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Guillermo Paniagua : CON RESPETO..., PERDONE, HIPOCRESÍA POLÍTICA
el 2/11/2011 10:06:55 (1540 Lecturas)

Tal vez, el título de este artículo no sea correcto, porque se puede leer con una doble interpretación. Mejor hubiera sido: hipocresía de los políticos. Pero, la verdad, ellos hacen la política. Por otro lado, para hacer política hay que tener algo de hipócrita y anchas tragaderas para contentar, seducir y engañar, en un principio (¡en un principio!), a la ciudadanía. Con este título quiero hacer mención, como comprenderá el lector (si alguien me lee), a la zalamería, al fariseísmo o doblez en el juego político de un determinado gobierno o régimen, en este caso, en el ámbito internacional: todo es bueno, mientras nos sirve

Y esto ha sucedido, en los últimos meses, con el justo acoso y derribo a Gadafi, hasta llegar al vil y desgraciado linchamiento.
No es mi deseo hacer una defensa de Gadafi. Lejos está de mí. Tampoco las he hecho, ni las haré, de Hitler, Trotski, Mussolini, Ceausescu, etc…, que, por cierto, todos ellos terminaron como el libio: muriendo violentamente.
Gadafi, cuando hace 40 años tomó el llamado poder revolucionario de Libia, fue el patrocinador del terrorismo internacional y del saqueo, posteriormente, de su pueblo, aliviando sus bienes económicos, previa transformación del dinar libio en dólar americano, en bancos suizos. Cuando, en la última década del pasado siglo y comienzos de este milenio, dejó de ayudar al terrorismo, la comunidad internacional, que ya sus líderes habían tomado una copita del petróleo libio, comenzó a acercarse a Gadafi. Él, notando que la copita petrolera les había gustado a sus futuros "amigos", permitió el ingreso de algunas petroleras extranjeras en su país. Entre ellas, España, con Repsol YPF. Pues bien, ante este agradable emboque gustativo petrolero, países como Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, EE.UU. y España, entre otros, visitaron el terreno del tirano, y él también visitó a los jefes de aquellos países. A partir de entonces, el odio se trasformó en parabienes. Moratinos, en el año 2009, cuando fue a Trípoli para celebrar el 40ª Aniversario de Gadafi en el poder, dijo: "Libia es un país muy importante para el Mediterráneo y el Magreb". Con él, fue Berlusconi, que, con su sonrisa de importarle todo un carajo, dijo, al llegar a Italia: "Para mí, la amistad es uno de los valores más importantes, y Gadafi me consideraba un amigo". Aznar, en el 2003, tras haber recibido de Gadafi un caballo purasangre, le aduló con estas palabras: "Que si bien era un amigo extravagante, era un amigo". Tony Blair se refirió al dictador: "Un socio en nuestra causa común contra al-Qaeda, los extremistas y el terrorismo". En el año 2007, fue recibido, en España, con grandes honores, compartiendo con Zapatero y el rey Juan Carlos I cena y almuerzo, respectivamente. Sarkozy, en diciembre de 2007, acogió a Gadafi con toda clase de lujo, le paseó por la Asamblea Francesa y se dejó abrazar y agarrar del brazo, como amigo. Juan Carlos I, en una visita a Libia, en 2009, escribió: "Con saludo afectuoso, y muy contento por estar por primera vez en Libia". En junio de 2010, Zapatero, que fue recibido en Trípoli, en su jaima, y poco después lo recibió en Madrid, con sonrisa y abrazos, hizo un gran negocio: le vendió al tirano armas, de matar, por valor de 2.000 millones de euros.
Hasta aquí, los parabienes ¿hipócritas? de los líderes políticos hacia Gadafi. Con la caída de Túnez, Egipto y las insurrecciones en otros puntos de África, le llegó el turno a Libia. La Liga Árabe rechazó la violencia injustificada, y la OTAN interviene en una guerra, que no es una guerra, según ellos, pero con armas. España, con aviones y soldados, se une y va a una "guerra pacifista". (¡Manda huevos!). La OTAN, pacifista, intercesora y árbitro de los cálices petroleros, junto con los guerrilleros libios, acaba con el dictador Gadafi, apelando y no justificando los Derechos Humanos, que tanto defienden los países democráticos. Permitió el linchamiento del tirano, mientras miraba a otro lado y sus aviones lo señalaban con bombas. Y con el silencio defendieron el Derecho, entre tanto se practicaba la justicia de la venganza, que es la justicia que iguala al ejecutor con los asesinos o dictadores. Gadafi, que no había tenido misericordia con sus enemigos, decía, mientras le linchaban: ¿No conocéis la misericordia? Y ellos, como él en otros tiempos, en ese momento, no la conocieron y fueron inmisericordes con el tirano. Y no se conformaron con ajusticiarlo, le martirizaron, y fue sodomizado.
La venganza oscurece a la Justicia. ¿No hubiera sido más justo que hubiese sido presentado ante la justicia internacional? Parece que no, que muchos prefirieron igualarse a la tiranía gadafiana, y otros, callar. ¿Dónde la diferencia entre masas enloquecidas, sedientas de represalias, ajenas a la verdadera justicia, y la tiranía? La masa humana, enfebrecida por el odio, es horrible, pierde la razón.
¿Dónde están aquellos amigos europeos que, hasta hace poco tiempo, le agasajaron, adularon, abrazaron y compartieron sillones? Juan Carlos I, Berlusconi, Sarkozy, Zapatero, Aznar, Obama, Blair… ¿asistirán a las honras fúnebres de Gadafi?
He aquí una faceta más de la hipocresía política.

Don Benito, 27 de octubre de 2011

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