rico y el pobre, el viejo y el joven, teniendo que hacer frente a ellas
Al llegar la Semana Santa, fechas en las que el mundo cristiano recuerda la Pasión de Jesús, cada uno de nosotros con su forma de pensar, hace presente sus cruces caídas y sufrimientos. Abre de par en par las puertas de la memoria y hace más vivo y cercano el recuerdo de situaciones adversas, padecimientos, pérdidas de seres queridos, etc. Por ello, considero que estos días son propicios para reflexionar de cómo aceptamos nuestras cruces y adversidades, que hay que luchar con fe y esperanza, con fuerza de voluntad y con tesón para sobreponerse al sufrimiento y seguir adelante. Pues no hemos de olvidar que siempre tiene sentido el seguir viviendo, el ser agradecido por las alegrías compartidas con los demás y por el regalo de vida que disfrutamos.
La carta que reproducimos la escribió Gabriel García Márquez al ser descubierto su cáncer. Creemos que es una bonita reflexión sobre la vida.
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma...
“Dios mío, si yo tuviera un corazón...
Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.
Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre. He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes.
Finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo... ”

(* Diego Soto es presidente de la Junta Local de Don Benito de la AECC)

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