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Antonio Tena Parejo : EL RINCÓN DEL REPOSO, NUESTRO TIEMPO Y SUS CIRCUNSTANCIAS
el 13/10/2011 11:53:22 (1767 Lecturas)

"La meta define al viaje. Atrévete a buscar un horizonte más vasto; a ti te corresponde trazar el itinerario de tu viaje: éste tendrá la amplitud de tu deseo" (Schuwaller de Lubicz)

Epónimo es el sustantivo con el que se designa un concepto, lugar u objeto y que deriva del nombre de una persona, habiendo sido utilizado ya tanto en la Atenas clásica como en la Roma república para designar los períodos según el nombre de su gobernante y, al día de hoy, continúa utilizándose en este mismo sentido en Japón, correspondiéndose el actual 2011 con el año 22 de la era Heisei del emperador Akihito; encontrándonos epónimos como Bolivia por Simón Bolivar o Colombia por Cristóbal Colón, pero no es de esto de lo que precisamente quería hablar.
Fue precisamente don José Ortega y Gasset, en 1910, con el aforismo: "Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes", quien sentara las bases de lo que luego se dio en conocer como la literatura de las P por englobar los principios formulados por Laurence J. Peter, Potter, Putt y C. Northcote Parkinson todos ellos orientados a desentrañar los entresijos de la jerarquización social, y así en 1957, y como resultado de su extensa experiencia en el British Civil Service donde pudo constatar que a medida que declinaba en importancia el imperio británico, el número de empleados en la Colonial Office aumentaba, Cyril Northcote Parkinson enunciaba la conocida como ley de Parkinson y que viene a describir que toda burocracia se asienta sobre un principio fundamental: "el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine", principio, a su parecer, que deriva de dos factores innatos de cualquier sistema que se precie de burócrata:
a) "Un oficial quiere multiplicar sus subordinados, pero no sus rivales".
b) "Los oficiales se crean trabajo unos a otros".
En consecuencia, siguiendo a Parkinson, del literal de su libro, podemos extraer las siguientes consecuencias:
1ª) Toda burocracia aumentará cada año alrededor de un 5 por 100 con independencia de las variaciones en la cantidad de trabajo.
2ª) Cuanto más tiempo se disponga para hacer algo, más divagará la mente y más problemas serán planteados.
3ª) El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para su realización.
4ª) Los gastos aumentan hasta cubrir la totalidad de los ingresos.
5ª) El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia.
Pero junto a la anterior y de la que hemos esbozado sus puntos fundamentales, Parkinson formuló otros igualmente fundamentales principios como la "ley de la dilación o el arte de perder el tiempo" y la "ley de la ocupación de los espacios vacíos": por mucho espacio que haya en una oficina siempre hará falta, todas ellas extraídas de la observación cotidiana, mediante las cuales, al tiempo que se describe o pone de manifiesto una determinada realidad, se denuncia la falta de eficiencia del trabajo administrativo.
Siguiendo en la misma línea, en 1969, el catedrático en ciencias de la educación, Laurence J. Peter, formulaba su conocido Principio de Peter "la nata sube hasta cortarse" y que es deducido del análisis de las cada vez más complejas estructuras productivas que se sustentan en una progresiva acumulación de personal que tiene por único objeto remediar la incompetencia de los inmediatos superiores con el fin de mejorar la eficiencia de la organización hasta que en el proceso de ascenso los recién llegados alcancen su nivel de incompetencia, y del que se deducen los siguientes corolarios:
a. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones.
b. El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.
En esta misma línea, ya en la década de los 90, el graduado MBA por la Universidad de Berkeley, Scott Adams, formuló su "Principio de Dilbert" en cuya virtud las compañías, sistemáticamente, tienden a ascender a cargos directivos a los empleados menos competentes para de esta manera limitar el daño que son capaces de provocar, libro que llegó a estar 43 semanas entre los más vendidos en las listas del New York Times, del que se vendieron más de un millón de ejemplares y sobre el que el propio Guy Kawasaki de la Apple Computer llegó a decir: "Hay dos tipos de compañías, las que reconocen que son exactamente como la de Dilbert y las que también lo son pero aún no lo saben".

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